
El primer ministro cubano, Manuel Marrero Cruz, aseguró este viernes que el régimen cuenta con «el camino abierto para avanzar» en sus reformas económicas, aunque admitió que los resultados todavía no se perciben en la calidad de vida de los cubanos.
En un episodio del podcast oficial «Desde la Presidencia» conducido por Miguel Díaz-Canel y fue grabado tras el más reciente Consejo de Ministros, se analizó el estado de las 176 Transformaciones Económicas y Sociales aprobadas por la Asamblea Nacional en junio de 2026.
Marrero Cruz ofreció el balance más concreto del programa: en los tres meses transcurridos desde la aprobación de las medidas, el gobierno se dedicó a diseñar «el Cómo», es decir, los mecanismos de implementación.
Según el jefe de gobierno, en ese período se elaboraron 160 propuestas de implementación y se aprobaron 197 normas jurídicas de respaldo, entre ellas cuatro leyes, 29 decretos-leyes y 26 decretos del Consejo de Ministros.
«Se han diseñado, de una manera minuciosa, 160 propuestas de implementación; y para respaldar jurídicamente eso, se han diseñado y se han aprobado 197 normas jurídicas», afirmó el primer ministro.
En ese mismo trimestre, el régimen aprobó más de 3,600 nuevas Mipymes, llevando el total a 16,100 en todo el país, junto a 448 Cooperativas No Estatales y más de 385,000 Trabajadores por Cuenta Propia.
A pesar del tono optimista, Marrero reconoció que el avance no se traduce aún en mejoras tangibles para la población: «Ya tenemos el camino abierto para avanzar; y de hecho se está avanzando y se aprecian ya resultados, aunque todavía no se perciba en ese mejoramiento en la calidad de vida de la población; pero estamos avanzando poco a poco en este proceso».
El primer ministro anticipó que los efectos del paquete de reformas serán apreciables en 2027, y rechazó que los cambios representen un «viraje hacia el capitalismo», calificándolos de «decisión totalmente soberana» que no responde a presiones externas.
Díaz-Canel, por su parte, enmarcó las transformaciones como respuesta a lo que describió como una «guerra de Cuarta Generación»: «Se desarrolla una guerra multidimensional, una guerra que es económica, que es ideológica, que es cultural, y que también es comunicacional», declaró, añadiendo que «estamos en un momento de urgencias, bajo condiciones de guerra contra Cuba».
El discurso oficial contrasta con una realidad económica de extrema gravedad. La CEPAL proyecta una caída del PIB cubano de 10,3% en 2026, la peor de América Latina, mientras que economistas de la Universidad de La Habana anticipan otra recesión tras una caída cercana al 5% en 2025.
La inflación interanual alcanzó 25,19% en agosto de 2026, con los alimentos acumulando un alza de 36,01% interanual, según datos oficiales.
A finales de septiembre, el régimen ya reportaba haber implementado el 89% del paquete —158 de las 176 medidas—, aunque analistas independientes han cuestionado si esos avances en papel se traducen en cambios reales para los cubanos.
Díaz-Canel cerró el episodio con una frase que resume la postura del régimen ante las dudas internas y externas: «Es fuerte el desafío, pero no vamos a detenernos».
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