Una cubana residente en Estados Unidos que acaba de obtener su residencia permanente compartió en TikTok todo lo que compró en Walmart para llevar a la isla en su primer viaje, acompañada de su niña de 20 meses.
Ashlie Rodriguez grabó el recorrido por su cuarto, convertido en bodega improvisada, y explicó producto por producto qué eligió y por qué, pidiendo además consejos a quienes ya han hecho ese camino antes.
Entre lo que reunió: tres pomos grandes y dos pequeños de sazón, varios pomos de leche condensada, seis paquetes de chicles, seis paquetes de gelatinas de fresa, galletas, chocolates, caramelos, puntillitas, dos paquetes grandes de leche en polvo, quince paquetes de pastas instantáneas —de pollo y alfredo— y siete paquetes de habas.
Para el café, Ashlie descartó las marcas más conocidas por el precio. «El café La Llave y el Bustelo está carísimo; por ende, compré El Dorado, me lo recomendaron muchísimo, dice que está bueno, lo mejor es que es mucho más económico», explicó. En total, metió doce paquetes de esa marca en la maleta.
Uno de los detalles que más llamó la atención fue la inclusión de chicles. «Ando varios paquetes de chicle porque en Cuba los pobrecitos ni chicle pueden comer», dijo, resumiendo en una frase la percepción generalizada que tiene la diáspora cubana sobre la escasez en la isla.
Ashlie también planteó una duda práctica a sus seguidores: si las galletas en paquete llegarían rotas al destino. «Siento que van a llegar rotas a Cuba, que es mejor comprar la del pomo grande, la de la lata, déjenme saber otras personas que han viajado, porque es primera vez que voy a Cuba después que me llegó la residencia», comentó.
Este tipo de videos forma parte de una tendencia consolidada entre cubanos en la diáspora, que documentan sus compras en Walmart, Costco o Sam's Club para llevar a familiares en la isla.
La práctica responde a una crisis alimentaria que no da tregua. Según el Programa Mundial de Alimentos, Cuba importa más del 80 % de los alimentos que consume, con un gasto de alrededor de 2400 millones de dólares anuales. Entre 2018 y 2023, la producción nacional de leche cayó un 58 % y las importaciones de leche en polvo bajaron un 71 %.
En junio de este año, el ministro de Industria Alimentaria, Alberto López Díaz, reconoció que más de 100 000 niños no estaban recibiendo su leche diaria, en un contexto en el que el 96,91 % de la población cubana carece de acceso adecuado a los alimentos, según la encuesta «En Cuba Hay Hambre 2025», elaborada por Food Monitor Program y Cuido60.
La lista de Ashlie no es solo una compra: es el retrato de lo que falta en Cuba. Que una madre tenga que viajar a la isla con leche en polvo, pastas y chicles para su familia dice más sobre la realidad cubana que cualquier cifra oficial.
Otras cubanas han preparado sus maletas con lógica similar antes de viajar, y el patrón se repite: maximizar la cantidad de productos básicos con el presupuesto disponible, porque en la isla esos artículos o no existen o resultan inalcanzables.
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