Más de un año después de haber sido deportada a Cuba y separada de su hija cuando la pequeña todavía era lactante, Heydi Sánchez Tejeda continúa esperando una vía que le permita regresar a Estados Unidos y reunirse de manera permanente con su familia.
«No me nieguen el derecho a ser madre, por favor», suplicó la cubana en un reportaje compartido este domingo por el periodista Javier Díaz, quien recordó que el caso alcanzó repercusión nacional cuando Sánchez fue deportada en abril de 2025.
«Déjenme estar con mi niña. Mi niña es pequeña y aún me necesita», expresó Sánchez, cuya hija tenía aproximadamente 18 meses cuando ocurrió la separación y actualmente tiene tres años.
Sánchez llegó a Estados Unidos en 2019 por la frontera sur y permanecía en el país bajo supervisión migratoria con un documento I-220B y una orden de deportación.
En abril de 2025 acudió a una cita con el Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) en Tampa, fue detenida y posteriormente enviada a Cuba.
En aquel momento, Heydi llegó a pedir públicamente al presidente Donald Trump que interviniera para reunirla con su esposo y su bebé.
«Mi bebé es pequeña, me necesita», expresó entonces desde Cuba.
El esposo de la cubana, Carlos Yuniel Valle, ciudadano estadounidense, describió como «triste» la situación que enfrenta la familia y aseguró que Sánchez había construido una vida en Estados Unidos, donde estudió y trabajó antes de ser deportada.
«Esto yo no se lo deseo a nadie en el mundo. Nadie tiene por qué pasar por eso», afirmó Valle.
La familia recibió una señal de esperanza en junio de 2025, cuando fue aprobada la petición familiar presentada por su esposo pero continúa sin una fecha para la entrevista que permitiría avanzar en ese proceso.
Sin embargo, aquella aprobación no significaba que Sánchez pudiera regresar inmediatamente a Estados Unidos.
Su esposo explicó entonces que ese era apenas «el primer paso» y que la cubana todavía debía continuar el procedimiento consular y solicitar varios perdones migratorios.
Entre los obstáculos estaba el derivado de su deportación, que puede impedir el reingreso durante varios años salvo que se obtenga la exención correspondiente.
Más de un año después, la petición familiar sigue aprobada, pero Heydi permanece en Cuba a la espera de completar el proceso que le permita regresar.
Mientras su situación migratoria continúa sin resolverse, la hija de Heydi vive la mayor parte del tiempo en Estados Unidos junto a su padre y, según el reportaje, ya comienza a preguntar por qué su madre no puede estar con ella.
«¿Cuánto más tiempo tenemos que esperar? Hay una niña pequeña que está sufriendo, ella es la que está pagando todas las consecuencias», lamentó Sánchez.
La separación tuvo un impacto inmediato sobre la niña. Familiares contaron poco después de la deportación que la pequeña se mostraba intranquila y llamaba constantemente a su madre, de quien hasta ese momento prácticamente nunca se había separado.
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