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En la Isla de la Juventud, los habitantes organizan su vida alrededor de apenas dos horas de electricidad, tiempo insuficiente para cocinar, conservar alimentos, lavar la ropa y cargar los teléfonos antes del siguiente apagón.
Una crónica publicada este viernes por el periódico oficial Victoria retrata esa realidad mediante una metáfora futbolística, en la que cada minuto de electricidad equivale a una jugada decisiva.
Con apenas 120 minutos de suministro, las tareas domésticas compiten entre sí por un espacio imposible de administrar, mientras cualquier interrupción o distracción representa una oportunidad perdida.
La situación se agrava por la falta de agua, que obliga a muchas familias a enfrentar simultáneamente dos de las principales consecuencias de la crisis de los servicios básicos.
Sin electricidad suficiente para bombear o almacenar el líquido, actividades tan elementales como cocinar o disponer de agua fría se convierten en desafíos cotidianos.
La escasa duración del servicio eléctrico también limita las posibilidades de comunicación. Cargar un teléfono móvil, indispensable para mantenerse informado o contactar con familiares, pasa a ser una prioridad que muchas veces tampoco puede completarse antes de que regrese el apagón.
La narración refleja cómo la incertidumbre domina la vida diaria de los pineros. Nadie sabe con certeza cuándo volverá la electricidad ni cuánto tiempo permanecerá disponible, una realidad que obliga a reorganizar constantemente las actividades del hogar y que evidencia el deterioro sostenido de la infraestructura energética del país.
Más allá del recurso literario utilizado para describir esa rutina, el relato expone una situación que se ha vuelto habitual para miles de familias cubanas, ya que la electricidad ha dejado de ser un servicio básico garantizado para convertirse en un recurso escaso, del que depende la posibilidad misma de cocinar, conservar alimentos, acceder al agua o mantener el contacto con el exterior.
En la Isla de la Juventud, mientras tanto, cada familia sigue jugando su propia final cada noche: "Aquí no hay prórroga. No hay penales que valgan. Solo el rumor del mar y la incertidumbre de cuándo llegará el próximo partido", concluyó el texto.
El deterioro ha sido progresivo. En junio de 2025, la isla rompió su reputación histórica como territorio libre de apagones cuando la empresa eléctrica local aplicó por primera vez cortes programados de cinco horas.
En febrero pasado, los apagones se extendieron a ciclos de cuatro horas cíclicos por falta de combustible. El 11 de marzo, el locutor Ramón Leyva Morales, conocido como Carapachibey Piñero, denunció en video: "Aquí en la Isla de la Juventud, 18 horas de apagones diariamente, hace ya cuatro semanas".
El 29 de mayo, Rubén Campos Olmo, director general de la Unión Eléctrica, reconoció en el programa oficalista Mesa Redonda que el territorio que él mismo calificó como "quizás el mejor del país en generación eléctrica" operaba con apenas seis horas de electricidad al día.
Para julio de 2026, esas seis horas se han reducido a dos.
La escasez de corriente arrastra una crisis alimentaria directa. En junio, una residente identificada como @Yanet_diary en Instagram denunció haber pagado 700 pesos por un picadillo que llegó a su casa fermentado, con mal olor y color verdoso.
La creadora de contenidos explicó que en el municipio "solo nos ponen corriente dos horas al día, cada ocho horas", lo que rompe por completo la cadena de frío.
El aislamiento geográfico agrava el cuadro. El ferry Perseverancia, único vínculo marítimo entre la isla y Batabanó, permanece fuera de servicio desde mayo por una avería en su motor eléctrico.
El Ministerio de Transporte redujo el servicio a un viaje semanal desde el 20 de junio, lo cual ha limitado el abastecimiento de alimentos y la movilidad de los habitantes.
Como medida paliativa, en marzo la Empresa Eléctrica habilitó cuatro tomacorrientes en parques solares para que los vecinos pudieran cargar sus dispositivos electrónicos.
El gobierno atribuye el agravamiento a las órdenes ejecutivas firmadas por el presidente Donald Trump en enero y mayo, las cuales prohíben la entrada de combustible a Cuba.
Expertos y críticos señalan, sin embargo, que la raíz del problema son décadas de mala gestión y desinversión en la infraestructura eléctrica.
Preguntas Frecuentes sobre la Crisis Energética en la Isla de la Juventud
CiberCuba te lo explica:
¿Cuánto tiempo de electricidad tienen los habitantes de la Isla de la Juventud?
Los habitantes de la Isla de la Juventud solo tienen dos horas de electricidad al día, lo que hace extremadamente difícil completar tareas domésticas esenciales como cocinar, conservar alimentos y cargar dispositivos electrónicos.
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¿Cómo afecta la falta de electricidad a la vida diaria en la Isla de la Juventud?
La falta de electricidad en la Isla de la Juventud obliga a las familias a reorganizar constantemente sus actividades diarias. Esto incluye cocinar en horarios irregulares, enfrentar dificultades para conservar alimentos y priorizar la carga de dispositivos electrónicos para mantenerse comunicados.
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¿Qué medidas ha tomado el gobierno cubano ante la crisis energética en la Isla de la Juventud?
El gobierno cubano ha implementado algunas medidas paliativas, como habilitar tomacorrientes en parques solares para que los vecinos carguen sus dispositivos. Sin embargo, estas medidas son insuficientes frente a la magnitud de la crisis eléctrica y no resuelven el déficit estructural del sistema energético.
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¿Cuáles son las causas principales de la crisis energética en Cuba?
Las causas principales de la crisis energética en Cuba son décadas de mala gestión y desinversión en la infraestructura eléctrica. Aunque el gobierno culpa a las sanciones externas, expertos señalan que el problema radica en la obsolescencia de las termoeléctricas y la falta de recursos para su mantenimiento.
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