Creador del Trofin a dirigentes cubanos: «La oportunidad de ustedes se agotó, no prolonguen más el sufrimiento del pueblo»

Dr. Raúl González Hernández, creador del antianémico Trofin (Imagen de referencia) © Collage Granma y Facebook / Elizabeth González Aznar
Dr. Raúl González Hernández, creador del antianémico Trofin (Imagen de referencia) Foto © Collage Granma y Facebook / Elizabeth González Aznar

El científico cubano Raúl González Hernández, creador del Trofin, lanzó una dura crítica contra la dirección del país y aseguró que las autoridades agotaron su oportunidad de gobernar, al tiempo que pidió no prolongar más el sufrimiento del pueblo.

«Comprendan que la oportunidad de ustedes se agotó, no prolonguen más el sufrimiento del pueblo», escribió este lunes González Hernández en una publicación en Facebook dirigida a los dirigentes cubanos.

Captura Facebook/Raúl González Hernández

El doctor en Ciencias e investigador titular, reconocido por haber desarrollado el antianémico Trofin, tituló su mensaje «La actuación cínica, hipócrita y mentirosa de la dirección del país» y cuestionó los resultados de los últimos siete años de gobierno.

González afirmó que durante ese período las autoridades no han podido mostrar, a su juicio, «un solo resultado positivo» y acusó a la dirección del país de insistir en la defensa de un modelo socialista que considera agotado.

«Después de 7 años consecutivos de fracasos en la dirección del país, sin que puedan mostrar un solo resultado positivo, hay que tener la cara dura y total desprecio por el pueblo cubano para seguir defendiendo el socialismo cubano, del cual solo quedan recuerdos», expresó.

El científico sostuvo además que resulta contradictorio que las autoridades continúen reivindicando el socialismo mientras, según su valoración, recurren a «medidas capitalistas» y se profundizan las desigualdades económicas y sociales.

En su publicación describió una Cuba marcada por una «crisis de valores», indisciplinas y falta de autoridad moral, y acusó a los dirigentes de justificar la situación del país con el embargo estadounidense.

González fue todavía más crítico al señalar que las autoridades «engañan, mienten, justifican y, si es necesario, reprimen para mantenerse en el poder», y atribuyó esa actuación a lo que considera un rechazo mayoritario de la población hacia la gestión gubernamental.

En la parte final de su mensaje, González pidió acelerar cambios políticos y sociales y reclamó una mayor participación ciudadana en las decisiones sobre el futuro del país.

«No retrasen más los cambios necesarios inevitables en la sociedad cubana que deben estar acordes con el momento histórico que vivimos y eso solo será posible con la participación de todo el pueblo y no a espaldas de él», afirmó.

La crítica adquiere especial relevancia por la trayectoria de González Hernández, doctor en Ciencias e investigador titular, quien dedicó más de 45 años al desarrollo de productos antianémicos y fue fundador y líder del Laboratorio de Antianémicos del Centro Nacional de Biopreparados (BioCen).

Su obra más conocida es el Trofin, desarrollado como tratamiento contra la anemia. Su posición crítica alcanzó notoriedad después de que su familia denunciara que había tenido dificultades incluso para conseguir el medicamento que él mismo desarrolló. 

Su hija, Elizabeth González Aznar, denunció entonces que el científico había tenido que recurrir a antiguos compañeros para intentar conseguir frascos del producto cuando eran necesarios para su familia.

González fue fundador y líder del Laboratorio de Antianémicos del BioCen y trabajó durante décadas en esa línea de investigación. 

La familia también ha reclamado públicamente un mayor reconocimiento de su aporte científico. Elizabeth González Aznar explicó que su padre fue el principal artífice del Trofin, aunque su nombre no figura como propietario individual debido al sistema de propiedad intelectual aplicado a desarrollos realizados dentro de instituciones estatales. 

En junio de 2025 volvió a hacerse pública su situación cuando, ya con 80 años, se conoció que el científico había comenzado a vender café para obtener ingresos.

Su hija relató entonces que González construyó con ella un pequeño puesto de venta después de que empeorara la situación económica de la familia. 

El Trofin fue registrado como medicamento en Cuba en 1992 y patentado dos años después, según antecedentes publicados sobre la trayectoria de González.

 

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