Foro América Libre: democracia, alianzas y el desafío cubano

José Daniel Ferrer, en el Foro América Libre © CiberCuba
José Daniel Ferrer, en el Foro América Libre Foto © CiberCuba

Durante este miércoles se celebrará en Ciudad de México una nueva edición del Foro América Libre, un espacio que reúne a dirigentes políticos, parlamentarios, académicos, representantes de organizaciones de la sociedad civil y defensores de la democracia provenientes de numerosos países de América Latina y Europa. Nacido en 2023, el Foro se ha consolidado como un punto de encuentro de organizaciones de centro y centroderecha comprometidas con la democracia representativa, el Estado de Derecho, los derechos humanos y las libertades económicas.

Para los demócratas cubanos, participar en escenarios internacionales como este tiene una importancia especial. Cuba atraviesa una profunda crisis económica, social, política y humanitaria, mientras dentro y fuera de la Isla numerosos actores intentamos coordinar esfuerzos en favor de una transición democrática, la liberación de los presos políticos, el respeto a las libertades fundamentales y la construcción de instituciones capaces de garantizar prosperidad y seguridad jurídica.

La experiencia latinoamericana demuestra además la importancia de las redes internacionales. Durante décadas, movimientos y gobiernos socialistas han creado mecanismos de coordinación política regional como el Foro de São Paulo y, posteriormente, el Grupo de Puebla. Este último se define actualmente como un espacio de articulación de dirigentes progresistas de distintos países y cuenta entre sus fundadores con figuras  de la izquierda latinoamericana como el presidente brasileño Luiz Inácio Lula da Silva y el presidente de Uruguay Yamandú Orsi, aliados del régimen comunista cubano. La presidenta de México Claudia Sheimbaum está también muy vinculada a este grupo.

Frente a esa realidad, espacios como Foro América Libre buscan fortalecer la cooperación entre organizaciones y líderes provenientes de otras tradiciones políticas. La Fundación Konrad Adenauer, una de las instituciones vinculadas al encuentro, explica que su programa regional trabaja precisamente en la cooperación entre partidos demócrata-cristianos y de centro de América Latina. Para sus impulsores, el Foro constituye un ámbito donde intercambiar experiencias, analizar amenazas a las instituciones democráticas y establecer relaciones entre dirigentes de distintos países. 

La situación regional ha cambiado considerablemente durante 2026. La captura y salida del poder de Nicolás Maduro en enero significó una alteración profunda del escenario venezolano y de los equilibrios políticos que habían predominado durante años. Sin embargo, la transición venezolana sigue incompleta. Informes recientes de Naciones Unidas señalan que estructuras de represión creadas durante la etapa anterior permanecen activas y que centenares de presos políticos continúan encarcelados. Al mismo tiempo, el gobierno interino encabezado por Delcy Rodríguez ha prometido elecciones, aunque todavía no existe un calendario definitivo. 

Ese proceso demuestra que la sustitución de un dirigente no equivale automáticamente a la transición a la democracia. Se necesitan instituciones independientes, elecciones libres y competitivas, separación de poderes, libertad de prensa, garantías para la oposición y respeto efectivo a todos los derechos humanos.

Para quienes trabajamos por la democratización de Cuba, este Foro tiene especial relevancia. La transición cubana tampoco puede reducirse a un simple cambio de nombres. Tendrá que implicar una transformación institucional que permita recuperar derechos fundamentales, garantizar el pluralismo político, establecer tribunales independientes y crear las condiciones para que los ciudadanos puedan decidir libremente el futuro del país.

La presencia de representantes de la oposición prodemocrática cubana en el Foro América Libre ofrece una oportunidad para explicar directamente la magnitud de la crisis que vive la Isla, exponer el trabajo que desarrollan organizaciones dentro y fuera de Cuba y presentar las iniciativas de coordinación surgidas entre diferentes sectores opositores de la Isla y del exilio.

También permite dialogar con parlamentarios, organizaciones políticas y representantes de la sociedad civil de otros países sobre el papel de la comunidad internacional. Estados Unidos mantiene una política activa respecto a Cuba, mientras el Parlamento Europeo y distintos gobiernos europeos y latinoamericanos han abordado reiteradamente la situación de los derechos humanos y de los presos políticos cubanos. Washington, además, ha incrementado durante 2026 su presión sobre La Habana y el presidente Donald Trump declaró recientemente ante Naciones Unidas que espera cambios políticos en Cuba. 

Desde la perspectiva de la oposición democrática cubana, estas relaciones internacionales son especialmente relevantes porque ninguna transición ocurre completamente aislada de su entorno regional. La experiencia de Europa Central y Oriental, América Latina y otras regiones demuestra que la solidaridad internacional, la presión diplomática y económica y el acompañamiento de instituciones democráticas pueden desempeñar un papel significativo en determinados procesos de apertura.

Pero la responsabilidad fundamental corresponde a los propios cubanos. Somos el pueblo de Cuba, la oposición interna, el exilio y la sociedad civil quienes tendremos que construir las bases de una sociedad democrática futura.

La importancia de Cuba no termina en sus fronteras. Durante más de seis décadas, el régimen castrocomunista no ha sido solo el enemigo de la libertad, los derechos humanos y la economía libre en la Mayor de las Antillas, también ha sido un actor muy destacado en la promoción de las ideas de la extrema izquierda en América Latina, en todo el continente americano y más allá.

Foros como América Libre son muy importantes para que líderes y organizaciones que compartimos determinados principios podamos conocernos, coordinar posiciones y establecer relaciones duraderas que fortalezcan la lucha por la democracia y los derechos humanos en un mundo donde los autoritarios se muestran cada vez más osados.

Para los demócratas cubanos, estar presentes significa llevar la realidad de Cuba ante líderes de numerosos países, explicar las aspiraciones de quienes reclamamos derechos y libertades y participar directamente en uno de los debates fundamentales de nuestro tiempo: cómo preservar la democracia y construir instituciones capaces de garantizar libertad, justicia, Estado de Derecho y bienestar para las futuras generaciones.

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José Daniel Ferrer García

José Daniel Ferrer García (Palma Soriano, 1970). Coordinador de UNPACU y presidente del Partido del Pueblo.






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Este artículo ha sido generado o editado con la ayuda de inteligencia artificial. Ha sido revisado por un editor antes de su publicación.



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