
Hasta 13 estudiantes sudafricanos de medicina comparten un solo baño en su residencia de La Habana, pasan días sin agua corriente y enferman por la comida de la cafetería, según una investigación del diario Daily Maverick publicada este miércoles.
Los afectados forman parte del programa Nelson Mandela-Fidel Castro (NMFC), creado hace casi tres décadas a partir de un acuerdo bilateral de 1996 como vía de acceso a la medicina para jóvenes sudafricanos de comunidades desfavorecidas.
Una estudiante que llegó a La Habana en diciembre de 2024, y que pidió el anonimato por temor a represalias, describió su experiencia desde el primer día al Daily Maverick: «Quería estudiar medicina con todo mi corazón... llegamos a la escuela, nos metieron en la cuarentena y fue horrible».
Durante ese aislamiento inicial no pudo ducharse. «El agua, cuando llegaba, llegaba a intervalos, y solo había un cubo. Éramos siete chicas. Llegué a deprimirme. No había comida», relató.
Las condiciones no mejoraron al salir del aislamiento. Sobre los baños compartidos, explicó que tirar de la cadena es imposible: «Tienes que ir a buscar agua con un cubo para vaciar el inodoro».
La alimentación se reduce a arroz con un caldo tan diluido que lo describió con una sola frase: «El agua es la sopa del arroz». La carne le provocó sarpullidos y trastornos gastrointestinales, por lo que optó por comprar pan con su propio dinero.
«Vengo de un hogar en situación de pobreza. Sé lo que es la pobreza, pero esto es peor que mi propia situación en casa», afirmó.
El estipendio mensual de aproximadamente 200 dólares, cargado en una tarjeta local, pierde valor drásticamente por el tipo de cambio.
Cuando los estudiantes reclamaron un aumento, el departamento pagó dos meses juntos en lugar de incrementar la mensualidad. «Esos 400 dólares deberían ser para un mes, no para dos», respondió la estudiante.
El portavoz del Departamento de Salud sudafricano, Foster Mohale, admitió ante el Daily Maverick que el organismo no ha realizado ninguna visita de supervisión desde 2022.
«No se ha realizado ninguna visita de supervisión desde 2022, principalmente debido a las crecientes presiones financieras y las estrictas medidas de austeridad», declaró.
Mohale atribuyó las condiciones al embargo estadounidense: «Cuba enfrenta actualmente dificultades significativas, en gran medida como resultado del intensificado embargo de Estados Unidos, que afecta casi todos los aspectos de la vida cotidiana».
Sin embargo, la crisis que padece la isla —apagones, escasez de agua y alimentos— es consecuencia directa de décadas de gestión del régimen, y afecta por igual a graduados ghaneses varados en Cuba con seis meses de estipendios impagos y a estudiantes jamaicanos que reportaron apagones de hasta ocho horas diarias.
El programa enfrenta además cuestionamientos en el Parlamento sudafricano. La parlamentaria de la Alianza Democrática Haseena Ismail advirtió que la dependencia del programa «plantea serias preguntas sobre el costo, la relación calidad-precio y si los recursos públicos se están usando de la manera más eficiente, particularmente a la luz de las profundamente preocupantes condiciones en las que se encuentran algunos de nuestros estudiantes».
La parlamentaria de los Combatientes por la Libertad Económica Noluvuyo Tafeni añadió que en 2025 había 303 graduados desempleados pese a una inversión estatal estimada en 606 millones de rands.
«Esta situación es un fracaso de la planificación estatal y un enorme desperdicio de la inversión pública», declaró, en un contexto en el que los acuerdos de Sudáfrica con Cuba en cinco departamentos gubernamentales suman un estimado de 1,425 millones de rands.
Mohale indicó que el monto del estipendio fue discutido en una Reunión Académica Conjunta celebrada en julio de 2026 y que las consultas con los organismos decisorios siguen en curso, sin fecha concreta para resolver la situación.
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