Elecciones en Brasil, otra mala noticia para el régimen cubano

Flávio Bolsonaro. © Flávio Bolsonaro / X
Flávio Bolsonaro. Foto © Flávio Bolsonaro / X

Al creciente descontento de la población y de las protestas ciudadanas, a las sanciones y a la presión de Estados Unidos, a la postura crítica de la mayoría de los gobiernos de América Latina, a las resoluciones y exigencias del Parlamento Europeo, a la crisis económica y a la pérdida de credibilidad incluso entre sus propios adeptos, el régimen castrocomunista suma ahora un golpe político de peso regional. Los resultados del 4 de octubre en Brasil llevan a Flávio Bolsonaro a la segunda vuelta del 25 de octubre con más opciones que su rival, Luiz Inácio Lula da Silva, amigo histórico de La Habana.

Con el escrutinio prácticamente cerrado, el senador del Partido Liberal obtuvo el 47,03 % de los votos válidos, unos 56,1 millones, frente al 45,16 % de Lula, unos 53,9 millones. La diferencia, de poco más de dos puntos, es la más estrecha de una primera vuelta reciente, y las encuestas previas de balotaje daban empate técnico. Aun así, Flávio Bolsonaro parte adelante y con el viento a favor: el resto de los candidatos, cerca de 9,3 millones de votos, salió casi por completo de la derecha y la centroderecha.

Las alianzas refuerzan ese escenario. Romeu Zema, del Novo, anunció que donde esté el PT de Lula, él estará en contra. La federación União Brasil–PP, eje del centrão, señala apoyo a Flávio Bolsonaro; la formalización se espera esta semana, a cambio de espacio en un eventual gobierno y de garantías para la presidencia del Senado. 

El PSD optó por la neutralidad y liberó a sus directorios, aunque Ronaldo Caiado se mueve en clave anti-PT. Augusto Cury y Renan Santos no respaldan a ninguno, pero tampoco entregan sus votos a Lula. Tarcísio de Freitas, reelegido en São Paulo, queda libre para hacer campaña nacional. Lula, en cambio, llega al balotaje sin adhesiones nuevas de peso.

El Congreso ya no espera al 25 de octubre. En el Senado, el PL pasa de 15 a 28 escaños, la mayor bancada de un solo partido desde 1988, tras elegir 19 de las 54 vacantes en disputa. Michelle Bolsonaro y Carlos Bolsonaro entran a la Cámara alta. El PT se queda en nueve. El PSD, que tenía 14, cae a cinco. 

En la Cámara de Diputados, el PL elige 121 de 513, el mejor resultado de un partido desde la redemocratización. El PT queda en 70; su federación con PCdoB y PV suma 88. União Brasil y PP, juntos, rondan los 87. El partido ordenador del Legislativo que se instala en 2027 es el PL. No alcanza solo para una enmienda constitucional ni para un impeachment en el Supremo, pero sí para abrir comisiones, condicionar la mesa del Senado y marcar la agenda.

En las gobernaciones el mapa también se corre. El PL ya tiene cinco mandatos, entre ellos todo el Sur: Paraná, con Sergio Moro; Rio Grande do Sul, con Luciano Zucco, y Santa Catarina, con Jorginho Mello, además de Rondônia y Roraima. El PSD suma cuatro; Republicanos, tres, incluidos São Paulo y Minas Gerais; el PT, tres, todos en el Nordeste. Siete disputas van a segunda vuelta. Quien gobierne Brasilia desde enero tendrá, además, un Congreso hostil a la política externa petista.

Para La Habana el daño es concreto. Durante años Brasil fue el gran aval sudamericano: créditos, alimentos, médicos, derivados del petróleo, votos en foros y una narrativa de integración que el castrismo usó como prueba de que no estaba aislado. Si gana Flávio Bolsonaro, ese aval se cierra. Un gobierno bolsonarista no sostendrá el discurso de “cooperación” ni el silencio cómplice ante la represión. Se alineará con Washington y con los gobiernos que ya tratan a la dictadura como lo que es.

El entorno regional ya era adverso. México, con Claudia Sheinbaum, sigue siendo el apoyo relevante que le queda en un país grande. Venezuela y Nicaragua son socios de la misma naturaleza, no respaldos con peso propio. En Uruguay el margen es estrecho y condicionado. El resto de la región, de Argentina a varios gobiernos andinos y centroamericanos, se ha movido hacia la derecha o hacia una distancia prudente. Perder Brasil no es perder un aliado más: es perder la última plataforma de escala continental.

La pérdida de apoyo externo coincide con el deterioro interno. Apagones, escasez, emigración, cárceles llenas y una cúpula que ya no convence ni a buena parte de su propia militancia. Cada elección vecina que castiga al modelo reduce el margen de maniobra de GAESA y del Partido Comunista.

El momento es tan contrario para la dictadura, dentro y fuera, que lo racional sería abrir negociaciones serias con la oposición cubana y con Estados Unidos para una transición urgente, ordenada y verificable hacia la democratización. Elecciones libres, liberación de todos los presos políticos, desmonte del aparato represivo, separación de los poderes del Estado y reglas claras para todos.

Aferrarse al mando, como si el escenario internacional y el desgaste interno fueran reversibles por decreto, o porque esperan un milagro, es lo más irracional que pueden hacer la familia Castro y la cúpula del Partido comunista. Las noticias que llegan desde Brasil incrementan el insomnio en la capital cubana.

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José Daniel Ferrer García

José Daniel Ferrer García (Palma Soriano, 1970). Coordinador de UNPACU y presidente del Partido del Pueblo.






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José Daniel Ferrer García (Palma Soriano, 1970). Coordinador de UNPACU y presidente del Partido del Pueblo.

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