Cómo funciona la “flota oscura” que lleva combustible a Cuba: barcos, banderas y cargas ocultas

Abordaje del M/V Grace rumbo a Cuba. Foto © CiberCuba

Las imágenes de la interceptación del M/V Grace en el mar Caribe muestran la parte más visible de una operación marítima. En casos de este tipo, las autoridades pueden seguir rutas, analizar movimientos y cruzar diferentes señales antes de decidir una inspección.

El video oficial difundido por la Guardia Costera de Estados Unidos, que acompaña esta nota, corresponde al operativo realizado a principios de septiembre contra el Grace, cuando navegaba rumbo a Cuba transportando combustible. CiberCuba informó anteriormente sobre la interceptación del buque y los detalles de la operación coordinada con México.

La Guardia Costera aseguró que la embarcación era sospechosa de emplear tácticas comunes entre la denominada dark fleet o “flota oscura”, un fenómeno marítimo que no se limita a Cuba y que lleva años preocupando a organismos internacionales por su relación con la evasión de sanciones, la falta de controles de seguridad y los riesgos de contaminación.

Qué encontraron en el Grace

Tras el abordaje, Estados Unidos escoltó el barco hasta el puerto de Progreso, en México. Allí, un equipo de la Marina mexicana confirmó la existencia de grandes cantidades de combustible almacenadas en los tanques de lastre.

La embarcación llevaba además varios contenedores que, según la Guardia Costera estadounidense, se cree que también contenían combustible. Las autoridades no han divulgado cuánto combustible había en total ni qué tipo de producto petrolero transportaba.

Un detalle resulta especialmente relevante: el Grace no es un petrolero. Los registros marítimos lo clasifican como un buque portacontenedores de aproximadamente 100 metros de eslora, construido en 2001 y registrado actualmente bajo bandera de Comoras.

La propia Secretaría de Marina de México informó el 17 de septiembre del aseguramiento en Progreso de un portacontenedores extranjero de 100,8 metros y bandera de Comoras por presuntas infracciones relacionadas con la prevención de la contaminación por hidrocarburos y las normas internacionales de protección del medio marino.

El comunicado mexicano no identificó públicamente al barco por su nombre, pero las características divulgadas coinciden con las del Grace.

¿Qué es exactamente una “flota oscura”?

La expresión no es solamente una etiqueta periodística. La Organización Marítima Internacional (OMI) estableció una definición formal en la resolución A.1192(33), adoptada en diciembre de 2023.

La OMI utiliza el término para referirse a barcos involucrados en operaciones ilegales destinadas, entre otros objetivos, a eludir sanciones, evitar normas de seguridad o medioambientales, reducir costes de seguros o desarrollar otras actividades ilícitas.

Entre los indicadores señalados por la organización aparecen embarcaciones que evitan inspecciones, operan sin seguros adecuados, dificultan conocer quién las controla realmente o adoptan medidas deliberadas para impedir su seguimiento.

Eso puede incluir apagar o manipular el Sistema de Identificación Automática (AIS), ocultar la verdadera identidad del barco o realizar determinadas transferencias de carga entre buques en alta mar.

Estas prácticas no significan que cualquier barco que apague temporalmente su AIS pertenezca a una flota oscura. Existen circunstancias legítimas de seguridad que pueden justificar interrupciones de la señal. Lo que buscan las autoridades es la combinación de múltiples señales anómalas.

Cómo puede un barco intentar ocultar su ruta

El AIS funciona como una especie de identificación electrónica del barco. Transmite datos como su nombre, posición, rumbo y velocidad y permite que otros buques y autoridades marítimas sepan dónde se encuentra.

Una guía conjunta publicada en 2020 por los departamentos de Estado y del Tesoro de Estados Unidos, a través de la Oficina de Control de Activos Extranjeros (OFAC), y la Guardia Costera identifica entre las prácticas marítimas engañosas el apagado o manipulación del AIS, la alteración física de la identificación del barco, la falsificación de documentos de carga, las irregularidades de ruta, los cambios sucesivos de bandera y las estructuras empresariales opacas.

Otra técnica conocida es la transferencia de barco a barco, conocida en el sector como STS por sus siglas en inglés. Un cargamento puede pasar de una embarcación a otra en el mar sin descargar primero en un puerto.

Estas operaciones son legales y habituales cuando cumplen las normas, pero también pueden utilizarse para dificultar la reconstrucción del verdadero origen o destino de un cargamento.

El número IMO: la matrícula que es mucho más difícil cambiar

Los nombres de los barcos pueden cambiar. También pueden cambiar sus banderas, propietarios, operadores y empresas administradoras.

Por eso uno de los datos más importantes para los investigadores marítimos es el número IMO, una identificación permanente asociada al buque. En el caso del Grace es el IMO 9234422.

Analizar un barco mediante ese número permite reconstruir su historial incluso cuando aparece bajo otro nombre o registro. Los registros marítimos muestran que el Grace ha operado anteriormente con otros nombres, algo que ilustra precisamente la utilidad del número IMO como identificador permanente.

Los cambios de nombre o bandera son legales y habituales en la industria marítima y, por sí solos, no demuestran ninguna actividad ilícita. Se convierten en señales de alerta cuando coinciden con otras irregularidades relacionadas con la navegación, la documentación, la propiedad o la carga.

Por qué encontrar combustible en los tanques de lastre resulta tan relevante

Los tanques de lastre tienen otra función. Los barcos introducen agua en ellos para mantener estabilidad, equilibrio y condiciones seguras de navegación dependiendo de cuánto peso lleven a bordo.

La Organización Marítima Internacional regula estas operaciones y las medidas destinadas a prevenir la contaminación del medio marino.

Utilizar compartimentos destinados al lastre para transportar combustible puede plantear problemas de seguridad, contaminación y cumplimiento normativo distintos a los de un transporte realizado en espacios destinados específicamente a hidrocarburos.

En el caso del Grace, la Guardia Costera señaló precisamente el riesgo medioambiental asociado al combustible encontrado en esos compartimentos, mientras que las autoridades mexicanas abrieron actuaciones por presuntas infracciones relacionadas con las normas para prevenir la contaminación por hidrocarburos.

Cómo se detectan estos barcos

No existe una única herramienta capaz de identificar una operación irregular. Las autoridades pueden cruzar señales AIS, registros de puertos, documentación de carga, cambios de bandera, propiedad del barco, calado de la embarcación y movimientos anteriores.

El calado —la profundidad a la que se encuentra sumergido el casco— puede aportar pistas. Un barco que sale de un puerto con mayor calado y posteriormente aparece mucho más ligero puede indicar que cargó y descargó un volumen importante, aunque ese dato por sí solo no permite determinar qué transportaba.

Cuando existen suficientes indicios, una inspección física puede revelar lo que las bases de datos no muestran. En el caso del Grace, después del seguimiento y el abordaje estadounidense, la inspección realizada en México encontró combustible dentro de los tanques de lastre.

Lo que todavía no se sabe del Grace

Pese a la contundencia de la operación, quedan interrogantes importantes.

La Guardia Costera no ha revelado públicamente la cantidad exacta ni el tipo de combustible transportado por el Grace, quién era el comprador final ni qué entidad debía recibir la carga en Cuba.

Tampoco ha detallado públicamente si el barco apagó o manipuló específicamente su AIS durante este viaje, realizó transferencias de barco a barco o falsificó documentación.

Por ello, resulta más preciso afirmar que las autoridades estadounidenses consideran que el Grace empleaba tácticas habituales asociadas a las llamadas flotas oscuras, y no atribuirle individualmente todas las prácticas que organismos internacionales han documentado en este tipo de redes.

El Grace no es el primer caso rumbo a Cuba

La interceptación se produce después de la detención del M/V Jaira Provider, otro barco que la Guardia Costera estadounidense determinó que transportaba combustible hacia Cuba.

Registros oficiales estadounidenses muestran que el Jaira Provider fue detenido por deficiencias de seguridad durante el verano y que llevaba alrededor de 220,000 galones de diésel. NOAA informó además de la aparición de una película de hidrocarburo alrededor de la embarcación mientras permanecía en Mayagüez, Puerto Rico.

Los dos casos muestran por qué el seguimiento de estas rutas ya no depende únicamente de localizar grandes petroleros. Un portacontenedores o un barco de apoyo también puede transportar combustible de formas difíciles de detectar a simple vista.

En el caso del Grace, el video del abordaje muestra el final visible de esa vigilancia. La parte menos evidente ocurre antes: reconstruir la identidad del barco, analizar sus movimientos y comprobar posibles inconsistencias en su carga o documentación que pueden convertir una ruta aparentemente comercial en objeto de una investigación internacional.

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