
Los apagones que atraviesa la Isla de la Juventud ya tienen otra consecuencia para los usuarios del servicio eléctrico, quienes deberán leer y reportar por su cuenta los contadores digitales porque la Empresa Eléctrica asegura que no puede realizar esa tarea de forma presencial.
La medida fue comunicada este sábado mediante una "Nota de Aviso" de la UEB Servicios Comerciales y difundida a través del perfil en Facebook de la Empresa Eléctrica local.
En el texto se pide a los clientes enviar las lecturas a la oficina comercial correspondiente mediante el supervisor lector, por teléfono, WhatsApp o de forma presencial.
El aviso atribuyó la decisión a la "actual situación electroenergética" del municipio y concluyó agradeciendo la "comprensión y colaboración" de los clientes.
La entidad no explicó cómo deberán proceder quienes tengan dificultades para interpretar los datos de sus contadores digitales.
El locutor y periodista de Radio Caribe Ramón Leyva Morales difundió la nota con ironía en su perfil de Facebook Carapachibey Pinero, y calificó la nueva obligación como una "tarea cederista en el barrio".
También advirtió que quienes no sepan leer su contador tendrán que buscar ayuda con un trabajador de la unión Eléctrica (UNE).
Leyva señaló además que intenta pagar el servicio mediante las aplicaciones EnZona y Transfermóvil, pero que su tarifa no aparece desde el mes anterior.
Los comentarios de otros usuarios cuestionaron que una dificultad atribuida a la crisis energética termine trasladando a los clientes una tarea que anteriormente realizaba la Empresa Eléctrica.
"Me brindas un mal y casi nulo servicio y encima de eso tengo que hacer tu trabajo", escribió una residente. Otra preguntó si la medida respondía a que la entidad ya no contaba con trabajadores suficientes.
Una vecina llamó la atención sobre las fechas habituales de lectura. Según explicó, el procedimiento suele realizarse los días 22 o 24 de cada mes, mientras que la nota fue publicada el tres de octubre, sin precisar cómo deberán calcularse las lecturas correspondientes al período anterior. "Pobre de este pueblo que ya no nos caben en nuestro cerebro las preocupaciones, ahora nos agregan una más", escribió.
Las críticas también apuntaron a las personas mayores que no saben operar un contador digital y a las dificultades para obtener el número de WhatsApp del supervisor lector.
Una residente afirmó además que espera desde el 9 de septiembre por la reparación de un contador que, según relató, resultó afectado cuando un árbol cayó sobre el tendido eléctrico.
"¿Qué tiene que ver la corriente y el horario con un ser humano cuyo único trabajo es leer un metrocontador?", cuestionó otro vecino, en una reacción que refleja el malestar generado por una medida que la Empresa Eléctrica atribuye directamente a la situación energética del municipio.
El episodio se produce en el peor momento energético que ha vivido el territorio. Isla de la Juventud fue considerada durante años la "vitrina energética" de Cuba, pero ese estatus colapsó progresivamente desde mediados de 2025. En julio de este año los residentes reportaban apenas dos horas de electricidad al día.
El 18 de agosto, la empresa decretó un apagón prácticamente total en todo el municipio, y solo mantuvo energía para el hospital y el bombeo de agua.
No es la primera vez que una empresa eléctrica cubana traslada esta responsabilidad a sus usuarios. En enero de este año, la Empresa Eléctrica de Holguín publicó una guía para que los clientes aprendieran a leer sus metrocontadores, iniciativa que también fue recibida con sarcasmo masivo en redes sociales.
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