John Bolton acusa a EE.UU. y a Canadá de no investigar bien el presunto papel de Rusia en el síndrome de La Habana

Vladímir Putin (i) y John Bolton (d) © Collage Wikimedia - Flickr/Gage Skidmore
Vladímir Putin (i) y John Bolton (d) Foto © Collage Wikimedia - Flickr/Gage Skidmore

John Bolton, exasesor de Seguridad Nacional de Donald Trump, acusó el viernes a los gobiernos de Canadá y Estados Unidos de no haber investigado adecuadamente si Rusia utilizó armas de energía dirigida contra diplomáticos de ambos países en La Habana entre 2016 y 2018.

El exfuncionario sostuvo, además, que el régimen cubano habría actuado como cómplice al permitir, según su hipótesis, que Moscú operara con libertad en la isla.

En una entrevista con The Globe and Mail, Bolton afirmó que sospechó de la presunta implicación rusa desde el primer momento en que fue informado sobre las misteriosas enfermedades que afectaban al personal diplomático estadounidense en Cuba, poco después de asumir su cargo en 2018.

Cuba, «terreno libre» para las operaciones rusas

Para Bolton, la geografía y la política se combinaron para hacer de La Habana el escenario ideal de un experimento encubierto.

«La razón por la que La Habana pudo haber sido el primer lugar para probarlo es que era un lugar distinto de Moscú donde los rusos podían operar con total libertad de acción. Pero también lo hicieron en otros lugares. Eso me dice que estaban experimentando», declaró el exfuncionario.

Esta interpretación adquiere relevancia en el contexto de la creciente cooperación entre Moscú y La Habana.

Informes citados sobre actividades de inteligencia en Cuba sostienen que Rusia y China habrían incrementado significativamente su presencia de inteligencia en la isla desde 2023.

Además, Moscú y La Habana firmaron acuerdos de cooperación militar en marzo de 2025 que posteriormente fueron ratificados por el presidente ruso, Vladímir Putin.

Bolton también apuntó que los diplomáticos afectados pudieron haberse convertido en objetivos precisamente por su presunta vinculación con labores de inteligencia.

«Podría ser que estuvieran involucrados en espionaje y eso los hacía especialmente interesantes para los rusos y los cubanos también», señaló.

El exasesor recordó, además, que Canadá forma parte de la alianza de inteligencia Cinco Ojos (Five Eyes).

Esta afirmación llega una semana después de que The Globe and Mail revelara una colaboración secreta entre la embajada canadiense y agentes de la CIA en La Habana.

Según indicó la citada fuente, un diplomático canadiense compartía inteligencia directamente con espías estadounidenses, y EE.UU. había introducido equipos satelitales en Cuba bajo cobertura diplomática.

Global Affairs Canada ha negado que sus diplomáticos realizaran espionaje.

«Decir que es improbable no es una respuesta suficiente»

Las conclusiones oficiales de ambos gobiernos no convencen a Bolton.

Una evaluación de la Comunidad de Inteligencia de Estados Unidos divulgada en 2023 concluyó que cinco de las siete agencias participantes consideraban «muy improbable» que un adversario extranjero fuera responsable de los síntomas.

Canadá también descartó en 2024 que los casos fueran resultado de un ataque deliberado, y atribuyó los problemas de salud de 10 diplomáticos y sus familias a «condiciones médicas preexistentes, factores ambientales y enfermedades convencionales».

«El gobierno canadiense y el gobierno de EE.UU. han fallado ambos en mi opinión», afirmó Bolton. «Decir que es improbable no es una respuesta suficiente».

El informe canadiense de 2024 tampoco mencionó que, ese mismo año, el Consejo Nacional de Investigación de Canadá y Defence Research and Development Canada habían publicado un estudio conjunto que concluía: «La literatura científica muestra que un arma de energía dirigida es sospechosa de ser la causa del síndrome de La Habana reportado por personal de EE.UU. en Cuba».

Una investigación periodística conjunta de CBS 60 Minutes, Der Spiegel y The Insider señaló previamente una posible conexión entre los síntomas y la Unidad 29155 del GRU ruso.

Según esa investigación, miembros de la unidad habrían sido recompensados por trabajos relacionados con «armas acústicas no letales».

«Creo que la burocracia no quiere enfrentarse a la posibilidad de que hubiera riesgos serios ahí fuera», concluyó Bolton.

Canadá aún no indemniza; EE.UU. ya realizó pagos

Mientras el debate político se agudiza en Ottawa, la diferencia en el trato a las víctimas resulta cada vez más evidente.

EE.UU. realizó en julio los primeros pagos bajo la Ley HAVANA, desembolsando cerca de tres millones de dólares en compensaciones a diplomáticos, miembros de los servicios de inteligencia y militares afectados.

Canadá, en cambio, no ha indemnizado a ninguno de sus 10 diplomáticos, quienes demandan al gobierno por 28 millones de dólares desde 2019.

La ministra de Relaciones Exteriores, Anita Anand, calificó los problemas de salud de los diplomáticos como «un asunto de recursos humanos» y derivó el expediente a su viceministra sin comprometerse a reabrir la investigación.

El primer ministro Mark Carney reconoció en días recientes que «nueva información ha salido a la luz», y prometió esperar un informe detallado antes de tomar una decisión, sin anunciar una comisión independiente.

El abogado de los diplomáticos, Paul Miller, resumió la situación con dureza: «Los diplomáticos y sus familiares no han sido atendidos de ninguna manera desde los ataques en La Habana. Después de años de incertidumbre, nuestros clientes merecen respuestas».

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Este artículo ha sido generado o editado con la ayuda de inteligencia artificial. Ha sido revisado por un editor antes de su publicación.


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