El secretario de Estado de Estados Unidos, Marco Rubio, aseguró este lunes que Washington mantiene plena confianza en la seguridad de sus instalaciones militares, incluida la base aérea RAF Fairford, en el Reino Unido, y subrayó que, aunque cualquiera de estas puede estar expuesta a amenazas, todas cuentan con amplias medidas de protección para responder ante posibles riesgos.
«Tenemos confianza en la seguridad de todas nuestras bases, porque todas nuestras bases podrían teóricamente ser amenazadas en cualquier momento, y por eso tienen tanta seguridad a su alrededor», declaró Rubio en un video publicado por el Departamento de Estado.
El secretario también destacó la cooperación de las autoridades británicas en la investigación en curso: «Con los británicos hemos trabajado muy estrechamente durante mucho tiempo, incluyendo en esta investigación, y no podrían ser más cooperativos».
Las declaraciones de Rubio llegan días después de que EE.UU. retirara de urgencia al menos 12 bombarderos B-1B Lancer de RAF Fairford durante el fin de semana del tres y cuatro de octubre, tras recibir inteligencia sobre un posible ataque con drones ordenado o apoyado por la Guardia Revolucionaria Islámica de Irán contra los aviones y el personal de la base.
Según informó The New York Times, la retirada se produjo ante esa amenaza específica, y algunos aviones partieron incluso antes de que estuvieran listos los aviones cisterna previstos para reabastecerlos en vuelo.
El Pentágono confirmó que todos los bombarderos estadounidenses desplegados en Fairford habían regresado a sus bases de origen en EE.UU., aunque sostuvo que la Fuerza Aérea conservaba capacidad para atacar «en cualquier lugar y en cualquier momento» pese al redespliegue.
Dentro del propio gobierno de Trump surgieron versiones divergentes sobre los motivos de la retirada. El presidente afirmó abiertamente que existía una amenaza contra los bombarderos y que personas vinculadas con Irán estaban detrás de ella.
El vicepresidente JD Vance la describió como una medida adoptada «por exceso de precaución» y señaló tener «bastante confianza» en que Irán seguía participando en actos de terrorismo contra EE.UU. y otros países.
Rubio, en cambio, rechazó vincular directamente la retirada con el incidente de seguridad de la semana anterior, presentándola como una redistribución ordinaria de recursos.
El episodio tiene como antecedente inmediato la detención, el 27 de septiembre, de cinco ciudadanos británicos de unos veinte años cerca del perímetro de RAF Fairford, tras el aviso de una residente sobre tres furgonetas sospechosas estacionadas a unos 100 metros de la base.
Los cinco fueron arrestados por sospecha de preparar un acto terrorista conforme a la legislación antiterrorista británica y posteriormente puestos en libertad bajo fianza con condiciones estrictas.
Una sexta persona, con doble nacionalidad británico-iraní, fue detenida días después en Londres en relación con el mismo caso.
Irán negó «categóricamente» cualquier participación en el incidente y calificó las especulaciones de «infundadas y maliciosas», según declaró su embajada en Londres.
No obstante, Rubio ya había señalado el 30 de septiembre que un «actor extranjero» estuvo «claramente» implicado en el complot, vinculándolo con las amenazas iraníes contra intereses estadounidenses.
RAF Fairford fue utilizada como plataforma de lanzamiento para bombarderos estratégicos B-1B, B-2 y B-52 en la Operación «Furia Épica», la campaña militar conjunta de EE.UU. e Israel contra Irán iniciada el 28 de febrero de 2026.
En julio de ese año, la Guardia Revolucionaria Islámica había advertido explícitamente que cualquier base empleada para atacar territorio iraní sería considerada un «objetivo legítimo», mencionando RAF Fairford por su nombre.
Una fuente militar de la OTAN indicó este martes que Irán seguía siendo considerado una amenaza aguda para los activos estadounidenses en el Reino Unido, en un contexto en el que las tensiones entre Washington y Teherán no muestran señales de distensión.
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