
La activista animalista Yenney Caballero, residente en San José de las Lajas, Mayabeque, cuestionó este martes la severidad de una sanción de tránsito de 12 puntos y 60 pesos que recibió tras circular en sentido contrario, una infracción que ella misma reconoce haber cometido, cuando regresaba de atender a su perra enferma en una clínica veterinaria.
Según relató en su cuenta de Facebook, ella había dejado la motocicleta estacionada durante la consulta y, al retomar la marcha, recorrió un pequeño tramo en dirección contraria para incorporarse a la calle del Quijote, frente al Cine-Teatro Lajero.
Fue entonces cuando una agente de la Policía Nacional Revolucionaria que circulaba en una moto patrullera la interceptó y le solicitó la documentación.
La sanción, por tanto, respondió a una infracción de tránsito efectivamente cometida, aunque la activista centró sus críticas en el trato recibido durante la intervención y en lo que consideró una aplicación excesivamente severa de la penalización.
«Viene la patrullera con una faceta de película de Troya, se baja, me dice documentos, le digo buenos días porque primero se saluda... como si estuviera hablando con una matarife responde buenas», escribió Caballero.
«Sin explicación ni detalles, solo tomó el carnet, los demás papeles no los miró, me pone la multa de 12 puntos, la más dura», agregó.
El talón del infractor (folio F 751450), visible en las imágenes que acompañan la publicación, confirma la fecha, la categoría de ciclomotor y la sanción correspondiente al primer grupo de infracciones clasificadas como «muy peligrosas» según el Decreto 287 que desarrolla la Ley 109/2010 del Código de Seguridad Vial cubano.
La activista aclaró que no cuestiona la infracción en sí —reconoció haber circulado en sentido contrario— sino la falta de proporcionalidad y de diálogo.
«Lo que me duele es que soy una persona correcta, que salía de hacer algo bueno, no andaba borracha, ni con tres personas encima. ¿No podía hacer una advertencia? ¿Una multa de menos puntos?», preguntó.
La propia legislación cubana contempla la posibilidad de que el agente emita una advertencia preventiva sin multa ni puntos cuando no exista peligrosidad real o intencionalidad, facultad que en este caso no fue ejercida.
Caballero subrayó el valor social de su motocicleta: «Le has puesto una multa a una persona que es una ambulancia en este país. Que esa moto representa la salvación de miles de animales».
Pese a la indignación, Caballero anunció que asumirá la sanción sin mayores conflictos: «Yo pago la multa, tranquila. Dios multiplica todo en bendición».
No es la primera vez que esta activista enfrenta situaciones adversas en el ejercicio de su labor. En junio de este año sufrió quemaduras en la mano mientras cocinaba con carbón para alimentar a sus perros rescatados durante un apagón prolongado, y en agosto denunció un intento de estafa vinculado a la compra de gas licuado.
En 2024, su denuncia sobre la matanza de perros en Mayabeque para vender su carne derivó en la detención de tres hombres.
«Hoy llevas un uniforme, mañana eres una simple persona, y qué bonito es que tengan una buena opinión de usted», concluyó Caballero en su publicación, dirigiéndose a la agente que la sancionó.
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