
La Universidad de Oriente, en Santiago de Cuba, celebró este fin de semana la inauguración de una cocina a base de leña en su campus con un acto protocolar que incluyó corte de cinta, discursos y presencia de autoridades, en el marco de su 79 aniversario de fundación.
La publicación oficial de la institución en Facebook presentó la iniciativa como una muestra de «creatividad, ingenio y compromiso» frente al embargo, y la describió como una «solución innovadora». «Esta alternativa es un llamado a ser creativos, a trabajar unidos y a demostrar que la inteligencia y el esfuerzo colectivo son nuestras mejores armas», rezaba el texto oficial.
Las imágenes del evento muestran a estudiantes con camisetas alusivas al centenario de Fidel Castro con la leyenda «CON FIDEL / 100», junto a una estructura de fogones con tres aberturas circulares, todo en un acto nocturno al aire libre.
La reacción en redes sociales fue de rechazo generalizado. Santiago Pedreira Bazan resumió el sentir de muchos con una frase directa: «Un acto para celebrar la involución».
Day Castellanos preguntó con ironía: «¿Ahora cocinar con leña es ingenio e innovación?», mientras Roger Rivero cuestionó si la página de la universidad era una parodia: «¿Esto es en serio? ¿O esta es la página parodia de la UO?»
La crítica más extensa llegó de Pedro Rodriguez: «Esto raya en lo absurdo: montar una ceremonia para celebrar la creación de una 'cocina alternativa al gas', cuando se trata simplemente de poner tres piedras y prender leña, sin tanta propaganda ni alboroto. De una institución académica se esperaría raciocinio y ciencia, no que conviertan la escasez y el atraso en un 'logro' digno de reportaje».
Marino Paumier fue más escueto: «Qué triste ver cómo celebran esto».
Desde el 10 de enero de 2026, la empresa estatal CUPET suspendió indefinidamente la distribución de gas licuado en Santiago de Cuba y las provincias orientales por falta de suministro, dejando sin combustible a cientos de miles de familias.
En abril de 2026, más de 834,000 de los 1.7 millones de clientes registrados en Cuba no pudieron acceder al gas estatal en ninguna distribución. En el mercado informal, una bombona llegó a costar hasta 50,000 pesos en ciudades orientales.
El déficit eléctrico nacional superó los 2,000 megavatios frente a una demanda de cerca de 3,000 MW, con apagones de entre 22 y 36 horas diarias en varias provincias durante 2026.
El propio presidente Miguel Díaz-Canel normalizó el retroceso en marzo de 2026, cuando pidió garantizar materiales para cocinar «desde carbón vegetal hasta leña» durante el Día Nacional de la Defensa. Ese llamado se produjo en el mismo contexto en que fogones de leña aparecían en balcones de edificios de Santiago de Cuba y panaderías de Holguín horneaban pan con madera por falta de electricidad y combustible.
Lo que distingue el caso de la Universidad de Oriente es que una institución de educación superior decidió convertir ese retroceso en un acto de celebración pública, con cinta inaugural y todo, mientras sus más de 13,000 estudiantes enfrentan una crisis que en mayo de 2026 obligó a modificar las evaluaciones de casi 177,000 alumnos en todo el sistema universitario cubano.
«De una institución académica se esperaría raciocinio y ciencia», escribió Pedro Rodriguez. «Por favor, un poco de respeto al sentido común».
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