
El Índice de Precios al Productor (PPI) de Estados Unidos para la demanda final subió 1,3% en septiembre de 2026 con ajuste estacional, su mayor avance mensual desde marzo de 2022, según el informe USDL 26-1576 publicado por la Oficina de Estadísticas Laborales (BLS) este jueves a las 8:30 a.m. hora del Este.
El resultado triplica el avance de julio (+0,2%) y supera con amplitud el de agosto (+0,5%), lo que marca una aceleración notable en la tendencia de los últimos meses.
En términos interanuales, el índice acumuló un alza de 6,3% en los 12 meses cerrados en septiembre —sin ajuste estacional—, la mayor variación anual desde diciembre de 2022, cuando llegó a 6,4%.
El combustible fue el protagonista absoluto del repunte. Los precios de los bienes de demanda final avanzaron 2,6% mensual, el mayor incremento desde que el BLS comenzó a calcular esta serie en diciembre de 2009, y más del 80% de ese salto se explica por la energía, cuyo subíndice trepó 10,8%.
Dentro de la energía, la gasolina en el índice mayorista encareció 20,3% en septiembre y explica aproximadamente la mitad del alza total de los bienes de demanda final. También subieron el diésel, el combustible para aviones, la electricidad residencial y el petróleo crudo. En sentido contrario, los huevos de gallina cayeron 39,7% en el PPI.
Los alimentos de demanda final avanzaron 1,2% en el mes, mientras que los bienes excluidos alimentos y energía apenas subieron 0,3%.
En el segmento de servicios, el índice creció 0,8% mensual, su mayor alza desde abril. El rubro de transporte y almacenaje lideró con un incremento de 3,4% en el mes —y 16,0% en términos interanuales—, un dato relevante para negocios que dependen de fletes y distribución.
Los márgenes del comercio mayorista de maquinaria y vehículos subieron 3,9% y explicaron más del 20% del alza de servicios.
El índice subyacente —que excluye alimentos, energía y servicios comerciales— avanzó 0,5% mensual y 5,0% interanual.
¿Qué mide el PPI y en qué se diferencia del IPC?
El PPI registra los precios que reciben los productores nacionales en la fase mayorista, antes de que los bienes lleguen al consumidor final. Es distinto del Índice de Precios al Consumidor (IPC), que mide lo que pagan los hogares en el punto de compra.
Por eso, el 20,3% de encarecimiento de la gasolina en el PPI no contradice el 9,1% registrado en el IPC de septiembre: ambos miden momentos distintos de la cadena de precios.
El PPI se considera un indicador adelantado de presiones inflacionarias. Cuando los costos mayoristas suben, las empresas pueden trasladar parte de ese incremento a los precios finales, aunque ese traslado no es automático ni inmediato, ya que los márgenes empresariales pueden absorber una porción del alza.
El dato llega un día después de que el BLS publicara el IPC de septiembre, que mostró una inflación al consumidor de 3,7% interanual y +0,6% mensual, también impulsada por la energía.
El BLS señaló además que los datos de mayo a agosto de 2026 fueron revisados para reflejar informes tardíos y correcciones de los encuestados, por lo que algunas cifras de meses anteriores pueden diferir de las publicadas originalmente.
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