El presidente estadounidense Donald Trump arremetió este viernes contra el Comité Noruego del Nobel tras conocerse que el galardón de la Paz 2026 recaía en la jurista sudafricana Navi Pillay, y no en él, calificando la decisión de vergonzosa y advirtiendo a Noruega que no olvidaría el desaire.
Según informó Reuters, Trump lanzó sus críticas durante un mitin político celebrado horas después del anuncio del comité. «Esta es una mancha indeleble para el país de Noruega y para las personas que tomaron una decisión tan vergonzosa y embarazosa», declaró ante sus seguidores.
El mandatario fue más lejos y cuestionó la legitimidad del propio galardón: «El Premio Nobel de la Paz ha quedado desacreditado para siempre por un puñado de ideólogos radicales que son antidemocráticos y verdaderos enemigos de la civilización. Y no olvidaremos, Noruega».
Trump también reclamó el reconocimiento en nombre del país que dirige: «Estados Unidos de América, representados por mí como su presidente, deberían haber recibido el Premio Nobel de la Paz, pero no lo hicieron».
Sobre Pillay, de 85 años y con una larga trayectoria en defensa del derecho internacional y los derechos humanos, Trump dijo no saber quién era: «Nunca había oído hablar de esa persona. Nadie lo había hecho», afirmó, describiéndola como una «persona misteriosa».
La propia galardonada respondió con humor. Al recibir la noticia en Núremberg, ante una multitud que la ovacionaba, Pillay bromeó: «Si aplauden un poco más, tal vez comparta este premio con Trump».
Esta es la segunda derrota consecutiva de Trump en su búsqueda del Nobel durante su segundo mandato. El viernes anterior, Trump había declarado ante periodistas en el Despacho Oval que merecía el galardón por haber intervenido en ocho conflictos, aunque reconoció tener dudas sobre sus posibilidades.
En el mitin, Trump enumeró una serie de tensiones geopolíticas en las que afirmó haber jugado un papel decisivo —entre las dos Coreas, entre Japón y Corea del Norte, y entre China y Taiwán— sin aportar evidencias que respaldaran sus afirmaciones.
El análisis de CNN apunta que las propias acciones de Trump durante su segundo mandato erosionaron cualquier posibilidad real de obtener el premio: la guerra contra Irán iniciada en febrero de 2026, que ya supera los siete meses, y la invasión de Venezuela para capturar a Nicolás Maduro, que el propio presidente describió en la Asamblea General de la ONU con la frase «al vencedor le pertenecen las riquezas», difícilmente encajan con el perfil de un laureado con el Nobel de la Paz.
En el mitin de Syracuse repitió esa misma frase sobre Venezuela, añadiendo: «Lo estamos tomando para nosotros mismos. Nos lo merecemos».
Cabe recordar que el Premio Nobel de la Paz lo otorga un comité de cinco miembros designados por el Parlamento noruego de forma completamente independiente del Gobierno de ese país, una distinción que Trump ignoró al dirigir sus críticas directamente a Noruega.
El año pasado, cuando tampoco obtuvo el galardón —que fue a parar a la líder opositora venezolana María Corina Machado—, la FIFA creó un «Premio de la Paz» propio y se lo entregó a Trump en diciembre de 2025.
Machado llegó incluso a entregarle simbólicamente su medalla Nobel en la Casa Blanca el 15 de enero de 2026, aunque el Instituto Nobel aclaró de inmediato que el galardón no puede transferirse y que Machado sigue siendo oficialmente la laureada.
La ceremonia de entrega del Nobel de la Paz 2026 está prevista para el 10 de diciembre en Oslo, donde Pillay recibirá el galardón dotado con 12 millones de coronas suecas.
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