México deviene centro de operaciones de espionaje ruso en América con Cancún como base de los agentes de Putin

Vladimir Putin y Claudia Sheinbaum © TASS - Instagram / @claudia_shein
Vladimir Putin y Claudia Sheinbaum Foto © TASS - Instagram / @claudia_shein

Cancún se ha consolidado como la principal base de operaciones del espionaje ruso en el hemisferio occidental, según un reportaje de El Confidencial publicado esta semana con base en testimonios de expertos en seguridad.

La ciudad turística ofrece a los operativos del Kremlin una ventaja difícil de igualar: permite reunirse con agentes e informantes reclutados en Estados Unidos sin levantar sospechas, dado que los viajes de estadounidenses a la Riviera Maya son completamente rutinarios.

La periodista Dolia Estévez, quien más ha investigado el tema, lo resume con claridad: «Yo sostengo que México es el centro de operaciones del espionaje ruso en América Latina. El gran atractivo que ofrece México es, número uno, la gran vecindad geográfica, indisputable. Y número dos, la impunidad con que pueden operar en México los espías rusos».

En Cancún existe una colonia rusa asentada en torno al llamado Residencial Aqua, con supermercados y negocios propios donde se atiende en ruso. Entre sus residentes conviven emigrados que huyeron de la movilización decretada por el Kremlin en 2022 y operativos de inteligencia activos.

La presencia rusa en México se disparó tras la invasión de Ucrania. Cientos de espías expulsados de Europa fueron reubicados en territorio mexicano, según reportó The New York Times a finales de 2025.

En marzo de 2022, el general Glen VanHerck, entonces jefe del Mando Norte del Ejército de EE.UU., declaró ante el Senado que México concentraba «la mayor proporción de miembros del GRU en el mundo» en ese momento.

La embajada rusa en Ciudad de México llegó a duplicar en personal a la legación estadounidense, con 36 nuevos diplomáticos añadidos, una cifra que el exdiplomático John Feeley calificó de inexplicable por razones económicas o culturales.

El Instituto Robert Lansing, con sede en Delaware, documentó que Moscú utiliza suelo mexicano para «encuentros clandestinos, transferencias de datos, actividades de reclutamiento y operaciones de desinformación» contra EE.UU. y sus aliados. El informe señala que los servicios de contrainteligencia mexicanos priorizan a los cárteles, «creando un entorno operativo permisivo» para los rusos.

El gobierno de Andrés Manuel López Obrador rechazó expulsar a más de dos docenas de supuestos diplomáticos rusos identificados por Washington como operativos de inteligencia.

La actual presidenta Claudia Sheinbaum mantiene la misma postura. La semana pasada, México se negó a sumarse a la declaración conjunta de 51 países en la ONU que exigía a Rusia un alto el fuego en Ucrania.

Este ecosistema de impunidad tiene una dimensión cubana que no puede ignorarse.

A mediados de septiembre, la Fiscalía del Distrito Sur de Nueva York acusó formalmente a dos cubanos —Oemis Romagoza Durruthy y Yaidel Delgado Suárez, alias «Vikingo»— de operar dentro de la llamada Red RIS, una estructura del GRU ruso que planeó sabotajes en Europa y el asesinato de disidentes rusos en suelo estadounidense, entre ellos el ajedrecista Garry Kasparov.

La conexión cubana en Quintana Roo tiene además una arista criminal. En agosto de 2026, el New York Times reveló los vínculos de Raúl Guillermo Rodríguez Castro, conocido como «El Cangrejo» y nieto de Raúl Castro, con una red criminal cubana transnacional que operó en Cancún y Playa del Carmen durante más de una década, dedicada al tráfico de migrantes, robo de embarcaciones y extorsión, con al menos 25 muertes documentadas.

Un condenado declaró haber entregado una embarcación robada a Rodríguez Castro entre otros lujosos regalos, como parte del pago por facilitar las actividades de la trama.

A todo esto se suma que el Departamento de Estado publicó en julio de 2026 un informe sobre inteligencia extranjera en Cuba que señala que el personal de inteligencia ruso y chino en la isla se ha triplicado desde 2023, y que Cuba alberga instalaciones para interceptar comunicaciones del sureste estadounidense.

La alianza entre La Habana y Moscú no es nueva, pero se ha profundizado: ambos países firmaron en marzo de 2025 un acuerdo de cooperación militar ratificado por Putin meses después.

Estévez advierte que mientras la presidenta Sheinbaum no ordene a sus servicios de inteligencia mapear la presencia rusa en el país, poco cambiará: «Difícilmente van a invertir más recursos en vigilarlos. Y no tengo información de que ese sea el caso».

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Este artículo ha sido generado o editado con la ayuda de inteligencia artificial. Ha sido revisado por un editor antes de su publicación.



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