El salario medio en Cuba sube a 7,354 pesos: apenas 8 euros al cambio informal y menos de dos cartones de huevos

El salario medio en CUba equivale a dos cartones de huevo (Ilustración no real creada con IA) © CiberCuba/Sora
El salario medio en CUba equivale a dos cartones de huevo (Ilustración no real creada con IA) Foto © CiberCuba/Sora

El salario medio mensual en Cuba alcanzó los 7,354 pesos cubanos (CUP) en agosto, una cifra que representa un incremento nominal respecto a mediciones anteriores, pero que equivale a apenas unos ocho euros al tipo de cambio informal.

En términos de poder adquisitivo, ese ingreso no alcanza siquiera para comprar dos cartones de 30 huevos en establecimientos donde cada uno cuesta alrededor de 3,800 pesos o incluso mucho más en algunos lugares.

El dato fue divulgado por la Oficina Nacional de Estadística e Información (ONEI) en su informe «Indicadores seleccionados del Sistema Empresarial y Presupuestado de agosto de 2026», correspondiente a las remuneraciones de trabajadores de ese sistema.

La institución también publicó un desglose por actividad económica que muestra diferencias considerables entre sectores.

De acuerdo con los datos oficiales, citados por la agencia EFE, el salario promedio aumentó un 6,12 % respecto a la cifra publicada en abril. Sin embargo, ese incremento debe analizarse frente a la subida de los precios y la depreciación del peso cubano.

La inflación interanual del mercado formal llegó al 25,19 % en agosto, mientras que la variación mensual fue del 4,92 %.

La diferencia entre el valor nominal del salario y su capacidad de compra resulta especialmente visible al convertirlo a moneda extranjera. Con el euro por encima de los 800 pesos en el mercado informal, los 7,354 CUP equivalen aproximadamente a ocho o nueve euros, dependiendo de la cotización utilizada.

La conversión al tipo de cambio oficial ofrece una cifra considerablemente mayor, pero no representa necesariamente el poder adquisitivo de quienes necesitan comprar divisas o productos comercializados a precios vinculados al mercado informal.

Construcción y electricidad encabezan los salarios

La información de la ONEI revela diferencias significativas entre actividades económicas. La construcción encabezó las remuneraciones del sistema empresarial y presupuestado, con un promedio mensual de 14,743 pesos, prácticamente el doble de la media general.

Le siguieron el suministro de electricidad, gas y agua, con 13,376 pesos, y la explotación de minas y canteras, con 12,590 pesos.

También superaron los 10,000 pesos los servicios empresariales, actividades inmobiliarias y de alquiler, con 10,764 pesos, y la ciencia e innovación tecnológica, con 10,417 pesos. Fueron las únicas cinco actividades que alcanzaron remuneraciones medias superiores a ese umbral.

Por debajo quedaron el transporte, almacenamiento y comunicaciones, con 9,408 pesos; las industrias manufactureras, excluida la azucarera, con 8,426 pesos; y la intermediación financiera, con 7,731 pesos.

La salud pública y asistencia social registró 7,005 pesos; la agricultura, ganadería, caza y silvicultura, 6,903; la pesca, 6,658; y la administración pública, defensa y seguridad social, 6,321 pesos.

Azucareros, trabajadores del comercio y docentes, entre los peor pagados

En el extremo inferior de la clasificación aparece la industria azucarera, con apenas 4,724 pesos mensuales, el promedio más bajo de las actividades recogidas en la publicación.

Los trabajadores de hoteles y restaurantes percibieron una media de 5,104 pesos, mientras que el comercio y la reparación de efectos personales registraron 5,217 pesos.

En cultura y deporte, el promedio fue de 5,609 pesos; en otras actividades de servicios comunales, de asociaciones y personales, 5,795 pesos; y en educación, 5,824 pesos.

Esto significa que el salario medio de un trabajador de la educación representa aproximadamente el 39.5 % del registrado en la construcción. La diferencia entre ambos sectores alcanza los 8,919 pesos mensuales.

Incluso el salario promedio de la actividad mejor remunerada enfrenta las dificultades derivadas del costo de la vida. Los 14,743 pesos de la construcción equivalen, por ejemplo, a menos de cuatro cartones de huevos si cada uno cuesta 3,800 pesos.

Un mes de salario para comprar menos de dos cartones de huevos

El contraste más inmediato aparece en la alimentación: un cartón de 30 huevos puede costar hasta 3,800 pesos en tiendas privadas de La Habana, o incluso más en el mercado negro o informal.

A ese precio, dos cartones suman 7,600 pesos, es decir, 246 pesos más que el salario medio mensual anunciado por la ONEI.

El trabajador que destinara todo su ingreso a comprar un solo cartón de huevos gastaría aproximadamente el 51,7 % de su salario, sin contar arroz, frijoles, aceite, carne, transporte, electricidad ni otros gastos indispensables.

La comparación no se limita a La Habana. En septiembre, una denuncia desde Trinidad mostró cartones de huevos a 4,500 pesos, mientras que en agosto consumidores de distintas provincias reportaron precios cercanos a 6,000 pesos por cartón.

Otro ejemplo reciente lo ofreció una cubana que calculó cuánto podía comprar un maestro recién graduado con su sueldo. Una selección de huevos, frijoles, arroz, papa, plátanos y yuca ascendía a 7,150 pesos, por encima de los 7,035 pesos que, según el testimonio, recibía mensualmente ese docente.

Un aumento que no alcanza para cubrir las necesidades básicas

La insuficiencia de los ingresos no es una preocupación exclusiva de economistas o consumidores. En julio, funcionarios del Ministerio de Trabajo y Seguridad Social reconocieron que el nuevo salario mínimo de 3,210 pesos no cubría la canasta básica de bienes y servicios.

Ese mínimo, vigente desde julio de 2026, debe distinguirse del salario medio de 7,354 pesos informado ahora por la ONEI: el primero establece un piso salarial para los trabajadores comprendidos en la normativa correspondiente; el segundo es un promedio estadístico que agrupa remuneraciones muy diferentes.

La subida nominal del salario, por tanto, no equivale automáticamente a una recuperación del poder adquisitivo. Cuando los precios de alimentos y servicios aumentan más rápido que las remuneraciones, los trabajadores pueden ganar más pesos y, aun así, comprar menos productos.

El informe de agosto deja una paradoja evidente: mientras las estadísticas oficiales registran un salario medio de 7,354 pesos, en determinados mercados cubanos ese ingreso mensual apenas alcanza para adquirir un cartón de huevos y algunos alimentos adicionales.

Para millones de decisiones domésticas —qué comprar, qué posponer y qué dejar de consumir—, esa diferencia entre el salario anunciado y su valor real resulta mucho más importante que el aumento reflejado en las cifras.

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