El secretario de Guerra, Pete Hegseth, admitió ante el Comité de Servicios Armados del Senado que reconstruir el arsenal militar estadounidense, agotado en parte por la guerra con Irán, podría tomar «meses y años», dependiendo del sistema de armas.
Fue la segunda comparecencia consecutiva de Hegseth ante el Congreso: el miércoles había testificado durante casi seis horas ante la Cámara de Representantes, donde también enfrentó un duro interrogatorio sobre los costos de la guerra y el agotamiento de las reservas de armas.
El senador demócrata Mark Kelly, de Arizona y veterano de la Marina, fue quien presionó al secretario con la pregunta más incómoda de la jornada: «Muchos de estos ataques utilizan nuestras mejores armas, y estamos utilizando muchas de ellas, así como muchos interceptores de misiles. No podemos fabricar estas municiones de la noche a la mañana. ¿Puede decirnos cuántos años, específicamente, tomará reemplazar estos sistemas?».
Hegseth reconoció que la pregunta era «exactamente la correcta» y añadió: «Estamos construyendo nuevas plantas en tiempo real solo para reemplazar lo que hemos expendido».
El secretario estimó que el presupuesto necesario en municiones asciende a unos 330,000 millones de dólares, incluyendo 40,000 millones para sistemas hipersónicos, y defendió la propuesta de la administración Trump para el año fiscal 2027, que elevaría el gasto en defensa a 1.5 billones de dólares, el mayor monto propuesto en décadas.
Según análisis del Centro de Estudios Estratégicos e Internacionales publicado en abril, la guerra con Irán agotó cerca del 50% de los interceptores Patriot, el 30% de los Tomahawks y más del 20% de los misiles JASSM de EE.UU. en apenas siete semanas de operaciones activas.
El costo total de la guerra —la llamada Operación Furia Épica, iniciada el 28 de febrero de 2026— asciende a 25,000 millones de dólares, según el subsecretario de Defensa Derek Hurst.
El senador demócrata Jack Reed, el de mayor rango en el comité, fue más directo en su crítica al balance estratégico del conflicto: «El Estrecho de Ormuz está cerrado, los precios del combustible se han disparado y 13 militares estadounidenses han perdido la vida».
Reed también cuestionó la honestidad de los informes que recibe el presidente: «Me preocupa que le hayan estado diciendo al presidente lo que quiere oír en lugar de lo que necesita oír. Las afirmaciones audaces de éxito son un flaco favor tanto para el comandante en jefe como para las tropas que arriesgaron sus vidas basándose en ellas».
El cierre del Estrecho de Ormuz, decretado por Irán el 4 de marzo de 2026, disparó el precio del crudo Brent de 67 a más de 126 dólares por barril, golpeando los precios de la gasolina en Estados Unidos y en todo el mundo.
Hegseth, por su parte, calificó a los legisladores demócratas de «detractores imprudentes» y «derrotistas desde las gradas baratas», y defendió los resultados de la operación, que según él destruyó el 90% del arsenal de misiles iraníes y el 95% de sus drones. Aseguró además que Trump «tiene al mejor negociador del mundo impulsando un gran acuerdo».
La audiencia también estuvo marcada por la controversia en torno a una declaración de Hegseth del 13 de marzo, cuando dijo «sin cuartel, sin piedad para nuestros enemigos». Kelly le señaló que esa frase, según el propio manual de leyes de guerra del Departamento, implica rechazar rendiciones o ejecutar detenidos. Hegseth no se retractó: «Hemos desatado las manos de nuestros combatientes. Luchamos para ganar y seguimos la ley».
El alto el fuego entre EE.UU. e Irán, acordado el 7 y 8 de abril tras 39 días de operaciones activas, fue extendido indefinidamente por Trump el 21 de abril a petición de Pakistán, mientras continúan las negociaciones para un acuerdo permanente.
El Centro de Estudios Estratégicos e Internacionales estimó que la reposición completa de las municiones clave consumidas en el conflicto tomará entre uno y cuatro años, incluso con los contratos de producción expandidos que contempla el presupuesto 2027.
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