
Rosa María Payá Acevedo, fundadora de Cuba Decide y coordinadora de Pasos de Cambio, encabezó una conferencia en la Florida International University (FIU) en la que presentó herramientas concretas para responder a la catástrofe humanitaria en Cuba y planificar la transición democrática.
«No venimos solamente a denunciar el colapso, venimos a presentar herramientas para enfrentarlo», dejó claro desde el inicio la activista.
El evento, titulado «Colapso social en Cuba» y organizado conjuntamente por Pasos de Cambio y FIU, reunió a expertos en emergencias humanitarias y representantes de la sociedad civil cubana. Payá lo enmarcó como planificación real para el «día después» de la dictadura, no como un ejercicio académico.
«Cuba no atraviesa simplemente una crisis económica. Estamos ante el colapso de un sistema que ha destruido la capacidad productiva del país, empobrecido a las familias por debajo del límite de la pobreza extrema y convertido la supervivencia cotidiana en una lucha desesperada», afirmó.
La primera parte del encuentro presentó el IX Estudio sobre Derechos Sociales en Cuba del Observatorio Cubano de Derechos Humanos (OCDH), basado en 1,318 entrevistas realizadas entre el 27 de junio y el 29 de julio en 79 municipios de las 15 provincias cubanas.
Los datos son demoledores: el 94% de los hogares cubanos vive en pobreza extrema, cinco puntos más que el año anterior. Para no caer bajo ese umbral, una familia de tres personas necesita ingresar más de 87,000 pesos cubanos al mes, cifra que la inmensa mayoría no alcanza.
El hambre avanza sin freno: ocho de cada 10 cubanos se han visto obligados a saltarse al menos una comida por falta de dinero o alimentos; en adultos mayores, la proporción sube a nueve de cada 10. «El año pasado fue siete de cada 10. O sea, que este año ha habido un empeoramiento de las condiciones de alimentación», señaló Yaxys Cires, director de Estrategias del OCDH.
Por primera vez, los apagones superaron a la crisis alimentaria como el principal problema identificado por los encuestados. El rechazo a la gestión del régimen alcanza el 95%, y solo el 6% confía en que las 176 medidas económicas anunciadas traigan alguna mejora.
El segundo bloque reunió a especialistas en logística humanitaria. Teo Babún, presidente de Outreach Aid to the Americas —con más de 30 años distribuyendo ayuda en Cuba a través de redes religiosas— advirtió que lo que falta en la isla no es capacidad sino financiamiento, y propuso aprovechar las más de 4,000 iglesias católicas y evangélicas como red de distribución descentralizada.
El reverendo José Joaquín Espino, rector del Santuario Nacional Ermita de la Caridad, expuso un obstáculo concreto: toda la ayuda entra actualmente por Mariel, y transportar un paquete desde allí hasta Guantánamo cuesta más que enviarlo desde Miami hasta Mariel, por la escasez de transporte independiente.
Andrés Asión, de Global Empowerment Mission, presentó la respuesta de esa organización a los terremotos de Venezuela como modelo operativo: en 30 días sirvieron a más de 228,000 personas con ayuda alimentaria, movilizando 24 aviones de carga y cinco embarcaciones militares.
Payá Acevedo fue tajante al cerrar el evento: «El régimen es el único obstáculo entre esa ayuda definitiva y los cubanos».
El panel se inscribe en el marco del Acuerdo de Liberación, firmado en marzo de 2026 por Pasos de Cambio y la Asamblea de la Resistencia Cubana, que propone una transición en cuatro etapas —liberación, estabilización, reconstrucción y democratización— e incluye una comisión técnica específica de Emergencia Humanitaria.
«Nos estamos preparando para el día después, para dejar de ser un estado fallido», escribió Payá en su cuenta de X al día siguiente. «La única manera de salir de la crisis es saliendo de la dictadura».
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