«No todo lo que brilla es oro»: la confesión de Ariel Ramos sobre su vida en Miami

Ariel Ramos Foto © TikTok / @arielramosperdomo

El creador de contenido cubano Ariel Ramos Perdomo sorprendió a sus seguidores esta semana al compartir en TikTok uno de sus vídeos más personales y emotivos, en el que reflexiona sobre la soledad, la presión por aparentar prosperidad en Miami y la importancia de valorar lo que realmente se tiene.

Durante más de tres minutos, el joven cubano relata cómo la vida en Estados Unidos lo enfrentó a sentimientos inesperados y cómo estuvo a punto de dejarse arrastrar por las apariencias. Para contar su experiencia, utiliza una original conversación imaginaria con su automóvil, al que cariñosamente llama «Paco».

El vídeo comienza con una confesión: «Yo nunca pensé que la llegada mía a este país me fuera a poner frente a frente, cara a cara, con mi mayor miedo: la soledad».

La advertencia de su hermano antes de mudarse a Miami

Ariel llegó a Estados Unidos en mayo de 2024 mediante el programa de parole humanitario y se instaló inicialmente en Missouri, en el centro del país.

Antes de que se trasladara a Miami, su hermano le hizo una advertencia: que no permitiera que «el factor Miami» influyera en su manera de pensar y vivir.

En aquel momento, Ariel estaba convencido de que nada podría cambiar sus principios.

«Imposible, eso nunca va a pasar. Yo siempre tengo los pies en la tierra, sé quién soy y sé a dónde voy, y nunca pretenderé cambiar ni por nada ni por nadie, y mucho menos por el factor Miami», respondió entonces.

Sin embargo, un año después, ya instalado en Miami, comenzó a experimentar precisamente aquello sobre lo que su hermano le había advertido.

Ver a compañeros de trabajo, amigos y creadores de contenido presumir de automóviles de lujo, viviendas costosas y estilos de vida aparentemente perfectos en las redes sociales empezó a influir en su percepción del éxito.

La presión llegó a tal punto que se planteó cambiar su automóvil de 2017, al que llama «Paco», porque sentía que no estaba a la altura de la imagen que otros proyectaban.

Según cuenta en el vídeo, llegó a pensar que «ante los ojos de la sociedad no encaja que una persona como yo ande en un carro como tú».

La conversación con su carro que lo hizo reflexionar

En uno de los momentos más originales del relato, Ariel imagina que su propio automóvil le responde y lo invita a reflexionar sobre el verdadero significado del éxito.

En esa conversación ficticia, «Paco» le recuerda que algunos de los vehículos de lujo que tanto admira, incluidos modelos de Mercedes-Benz y Porsche, pertenecen a personas que también enfrentan dificultades económicas o temen no poder pagar sus mensualidades.

La metáfora pone de manifiesto una realidad que muchas veces queda oculta detrás de las fotografías y los vídeos publicados en las redes sociales: mostrar una vida de lujo no significa necesariamente disfrutar de estabilidad financiera.

El automóvil imaginario también le recuerda la advertencia de su hermano sobre «el factor Miami» y le hace comprender que cambiar de carro únicamente para impresionar a los demás significaría ceder ante esa presión social.

En otro momento del relato, Ariel establece una conexión con Cuba y con los vehículos estadounidenses de los años cincuenta que todavía circulan por las calles de la isla.

«Mira tu país, de donde tú vienes, los carros americanos de los años cincuenta todavía aún recorren las calles. Es lo que yo quiero contigo: tener una relación de dos vidas», expresa durante esa conversación imaginaria.

La comparación refuerza el mensaje central de su reflexión: el valor de las cosas no depende necesariamente de su precio, su antigüedad o la impresión que causen en los demás.

«No todo lo que brilla es oro»

La reflexión alcanza uno de sus momentos más significativos cuando Ariel cuestiona la imagen de prosperidad que muchas personas proyectan en las redes sociales.

«No todo lo que brilla es oro. No toda vida que ves en las redes sociales es perfecta. No te dejes influenciar por estilo de vida que te muestran muchos que ni siquiera pueden pagar», afirma.

Sus palabras abordan un fenómeno que ha generado debates entre cubanos emigrados: la presión por aparentar prosperidad en Miami, donde los automóviles de alta gama, la ropa de marca y las publicaciones en redes sociales pueden convertirse en símbolos de un éxito que no siempre refleja la situación económica real.

En su relato, Ariel reconoce que estuvo cerca de dejarse influir por esas comparaciones, hasta que comprendió que no necesitaba cambiar su automóvil ni adoptar un estilo de vida más costoso para demostrar su valor personal.

Un mensaje que conecta con miles de seguidores

Ariel Ramos es conocido principalmente por sus vídeos humorísticos junto a Martha, una mujer mayor a quien llama cariñosamente «abuela», aunque no existe parentesco biológico entre ambos.

Con el tiempo, el creador cubano ha compartido también aspectos más personales de su vida. En noviembre de 2025, por ejemplo, habló públicamente sobre su orientación sexual durante una entrevista en un pódcast.

Esta vez, su reflexión sobre las apariencias y la soledad despertó numerosas reacciones entre sus seguidores.

El vídeo acumuló casi 190 000 visualizaciones, más de 20 000 «me gusta» y más de 1 700 comentarios en pocos días, según las cifras recogidas para esta noticia.

Más allá de las estadísticas, el mensaje del creador cubano invita a cuestionar la necesidad de compararse constantemente con los demás y a valorar los logros personales sin depender de la aprobación ajena.

«Hoy entendí que soy afortunado y que calidad de vida no es tener un carro del año, no es tener una ropa de marca, no es aparentar un estilo de vida perfecto. Es trabajar por lo que amas», concluyó Ariel.

Y cerró su reflexión con una frase que resume el sentido de su mensaje: «La verdadera belleza de la vida se encuentra en las pequeñas cosas».

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Yare Grau

Natural de Cuba, pero vivo en España. Estudié Comunicación Social en la Universidad de La Habana y posteriormente me gradué en Comunicación Audiovisual en la Universidad de Valencia. Actualmente formo parte del equipo de CiberCuba como redactora en la sección de Entretenimiento.






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Yare Grau

Natural de Cuba, pero vivo en España. Estudié Comunicación Social en la Universidad de La Habana y posteriormente me gradué en Comunicación Audiovisual en la Universidad de Valencia. Actualmente formo parte del equipo de CiberCuba como redactora en la sección de Entretenimiento.

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