
Una nueva agrupación de organizaciones venezolanas en Estados Unidos salió a la palestra este viernes en Doral, Florida, para denunciar el «sufrimiento» que provocan las deportaciones de la administración Trump y advertir que movilizarán el voto de su comunidad de cara a las elecciones legislativas de medio término.
La recién formada «Coalición de Venezolanos en USA» entregó una carta al congresista republicano Mario Díaz-Balart firmada por 20 organizaciones y 126 líderes sociales, exigiéndole que se pronuncie públicamente sobre los arrestos migratorios que lleva a cabo el Servicio de Control de Inmigración y Aduanas (ICE) en la zona.
Helene Villalonga, presidenta de la Asociación Multicultural de Activistas Voz y Expresión (AMAVEX), lideró el acto y fue directa sobre las intenciones electorales del grupo: «Nosotros, como organizaciones sin fines de lucro, definitivamente tenemos el poder de llamar al voto y, por supuesto, también queremos que vuelva el balance de poder al Congreso, definitivamente que sí».
Las deportaciones y arrestos migratorios siguen generando tensión entre las comunidades latinoamericanas en EE.UU. Sigue toda la actualidad sobre este tema en nuestra sección de Inmigración en EE.UU.
Villalonga aclaró que la coalición no respaldará candidatos específicos, pero sí impulsará la participación ciudadana: «Los que están aquí, la gran mayoría son ciudadanos y son residentes. Y vamos a salir a votar, claro que sí. Vamos a incentivar el voto, no vamos a patrocinar candidatos políticos, pero vamos a patrocinar el voto, definitivamente que sí».
Doral, donde 40% de la población tiene raíces venezolanas, vive desde hace semanas bajo un clima de temor por la presencia de ICE en sus calles. Jani Méndez, integrante de la coalición, lo describió en términos personales: «Siendo yo ciudadana, vine acá de seis años, pequeña, también tengo miedo. Tengo miedo que mi hermana no esté, que a mi mamá la saquen porque no tiene un estatus. Tengo mucho miedo».
La coalición agrupa a venezolanos de distintas afiliaciones políticas —republicanos, demócratas e independientes— y su primer acto público coincidió con la visita del llamado «zar de la frontera», Tom Homan, quien ese mismo día habló en un evento en el Trump National Doral Miami y presumió de casi 200,000 arrestos migratorios en los últimos cuatro meses, advirtiendo que las deportaciones se intensificarán en 2027.
El concejal venezolano-americano de Doral, Rafael Pineyro, rechazó ese enfoque: «No le estamos diciendo a la Administración que dejen de hacer su trabajo, le estamos diciendo: háganlo como dijeron que lo iban a hacer, que iban a ir detrás de los criminales. Las personas que han sido detenidas ciertamente no son criminales».
A la tensión migratoria se suma la indignación por las declaraciones de Trump durante la celebración del Mes de la Herencia Hispana, en las que afirmó que la gente en Venezuela «tiene una sonrisa en su cara». La comunidad también reaccionó a sus palabras en una entrevista con la revista Time, donde señaló que aún es «demasiado pronto» para celebrar elecciones en ese país, mientras las deportaciones hacia Venezuela continúan.
José Antonio Colina, presidente de Venezolanos Perseguidos en el Exilio Político (Veppex), señaló la contradicción: «Ese mismo tiempo prudencial que hay que esperar para desmantelar el aparato represor y para convocar a las elecciones, es el mismo tiempo que le deberían dar a los venezolanos que se encuentran dentro de los Estados Unidos solicitando asilo político o buscando algún tipo de protección».
Un día antes del acto, el propio Díaz-Balart había calificado de «excesiva» la reacción de Trump a la crisis migratoria en una entrevista con Telemundo, lo que aumentó la presión sobre el legislador para que tome una postura más firme ante su electorado venezolano en el sur de Florida.
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