
Cuba volvió a quedar en el último lugar de América Latina en materia de libertades políticas y civiles, según el informe «Freedom in the World 2026» de Freedom House, que documenta además el vigésimo año consecutivo de declive en la libertad global.
La Isla obtuvo apenas 9 puntos sobre 100 en la escala del informe —un punto menos que en la edición anterior—, con cero puntos en derechos políticos y solo nueve en libertades civiles. La calificación la mantiene en la categoría «No Libre» y la convierte en el país con menor libertad de toda la región, junto a Nicaragua y Venezuela como los casos más extremos del continente.
El informe, titulado «La sombra creciente de la autocracia», señala que en 2025 un total de 54 países experimentaron deterioro en sus derechos políticos y libertades civiles, mientras solo 35 registraron mejoras. El número de naciones clasificadas como «No Libres» creció de 45 en 2005 a 59 en la actualidad, y apenas el 21 % de la población mundial vive hoy en países considerados libres, frente al 46 % de hace dos décadas.
En el caso cubano, la represión no es solo una estadística. Prisoners Defenders documentó 1,339 presos políticos al cierre de agosto, la cifra más alta registrada por esa organización en su historia. La tendencia ha sido sostenida: 1,214 presos en febrero, 1,250 en marzo, 1,281 en mayo y el récord actual en agosto.
En ese contexto, Freedom House celebró en septiembre la liberación del artista y activista Luis Manuel Otero Alcántara, cofundador del Movimiento San Isidro, quien cumplió cinco años de prisión tras ser arrestado el 11 de julio de 2021, durante las históricas protestas del 11J.
Sin embargo, la organización advirtió que su salida no fue un acto de clemencia: el régimen condicionó su libertad al exilio forzado, y Otero Alcántara llegó a Miami el 18 de julio sin saber cuándo, ni si, podrá regresar a su país.
«Los cinco años que Luis Manuel Otero Alcántara pasó en prisión son un testimonio de la naturaleza cruel e ilegal del régimen cubano, que hará lo que sea para silenciar y castigar la disidencia», declaró Brian Tronic, director del Programa Fred Hiatt de Freedom House. «Incluso su liberación no pone fin a la persecución del régimen, porque fue condicionada al exilio».
Jamie Fly, director ejecutivo de Freedom House, fue más directo sobre el panorama general: «Seguiremos abogando por los más de 1,300 presos políticos que permanecen detenidos en Cuba por hablar contra décadas de represión y corrupción».
El deterioro de la situación de Cuba no es un fenómeno aislado en la región. El informe ubica a Nicaragua y Venezuela entre los casos de mayor caída de las libertades a nivel mundial en los últimos 20 años, con pérdidas de 49 y 41 puntos, respectivamente, desde 2005. Entre 2020 y 2025, ambos países descendieron además a la puntuación más baja posible en libertad de expresión personal, junto a Bielorrusia, Irán, Rusia y Tayikistán.
El informe también advierte sobre un cambio estructural que podría agravar la situación: en 2025, la administración estadounidense canceló aproximadamente 80,500 millones de dólares en ayuda exterior administrada por la Agencia de los Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (USAID) y el Departamento de Estado, afectando a miles de organizaciones en al menos 129 países.
Los países europeos, por su parte, también redujeron de forma significativa su financiamiento a la sociedad civil y la democracia en el exterior.
A nivel digital, Cuba no sale mejor parada: según el índice «Freedom on the Net 2025» de la misma organización, la Isla obtuvo 20 puntos sobre 100 en libertad en internet, posicionándola como el cuarto país con la red menos libre del mundo.
«El deseo de libertad es inagotable», concluye el informe de Freedom House. «Los regímenes autoritarios siguen avanzando en todo el mundo, y solo el esfuerzo combinado de los defensores de derechos humanos, las organizaciones de la sociedad civil y los gobiernos democráticos puede acelerar el día en que todas las personas puedan vivir en libertad».
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