
El general Francis L. Donovan, jefe del Comando Sur de Estados Unidos (SOUTHCOM), viajó este miércoles a Iquitos, Perú, para reforzar la cooperación militar contra las redes narcoterroristas que operan en la región amazónica, en una visita que reunió a altos mandos militares de ambos países y al embajador estadounidense Bernie Navarro.
Junto a Donovan participaron el ministro de Defensa peruano Rafael Belaúnde Llosa y el jefe del Estado Mayor conjunto peruano, el general César Augusto Briceño Valdivia.
El encuentro, según publicó el SOUTHCOM en su cuenta oficial, se centró en sentar las bases para la acción conjunta contra las redes narcoterroristas que operan en el Valle de los Ríos Apurímac, Ene y Mantaro (VRAEM), la zona más conflictiva de Perú en materia de narcotráfico y terrorismo.
Donovan fue categórico al describir la magnitud del problema: «En el hemisferio occidental, la total falta de respeto de los narcoterroristas por la humanidad, la autoridad o la soberanía representa una de las mayores amenazas para nuestros pueblos y comunidades».
El general también destacó el papel estratégico de Perú dentro de la Coalición de las Américas contra los Cárteles (A3C, por sus siglas en inglés): «Perú aporta una amplia experiencia en la lucha contra los narcoterroristas a la coalición. Su pericia fortalecerá los esfuerzos conjuntos para mejorar la seguridad regional, mientras que las capacidades combinadas de la coalición reforzarán los esfuerzos de Perú para proteger a sus ciudadanos y salvaguardar su soberanía».
La A3C, impulsada por la administración Trump desde marzo de 2026 durante la cumbre «Escudo de las Américas» celebrada en Miami con 12 países fundadores, agrupa actualmente a 19 naciones: Estados Unidos, Argentina, Bahamas, Belice, Bolivia, Chile, Colombia, Costa Rica, Ecuador, El Salvador, Guatemala, Guyana, Honduras, Jamaica, Panamá, Paraguay, Perú, República Dominicana y Trinidad y Tobago.
Perú se incorporó formalmente a la coalición en septiembre de 2026, cuando la presidenta Keiko Fujimori lo confirmó tras reunirse con el secretario de Estado Marco Rubio en Lima. El canciller peruano Carlos Espá aclaró ante el Senado que la adhesión no implica un tratado vinculante ni autoriza a ningún Estado a actuar unilateralmente en territorio peruano.
Iquitos fue elegida como sede de la visita por su ubicación estratégica: la ciudad amazónica hace frontera con Colombia, Brasil y Ecuador, y sirve de puerta de acceso a las zonas más afectadas por el narcotráfico en el interior del país.
La cooperación bilateral se produce en un momento de intensa actividad operativa en el VRAEM. Entre enero y comienzos de septiembre, las Fuerzas Armadas peruanas reportaron 3,952 patrullajes, siete operaciones militares y el decomiso de más de 38,000 kilogramos de clorhidrato de cocaína.
En julio, durante la operación «Quiñones», abatieron a Jhonny Curo Rojas, alias «Richard», identificado como integrante del buró político de los remanentes de Sendero Luminoso.
La visita de Donovan a Perú se enmarca en una escalada sostenida de la estrategia militar estadounidense en el hemisferio, que incluye la activación en agosto de la Fuerza de Tarea Conjunta para el Hemisferio Occidental (JTF-WHEM) y la designación conjunta de 25 organizaciones criminales como entidades terroristas por parte de 14 países de la coalición. EE.UU. también reasignó 52 millones de dólares en asistencia militar para Colombia, Ecuador, Perú y Panamá con el objetivo de combatir el narcoterrorismo.
En ese contexto, la Base Naval de Guantánamo fue designada en octubre como primer sitio de entrenamiento del Comando de Guerra Autónoma del SOUTHCOM, consolidando su papel como plataforma regional de operaciones avanzadas.
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