
Vestido con un mameluco naranja —símbolo del uniforme carcelario— y con una caja de cartón en la cabeza cubierta de fotografías de presos políticos, Luis Manuel Otero Alcántara llevó su arte de denuncia al West New York Cultural Center este domingo, en una performance que interpeló directamente al régimen cubano por los cientos de encarcelados tras las protestas del 11 de julio de 2021.
El acto formó parte del evento «Libres x Derecho 2: Voces del 11J», organizado por Juventud Cuba MDJC y CubaLex, descrito por el propio artista como «un espacio para hablar de memoria, derechos humanos y de quienes continúan privados de libertad por razones políticas».
Otero Alcántara presentó una reelaboración de su obra «¿Dónde está Mella?», creada en 2017 en La Habana, cuando se plantó como estatua viviente preguntando por el busto desaparecido del líder estudiantil Julio Antonio Mella durante una remodelación urbana, en lo que fue leído como una crítica al borrado simbólico de la memoria histórica por parte del Estado cubano.
En su versión de 2026, la pregunta mutó por completo: «Presenté una nueva versión de mi performance ¿Dónde está Mella? Esta vez la pregunta cambió: ¿Dónde están los presos políticos?», escribió el artista.
Y el destinatario también cambió: «La pregunta ya no fue solamente para el público. Se la hice directamente a la dictadura: ¿Hasta cuándo tanto sufrimiento? ¿Hasta cuándo el encierro? ¿Hasta cuándo el dolor de tantas familias?»
El cartel que sostuvo durante la acción resumía el reclamo en una sola línea: «#DóndeEstánLosPesosPolíticos».
Otero Alcántara, cofundador del Movimiento San Isidro, llegó a Miami el 18 de julio de este año tras ser liberado por el régimen bajo condición de exilio definitivo, después de cumplir cinco años de condena por cargos de «ultraje a los símbolos patrios», «desacato» y «desórdenes públicos». Él mismo describió su salida como una expulsión.
Desde su llegada al exilio, el artista no ha detenido su activismo: exhibió en Miami obras creadas durante su encarcelamiento y, en septiembre, fue retratado por el expresidente George W. Bush e incluido en un libro sobre presos políticos y disidentes.
La performance del domingo en Nueva York es una de sus primeras acciones artísticas de alto perfil en el noreste del país, a poco más de dos meses de su llegada.
El concepto de artivismo —fusión de arte y activismo— tiene raíces profundas en la resistencia cultural cubana. La artista Tania Bruguera fundó en 2015 el Instituto de Artivismo Hannah Arendt (INSTAR) en La Habana, institución que recibió el Arnold Bode Prize 2021 de Kassel y participó en documenta fifteen en 2022.
La urgencia del reclamo de Otero Alcántara está respaldada por cifras concretas: según Justicia 11J, en abril de 2026 había 775 presos políticos en Cuba, 338 de ellos vinculados directamente a las protestas del 11J. Prisoners Defenders elevó ese conteo a 1,339 al cierre de agosto.
Las liberaciones anunciadas por el régimen han resultado insuficientes: en marzo se anunció la excarcelación de 51 personas, pero Justicia 11J solo pudo verificar 20. El indulto de abril liberó a más de 2,000 reclusos, pero excluyó explícitamente a los condenados por «delitos contra la autoridad», la figura legal usada precisamente contra los manifestantes del 11J.
«Acaben de soltar al pueblo cubano. Acaben de soltar a los presos políticos. Que ninguna cárcel pueda contener para siempre el deseo de libertad», concluyó Otero Alcántara en su publicación.
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