
La fuerte escalada militar en Yemen ha vuelto a colocar en el centro de la atención mundial un estrecho de apenas unas decenas de kilómetros de ancho pero crucial para la economía global: Bab el-Mandeb, la puerta de entrada al mar Rojo desde el golfo de Adén.
Las fuerzas del Gobierno yemení respaldadas por Arabia Saudita combaten contra los hutíes, aliados de Irán, en zonas cercanas al estrecho, mientras el grupo rebelde ha respondido con nuevos ataques con misiles y drones contra objetivos saudíes.
La preocupación no se limita al conflicto dentro de Yemen. Por esta ruta circulan barcos que conectan Asia y Europa a través del mar Rojo y el canal de Suez, incluidos grandes volúmenes de petróleo, combustibles, contenedores y mercancías.
Associated Press informó este martes que los combates más intensos en años se concentran precisamente alrededor de Bab el-Mandeb, mientras el precio del crudo Brent se mantenía cerca de los 100 dólares por barril.
¿Dónde está Bab el-Mandeb y por qué importa tanto?
Bab el-Mandeb se encuentra entre Yemen, en la península arábiga, y Djibouti y Eritrea, en el Cuerno de África.
Conecta el golfo de Adén con el mar Rojo y, más al norte, con el canal de Suez.
Eso convierte al estrecho en una de las grandes autopistas marítimas del planeta para los barcos que viajan entre Asia, Oriente Medio y Europa.
AP estima que alrededor del 12% del comercio mundial y aproximadamente una cuarta parte del tráfico global de contenedores pasan por esta ruta.
La Conferencia de las Naciones Unidas sobre Comercio y Desarrollo (UNCTAD) ha estimado también que el sistema del mar Rojo y el canal de Suez ha manejado históricamente alrededor del 12% al 15% del comercio mundial.
Más de ocho millones de barriles de petróleo al día
El peso energético de la ruta ha aumentado considerablemente durante 2026.
La Administración de Información Energética de Estados Unidos (EIA) estima que durante el segundo trimestre de este año atravesaron Bab el-Mandeb unos 8,1 millones de barriles diarios de crudo, condensados y productos petroleros.
De esa cantidad, alrededor de 6,1 millones de barriles diarios correspondieron a petróleo crudo y condensados y otros dos millones a productos derivados.
El volumen es especialmente significativo porque en el primer trimestre de 2025 el tráfico petrolero por esta vía había caído hasta unos 3,9 millones de barriles diarios debido a los ataques y desvíos de buques.
Durante 2026 la ruta volvió a ganar importancia, especialmente en medio de las tensiones y alteraciones del tráfico en el estrecho de Ormuz.
¿Está cerrado actualmente el estrecho?
No.
Hasta ahora no existe un cierre completo de Bab el-Mandeb al tráfico marítimo internacional.
La preocupación surge por la proximidad de los combates, la capacidad de los hutíes para atacar embarcaciones y la posibilidad de que las compañías navieras decidan evitar el área por razones de seguridad.
La Administración Marítima de Estados Unidos mantiene actualmente una alerta activa para el mar Rojo, Bab el-Mandeb y el golfo de Adén.
El aviso señala que los hutíes han reanudado los ataques contra buques comerciales y advierte que embarcaciones vinculadas con Estados Unidos, Reino Unido, Israel o Arabia Saudita presentan un riesgo especialmente elevado.
La autoridad estadounidense recomienda a los barcos extremar las precauciones y mantenerse lo más alejados posible de la costa yemení.
Los hutíes ya demostraron que pueden afectar esta ruta
El riesgo no es teórico.
Desde finales de 2023 los hutíes han utilizado misiles, drones y embarcaciones explosivas contra barcos que atraviesan el mar Rojo.
Las autoridades marítimas estadounidenses contabilizaron más de 100 ataques separados contra buques comerciales entre noviembre de 2023 y octubre de 2025, que afectaron a embarcaciones vinculadas con más de 60 países.
Este verano los ataques volvieron a intensificarse.
En agosto, la Organización Marítima Internacional condenó un ataque contra el carguero Tihamah cerca de la costa de Al Mokha, Yemen, que provocó la muerte de varios tripulantes.
La organización advirtió que este tipo de acciones amenazan las cadenas de suministro globales y obligan a los operadores marítimos a evaluar nuevamente el riesgo de utilizar la ruta.
¿Qué ocurre si las navieras dejan de utilizar Bab el-Mandeb?
Los barcos tienen una alternativa: rodear África por el cabo de Buena Esperanza.
Pero esa opción implica trayectos mucho más largos.
La consecuencia es un aumento del consumo de combustible, las horas de navegación, los salarios de tripulación, los seguros y el costo de alquilar los buques.
UNCTAD documentó durante la anterior crisis del mar Rojo que los desvíos alrededor de África elevaron la demanda mundial de capacidad marítima y presionaron al alza las tarifas de transporte.
Ese incremento de costos termina afectando potencialmente a miles de productos transportados por mar: desde electrodomésticos y piezas industriales hasta alimentos, ropa y mercancías de consumo.
Qué podría pasar con el precio del petróleo
El efecto sobre el petróleo dependerá fundamentalmente de cuánto dure la escalada y de si el tráfico marítimo puede continuar.
Mientras los barcos sigan cruzando Bab el-Mandeb, el principal impacto puede aparecer como una prima de riesgo: mayores costos de seguros, transporte y protección.
Un cierre prolongado o una reducción considerable de los flujos tendría consecuencias mucho mayores.
Las compañías tendrían que desviar cargamentos, modificar rutas y utilizar otros sistemas de transporte, lo que podría reducir temporalmente la oferta disponible en determinados mercados y presionar al alza los precios.
Sin embargo, eso no significa que una escalada en Yemen provoque automáticamente una nueva subida del petróleo.
El precio depende también de la producción mundial, las reservas, la demanda, las decisiones de la OPEP+, la situación del estrecho de Ormuz y otros factores geopolíticos.
La situación es especialmente delicada por el estrecho de Ormuz
Bab el-Mandeb adquiere todavía más importancia porque las tensiones de 2026 también han afectado al otro gran cuello de botella energético de la región: el estrecho de Ormuz.
La EIA calcula que el volumen de petróleo que pasó por Ormuz cayó a unos 4,9 millones de barriles diarios durante el segundo trimestre del año, muy por debajo de los más de 20 millones diarios registrados habitualmente en períodos anteriores.
Parte de los flujos energéticos se desplazaron hacia rutas alternativas, aumentando la relevancia del mar Rojo.
Por eso una crisis simultánea en Ormuz y Bab el-Mandeb tendría un efecto considerablemente mayor que una interrupción aislada.
La ONU advierte también sobre alimentos
El riesgo no se limita al combustible.
El Programa Mundial de Alimentos de Naciones Unidas advirtió el 2 de octubre que la inestabilidad alrededor de Bab el-Mandeb puede elevar también el costo de los alimentos.
El organismo recordó que por este corredor circulan comida, combustible y mercancías entre Asia, Oriente Medio, África y Europa.
Una interrupción prolongada puede encarecer tanto el transporte de los productos terminados como el de fertilizantes, energía y materias primas necesarias para producirlos.
Una guerra que vuelve a intensificarse
Los hutíes controlan la capital yemení, Saná, desde 2014.
Arabia Saudita encabezó en 2015 una coalición militar en apoyo del Gobierno yemení reconocido internacionalmente.
Tras años de guerra, el conflicto entró en una fase de relativa calma a partir de una tregua alcanzada en 2022.
Esa situación comenzó a deteriorarse nuevamente durante 2026.
En septiembre, los hutíes avanzaron por la costa del mar Rojo y tomaron posiciones estratégicas cerca de Bab el-Mandeb, incluido el puerto de Mokha y varias islas.
Las fuerzas yemeníes respaldadas por Arabia Saudita lanzaron posteriormente una ofensiva para recuperar esas zonas.
Funcionarios yemeníes aseguran haber retomado varias posiciones alrededor del estrecho, aunque los combates continúan y los hutíes mantienen capacidad para lanzar misiles y drones contra Arabia Saudita y objetivos marítimos.
Trump ya había advertido sobre el riesgo de un bloqueo
La actual escalada tiene un antecedente reciente.
La declaración llegó después de que el grupo anunciara un embargo marítimo contra barcos vinculados con Arabia Saudita.
Dos meses después, la amenaza se produce en un escenario todavía más delicado: los combates terrestres se desarrollan ahora alrededor del propio estrecho y las autoridades marítimas estadounidenses consideran que la amenaza contra la navegación comercial sigue activa.
¿Cómo puede afectar todo esto al consumidor?
Para un consumidor en Estados Unidos, Europa o América Latina, el primer efecto de una crisis prolongada probablemente no sería encontrar productos ausentes de las tiendas, sino pagar más por moverlos.
Más combustible para los barcos, pólizas de seguro más caras y rutas más largas incrementan el costo del transporte.
Si además sube el petróleo, el efecto puede extenderse a la gasolina, el diésel, la aviación, la producción industrial y numerosos bienes que dependen de la energía.
Para economías altamente dependientes de las importaciones, como Cuba, un incremento general de los costos mundiales del transporte y los combustibles podría añadir presión adicional sobre alimentos y mercancías importadas.
Eso no significa que la actual escalada vaya a provocar necesariamente un aumento inmediato de precios.
La variable decisiva será si Bab el-Mandeb continúa operativo y durante cuánto tiempo las compañías navieras consideran seguro atravesarlo.
Por ahora, la ruta sigue abierta, pero el retorno de la guerra a sus orillas ha vuelto a colocar uno de los principales cuellos de botella comerciales del planeta bajo máxima tensión.
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