
Cerca de 17,000 cubanos solicitaron refugio en Brasil entre enero y mayo de 2026, mientras otros 5,946 llegaron y se quedaron en Uruguay en ese mismo período.
Según datos de la Organización Internacional para las Migraciones (OIM) recogidos por Bloomberg Línea, la ruta migratoria cubana ha dado un giro histórico. El norte ha perdido protagonismo como destino. El sur del continente se ha convertido en el nuevo horizonte del éxodo desde la isla.
La OIM precisó que «en Brasil, aproximadamente 3,000 personas cubanas ingresan cada mes vía Guyana y, en los cinco primeros meses del año, se registraron 16,982 solicitudes de asilo de ciudadanos cubanos». El organismo también confirmó que «en Uruguay, 5,946 personas cubanas llegaron y permanecieron en el país entre enero y mayo de 2026».
El contraste con la ruta del norte es demoledor. El Darién, que durante años fue el corredor más transitado del continente, registró apenas 280 cruces en el primer semestre de 2026, frente a 201,063 en el mismo período de 2024, según el Servicio Nacional de Migración de Panamá. La caída es superior al 99%.
La política migratoria de Estados Unidos
El regreso de Donald Trump a la Casa Blanca en enero de 2025 cerró casi todas las vías para regularizar el estatus de los cubanos que entraban por la frontera de Estados Unidos.
Miles de inmigrantes quedaron varados en México y aún intentan regularizar su estatus en ese país. Otros están atravesando por procesos similares en diversos países de Centroamérica.
El cambio en la política migratoria estadounidense frenó la entrada a su territorio pero no detuvo la estampida de los cubanos ante el deterioro acelerado de las condiciones de vida en Cuba, los apagones crónicos, la escasez de alimentos y la represión política.
La nueva ruta migratoria arranca en La Habana con un vuelo a Georgetown, capital de Guyana, el único país de América del Sur que no exige visa a los cubanos. Desde allí, los migrantes avanzan por tierra hasta Lethem y cruzan de forma irregular el río Tacutu hacia el estado brasileño de Roraima.
La OIM advierte que estos movimientos son «más estructurados» y en parte facilitados por redes de tráfico ilícito de personas, que cobran entre 1,200 y 10,000 dólares por migrante.
«Muchos ciudadanos cubanos llegan por vía aérea desde Cuba a Guyana y, desde allí, continúan su recorrido hacia el norte de Brasil, principalmente a través de cruces irregulares», detalló la OIM.
Desde Roraima, muchos cubanos continúan hacia el sur de Brasil —Boa Vista, Curitiba, São Paulo— y finalmente hacia Uruguay. Brasil funciona como centro de redistribución antes de que los migrantes sigan camino al Cono Sur.
Uruguay atrae por su marco legal
Martín Koolhaas, experto en migración de la Universidad de la República, explicó a Bloomberg Línea que Uruguay «aprobó en 2008 una nueva ley de migraciones basada en una perspectiva de derechos humanos» que reconoce la igualdad de derechos entre nacionales y extranjeros, con educación y salud gratuitas para los residentes.
En 2025, más de 22,000 cubanos llegaron a Uruguay, la cifra más alta de su historia.
En el primer cuatrimestre de 2026, 13,414 cubanos solicitaron refugio en Brasil —el 58% del total de solicitudes del país— y ninguno obtuvo ese estatus. El proceso ante las autoridades brasileñas puede extenderse más de cinco años.
La OIM resume el fenómeno con precisión: «Esta ruta ha cobrado relevancia en un contexto en el que Brasil recibe a un número creciente de personas cubanas que buscan protección internacional y oportunidades económicas».
Curitiba, el principal polo de asentamiento cubano en Brasil, ya es llamada «la nueva Miami» por medios locales, una etiqueta que refleja la magnitud de un desplazamiento que no muestra señales de detenerse.
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