
David J. Rush, de 49 años y exalto funcionario de la Agencia Central de Inteligencia (CIA), se declaró culpable de defraudar al gobierno de Estados Unidos por casi 194 millones de dólares, mediante un esquema que le permitió adquirir cientos de lingotes de oro, propiedades de lujo, relojes y vehículos.
Según informó el Departamento de Justicia, Rush ocupó un cargo de nivel ejecutivo y tenía autorización para acceder a información Top Secret/Sensitive Compartmented Information (TS/SCI). Parte de su ascenso profesional estuvo sustentada en falsedades sobre su formación académica y experiencia militar.
El funcionario llegó a fabricar autorizaciones gubernamentales inexistentes, incluido un Programa de Acceso Especial ficticio, para justificar el desembolso de fondos públicos destinados aparentemente a operaciones clasificadas.
Con el dinero obtuvo 298 lingotes de oro, adquiridos a un costo aproximado de 46 millones de dólares para el gobierno, y canalizó cerca de 145 millones de dólares en transferencias bancarias que terminaron financiando cuatro propiedades de lujo en Palm Beach y Hobe Sound, Florida, además de otros bienes.
Cuando el FBI registró su vivienda en Ashburn, Virginia, en mayo pasado, encontró los 298 lingotes, unos 2,1 millones de dólares en efectivo, casi 105,000 euros y numerosos relojes de lujo.
Como parte de su acuerdo de culpabilidad, Rush aceptó entregar esos bienes, las cuatro propiedades de Florida, decenas de relojes —muchos de ellos Rolex— y dos vehículos BMW Alpina 2026. Al menos uno de los automóviles está valorado en unos 172,000 dólares.
El caso adquirió además una dimensión de seguridad nacional. Documentos del proceso señalan que Rush llegó a revelar a un funcionario extranjero información relacionada con una fuente humana clandestina estadounidense, aunque las autoridades no han establecido que actuara como agente de una potencia extranjera.
«Rush traicionó su juramento, a sus compañeros de trabajo y al pueblo estadounidense, y ahora enfrentará la justicia por sus actos», afirmó el director del FBI, Kash Patel, quien subrayó que ningún cargo gubernamental ni autorización de seguridad coloca a una persona por encima de la ley.
El fiscal general Todd Blanche aseguró por su parte que «los empleados federales tienen la responsabilidad de servir al pueblo estadounidense, no a sí mismos».
La propia CIA detectó las irregularidades durante una investigación interna y remitió el caso al FBI. Su director, John Ratcliffe, sostuvo que Rush «abusó de su posición y traicionó la confianza pública».
Rush será sentenciado el 28 de enero de 2027 y enfrenta una pena máxima de 20 años de prisión, además de restitución, multa y confiscación de bienes.
La investigación del Departamento de Justicia continúa abierta, mientras el Director de Inteligencia Nacional solicitó al Inspector General de la Comunidad de Inteligencia una pesquisa paralela.
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