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Las lluvias de julio están dejando al descubierto una de las caras más extremas del deterioro sanitario de La Habana. En barrios donde el agua potable no llega durante cinco o hasta 10 días, numerosos vecinos se ven obligados a defecar en bolsas de nailon que luego arrojan a vertederos improvisados o incluso desde edificios hacia la vía pública, denunció este sábado el historiador Julio César González Pagés.
El fenómeno afecta principalmente a municipios como La Habana Vieja, Centro Habana y Cerro. González Pagés describe que, con las precipitaciones, los excrementos acumulados reaparecen en las calles y que muchas de las bolsas estallan al paso de los vehículos, mientras el hedor invade las viviendas acompañado por miles de moscas.
"La Habana entre basureros y heces fecales llega el verano con poca agua, higiene y medicamentos reviviendo lo peor de su época colonial", resumió el investigador en una publicación en Facebook.
El historiador estableció además un inquietante paralelismo con el pasado de la capital. Recordó que en 1735 el capitán general Juan F. Güemes (1681-1766) ordenó por primera vez la limpieza sistemática de las calles habaneras debido a la acumulación de heces y desperdicios frente a las viviendas.
Aquellos enormes basureros también suponían un riesgo constante de incendios, un problema que, casi tres siglos después, vuelve a formar parte del paisaje urbano.
Ese peligro no es solo histórico. El 19 de junio, un incendio provocado por la quema de basura destruyó la puerta lateral de la Parroquia de los Escolapios, en Centro Habana, en el cuarto incidente de ese tipo registrado en ese templo en menos de tres meses.
La situación responde a un deterioro acumulado durante décadas. El sistema de alcantarillado de La Habana, construido entre 1908 y 1914 para una ciudad de unos 600,000 habitantes, presta servicio actualmente a cerca de dos millones de personas sin haber recibido una modernización integral.
A ello se suma el colapso de la recogida de desechos. Desde febrero de 2026, solo 44 de los 106 camiones recolectores de la capital permanecen operativos debido a la escasez de diésel y al deterioro mecánico.
Como consecuencia, cada día quedan sin recoger hasta 23,814 metros cúbicos de basura de los entre 24,000 y 30,000 metros cúbicos de residuos que genera la ciudad.
Además, La Habana dispone de apenas 10,000 contenedores, cuando necesitaría entre 20,000 y 30,000 para cubrir la demanda.
La incapacidad del sistema llegó al punto de que, en junio, jóvenes del Servicio Militar fueron movilizados para recoger basura con palas y sacos en distintos puntos de la capital.
Meses antes, el propio Gobierno había reconocido que no dispone de recursos suficientes para mantener limpia la ciudad ni para mejorar los salarios de los trabajadores de Comunales.
Especialistas han advertido que la acumulación de basura y excrementos constituye una amenaza directa para la salud pública. El Food Monitor Program alertó que moscas, cucarachas, ratas y otros vectores pueden transportar microorganismos patógenos hacia los alimentos consumidos por la población.
Un biólogo consultado por esa organización advirtió que las condiciones actuales favorecen la aparición de una epidemia de gastroenteritis en cualquier momento.
El deterioro sanitario ya tiene consecuencias visibles. Cuba cerró 2025 con al menos 81,909 casos de dengue y chikungunya y 65 fallecidos reconocidos oficialmente, mientras que durante 2026 el brote continúa activo con más de 2,800 casos reportados en 134 municipios.
En medio de este escenario, las imágenes de alimentos vendidos en plena calle junto a montañas de basura y el testimonio de vecinos que aseguran haber "tocado fondo" reflejan una ciudad donde la falta de agua, la acumulación de desechos y el deterioro de los servicios básicos han devuelto a amplias zonas de La Habana a condiciones sanitarias que parecían superadas hace siglos.
Preguntas frecuentes sobre la crisis sanitaria en La Habana
CiberCuba te lo explica:
¿Cuál es la situación actual de la gestión de residuos en La Habana?
La gestión de residuos en La Habana está colapsada. Solo 44 de los 106 camiones recolectores están operativos, y la capital genera entre 24,000 y 30,000 metros cúbicos de desechos al día, de los cuales hasta 23,814 metros cúbicos quedan sin recoger. La falta de combustible y el deterioro mecánico de los camiones son las principales causas de esta crisis.
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¿Cómo afecta la acumulación de basura a la salud pública en La Habana?
La acumulación de basura representa una amenaza directa para la salud pública. Los desechos no recogidos facilitan la proliferación de moscas, cucarachas, ratas y otros vectores que pueden transportar microorganismos patógenos hacia los alimentos. Además, existe un riesgo elevado de epidemias como dengue, chikungunya y gastroenteritis debido a las condiciones insalubres.
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¿Qué medidas ha tomado el gobierno cubano ante la crisis de basura?
El gobierno cubano ha implementado campañas de emergencia, como la "Operación Limpieza", pero estas medidas no han resuelto el problema estructural. Aunque se han anunciado proyectos de inversión extranjera para modernizar la gestión de residuos, la crisis continúa sin una solución efectiva a largo plazo.
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¿Qué prácticas han adoptado los vecinos ante la crisis de recolección de basura?
Ante la inacción del Estado, algunos vecinos han comenzado a quemar basura para forzar la llegada de los bomberos y así obtener agua de sus camiones. Esta práctica, aunque peligrosa, refleja la desesperación de la población frente a la falta de servicios básicos como el saneamiento y el agua potable.
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