
Los congresistas cubanoamericanos Mario Díaz-Balart, María Elvira Salazar y Carlos A. Giménez se pronunciaron en las últimas horas para denunciar el juicio contra Anna Bensi y su madre, Caridad Silvente, celebrado este jueves ante el Tribunal Municipal Popular de La Habana del Este.
Los tres legisladores republicanos denunciaron el proceso como una expresión de la represión política en Cuba, exigieron la libertad incondicional de ambas mujeres y advirtieron sobre las consecuencias para quienes continúen reprimiendo al pueblo cubano.
El caso se originó en marzo de 2026, cuando Anna Bensi —influencer habanera de 21 años— y su madre grabaron la visita de un suboficial del Ministerio del Interior identificado como Yoel Leodán Rabaza Ramos, que llegó vestido de civil a su domicilio en Alamar, con una citación de la Seguridad del Estado.
Las autoridades las acusaron de «actos contra la intimidad personal y familiar» bajo el artículo 393 del Código Penal, que prevé penas de dos a cinco años de prisión.
Desde el 25 de marzo, madre e hija permanecen bajo reclusión domiciliaria con prohibición de salir del país.
Mario Díaz-Balart: «No quedarán impunes»
Díaz-Balart citó directamente la publicación en la que Anna Bensi anunciaba la fecha del juicio. En su mensaje en X, el congresista por FL-26 fue contundente.
«El régimen criminal de La Habana debe poner fin de inmediato a la persecución política contra Anna Bensi y su madre Caridad Silvente», afirmó.
«Es inaceptable que los matones de la dictadura en Cuba intenten silenciarla por ejercer su libertad de expresión, y advierto a todos aquellos que continúen reprimiendo al pueblo cubano que no quedarán impunes y enfrentarán serias consecuencias», añadió.
No es la primera vez que el legislador se solidariza con la joven: en marzo de 2026, tras conocerse su reclusión domiciliaria, ya la había llamado «heroína».
María Elvira Salazar: «Anna y Caridad no están solas. El mundo está mirando»
La congresista por FL-27, María Elvira Salazar, por su parte, calificó el proceso de «acto desesperado de una dictadura moribunda que intenta intimidar y silenciar al pueblo cubano».
Su mensaje fue directo: «Pueden perseguir a los cubanos. Pueden amenazarlos. Pueden llevarlos a juicio. Pero NUNCA silenciarán su demanda de LIBERTAD. Anna y Caridad no están solas. El mundo está mirando».
En marzo de 2026, Salazar ya había denunciado que «toda la maquinaria represiva» del régimen se había lanzado contra ambas mujeres desde que se hizo pública la grabación.
Carlos A. Giménez: «Libertad incondicional»
El representante por FL-28, Carlos A. Giménez, se sumó a los pronunciamientos con un mensaje bajo el hashtag #SOSCuba, en el que cuestionó el delito que se les imputa.
«¿Su 'delito'? Grabar a un represor del régimen que llegó a su casa con una citación de la Seguridad del Estado. Desde el Congreso de Estados Unidos denunciamos estas violaciones de derechos humanos y exigimos su libertad incondicional», cuestionó.
Un juicio rodeado de represión
El régimen desplegó un amplio operativo policial alrededor del tribunal para impedir el acceso de activistas y periodistas.
La propia Anna Bensi lo describió antes de entrar a la sala: «Desde que despertamos, tenemos un despliegue policial por toda la zona. Son patrullas, son policías, decenas de policías vestidos de civil».
Fueron detenidos el activista cristiano David Espinosa Martínez y el pastor evangélico Rolando Fidel Pérez Lora, conocido como «Pregonero de Cristo». Los jóvenes del colectivo Fuera de la Caja Cuba fueron sitiados en sus domicilios.
El proceso es presidido por la jueza Zamira Marrero Morgado, señalada por su participación en los juicios del 11-J, en los que manifestantes fueron condenados a penas de hasta 30 años.
La voz de Anna Bensi
Antes de entrar al tribunal, Anna Bensi declaró ante las personas reunidas en los alrededores del lugar: «No es justo, no es justo, ninguno de nosotros somos unos criminales».«Solamente estamos expresando a través de una pantalla, que no es un arma, es un teléfono, lo que pensamos. No estamos de acuerdo con el sistema político de nuestro país, y eso no es delito», añadió.
Días antes, la joven ya había anticipado su postura con una frase que circuló ampliamente en redes sociales: «No voy a callarme».
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