
Un vecino de Matanzas denunció esta semana en Facebook la acumulación masiva de basura en la esquina de Embarcadero, Blanco y Mujica, en pleno centro de la ciudad, donde los desechos bloquean por completo el paso vehicular y se extienden por más de 100 metros continuos a lo largo de la calle Mujica.
Emilio Prieto Núñez, autor de la publicación, describió la situación con ironía amarga: «Miren que 'preciosura' en nuestra maltratada Matanzas. Si se fijan bien, el que viene bajando por Embarcadero en un transporte no puede seguir, vía completamente bloqueada. De Mujica ni hablar, más de 100 metros de basura continua, al final ya la maleza crece sobre el basural».
Las imágenes que acompañan la denuncia muestran montículos de colchones, plásticos, escombros, cartones y residuos orgánicos que ocupan gran parte de la calzada, con charcos de agua estancada y edificios deteriorados de fondo. Un hombre en bicicleta aparece sorteando los escombros entre lo que queda de la vía.
La raíz del colapso es estructural: la Empresa Municipal de Comunales de Matanzas opera con apenas 11 de sus 24 camiones recolectores, paralizados por la escasez de diésel. La empresa recibe entre 300 y 550 litros diarios de combustible cuando necesita más de 2,700 litros para cubrir todas sus rutas, según reportes periodísticos de mayo y agosto de 2026.
Esta no es la primera vez que una esquina del centro matancero se convierte en vertedero improvisado por el colapso comunal. En abril se documentó una situación similar en Levante y Solís, y en mayo la propia prensa oficialista retrató la basura que inundaba la ciudad, reconociendo el derrumbe del servicio.
El impacto sanitario es grave y documentado. Desde abril, las autoridades provinciales emitieron alertas por brotes de hepatitis A en municipios como Matanzas, Cárdenas y Versalles; en junio se reportaron siete casos nuevos confirmados y 49 sospechosos en una sola semana. Ese mismo mes se detectaron los primeros dos casos de dengue de la temporada en el sur del territorio. En agosto se documentó que la basura arrastraba por los ríos San Juan y Yumurí hasta contaminar la bahía, y en septiembre las alcantarillas obstruidas agravaron las inundaciones durante las lluvias intensas que azotaron el centro histórico.
Los comentarios a la publicación reflejan una indignación que va mucho más allá de la basura. Betty Gutiérrez fue directa: «Vergüenza. Higiene y Epidemiología no pasa por ahí, nadie de Salud Municipal ni Provincial, inspectores, todos ciegos y mudos pero carros hacia arriba y abajo. Reuniones con aires acondicionados y pueblo enfermo y sin medicinas». Y remató: «Si no pueden con sus responsabilidades, abandonen sus cargos».
Desde Brasil, Harold Martínez Alonso aportó otra dimensión al debate: «De que en Cuba todo el aparato estatal es fallido no hay dudas, pero que se llenen la boca diciéndole al mundo que Cuba es un ejemplo ya es una falta de respeto total para el propio pueblo cubano». Martínez Alonso, residente en la frontera entre Brasil y Uruguay, añadió que «a diario llegan ómnibus llenos de cubanos a pedir ingreso y refugio» y que «se te rompe el alma ver las caras y las condiciones de los recién llegados».
Prieto Núñez cerró su publicación con una pregunta que resume el sentir de muchos matanceros: «¿Nuestros gobernantes son ciegos? Asco da cómo han degradado a Matanzas».
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