Trump presenta proyecto de $6,600 millones para fabricar componentes de submarinos nucleares en Maryland

Donald Trump (Imagen de referencia) © Flickr/Gage Skidmore
Donald Trump (Imagen de referencia) Foto © Flickr/Gage Skidmore

El presidente Donald Trump viajó este martes a Sparrows Point, en el condado de Baltimore, estado de Maryland, para anunciar una inversión público-privada de hasta 6,600 millones de dólares destinada a fabricar componentes de submarinos nucleares de la clase Virginia, en lo que la Casa Blanca describió como un paso decisivo para reforzar la capacidad industrial de defensa del país.

El acto se celebró en el complejo Tradepoint Atlantic, levantado sobre el antiguo emplazamiento de la siderúrgica Bethlehem Steel de Sparrows Point, que cerró en 2012, y contó con la presencia del secretario de Defensa Pete Hegseth, quien tomó la palabra antes que el presidente.

La empresa de tecnología de defensa Anduril Industries aportará 3,700 millones de dólares de capital privado para construir Arsenal-2, una planta de más de dos millones de pies cuadrados que comenzaría operaciones en 2030.

La Marina de Estados Unidos adjudicó a Anduril un contrato de hasta 2,900 millones de dólares para la producción de componentes; los pagos estarán vinculados a resultados concretos de fabricación y Anduril asumirá una parte significativa del riesgo de ejecución.

La instalación comenzará produciendo tubos lanzatorpedos, cuya escasez está retrasando actualmente la entrega de varios submarinos Virginia en construcción.

En fases posteriores fabricará módulos de mayor tamaño y posiblemente secciones completas de casco que serán enviadas para ensamblaje final a General Dynamics Electric Boat, en Groton, Connecticut, y a Huntington Ingalls Industries en Newport News, Virginia, los dos únicos astilleros del país capaces de construir submarinos nucleares.

Funcionarios de la administración Trump estimaron que Arsenal-2 podría añadir unos nueve millones de horas de trabajo anuales, equivalente a un aumento aproximado del 15 % en la capacidad de producción de submarinos Virginia.

En materia de empleo, Anduril proyecta más de 3,100 puestos permanentes cuando la planta opere a plena capacidad, mientras que la Casa Blanca calculó más de 13,000 empleos directos e indirectos y un impacto económico de unos 2,000 millones de dólares anuales.

El estado de Maryland y el condado de Baltimore comprometieron incentivos públicos equivalentes a hasta el 13 % de la inversión privada, incluyendo una exención sobre el impuesto a la propiedad personal de hasta 210 millones de dólares durante 30 años, aunque algunas partidas aún requieren aprobación legislativa.

El CEO de Anduril, Brian Schimpf, subrayó el valor histórico del emplazamiento: «Sparrows Point ayudó a construir la flota que ganó la Segunda Guerra Mundial. Con Arsenal-2, Anduril devolverá la construcción naval a gran escala a un lugar que puede volver a definir el poder naval estadounidense». Trump resumió el anuncio con una frase escueta: «Es un gran día para la Marina de Estados Unidos».

El proyecto responde a una urgencia estratégica: la producción de submarinos Virginia se sitúa en torno a 1,1 unidades anuales, muy por debajo del objetivo oficial de dos por año, y la Armada no espera recuperar esa cadencia hasta aproximadamente 2032. Estimaciones de junio de 2026 situaban la flota de ataque estadounidense en unas 46 unidades para 2030, frente a una necesidad histórica de 66.

El acto estuvo marcado por una disputa política: el gobernador demócrata Wes Moore no asistió tras afirmar que la Casa Blanca le impidió hablar, pese a que su administración había trabajado más de un año para concretar el proyecto.

«Si el presidente quiere traer el circo a la ciudad y decirme que no puedo hablar cuando nosotros ayudamos a traer el acuerdo, dejaré que el circo continúe mientras vuelvo al trabajo del pueblo de Maryland», declaró Moore. La Casa Blanca sostuvo que el gobernador sí fue invitado, pero únicamente como asistente.

Arsenal-2 es el segundo proyecto industrial de gran escala de Anduril, tras Arsenal-1 en Ohio, y se inscribe en la estrategia de la administración Trump de presionar a la industria de defensa para que invierta en capacidad productiva en lugar de destinar recursos a dividendos y recompras de acciones.

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