
La inflación en Estados Unidos volvió a acelerarse en septiembre de 2026 y alcanzó el 3,7% interanual, impulsada principalmente por el fuerte encarecimiento de la gasolina, un aumento que añade presión al costo de vida de millones de hogares, incluidos los de la comunidad cubana residente en Miami y otras ciudades del país.
El Índice de Precios al Consumidor (IPC) subió un 0,6% mensual, ajustado por factores estacionales, frente al 0,4% registrado en agosto, según el informe oficial publicado este miércoles por la Oficina de Estadísticas Laborales de Estados Unidos (BLS).
En términos interanuales, la inflación pasó del 3,4% en agosto al 3,7% en septiembre, una aceleración de tres décimas porcentuales.
La gasolina fue el principal factor detrás del incremento. Su índice de precios subió un 9,1% en septiembre, con ajuste estacional, y representó más de la mitad del aumento mensual del índice general, de acuerdo con los datos federales.
El encarecimiento del combustible tiene especial importancia para las familias que dependen del automóvil para trasladarse al trabajo, llevar a sus hijos a la escuela o realizar sus actividades cotidianas.
Sin embargo, el aumento nacional del 9,1% no significa que la gasolina haya subido exactamente ese porcentaje en todas las ciudades o estaciones de servicio.
En Florida, por ejemplo, los conductores ya habían experimentado presiones sobre el precio del combustible durante las semanas anteriores.
El pasado 22 de septiembre, la gasolina alcanzó su nivel más alto desde mayo en el estado, reflejando un encarecimiento que afectaba directamente a quienes utilizan sus vehículos diariamente.
El informe de septiembre confirma que la presión sobre los combustibles no fue un fenómeno exclusivamente local. El índice nacional de energía aumentó un 5,2% mensual, después de haber subido un 2,1% en agosto.
En la comparación con septiembre de 2025, los precios de la energía acumularon un incremento del 20,4%, una de las variaciones más pronunciadas entre los principales componentes del IPC.
La vivienda también contribuyó al aumento del costo de vida. El índice de alojamiento, que incluye los alquileres y otros componentes del costo habitacional, avanzó un 0,4% mensual en septiembre, frente al 0,3% de agosto.
Para los hogares cubanos que viven en Miami, el gasto en vivienda representa una preocupación particularmente importante por los elevados precios del mercado inmobiliario local.
Un informe divulgado a inicios de mes situó a Miami como la sexta ciudad más cara de Estados Unidos para alquilar un apartamento de una habitación, con un precio de referencia de 2,500 dólares mensuales, aunque ese mercado había registrado descensos recientes.
Esta realidad ilustra las dificultades que pueden enfrentar las familias que deben combinar el pago del alquiler con los gastos de transporte, alimentación y otros servicios esenciales.
No obstante, el incremento del 0,4% en el índice nacional de alojamiento no debe interpretarse como una subida equivalente de los alquileres en Miami.
En contraste con la gasolina y la vivienda, los alimentos mostraron un comportamiento más estable durante septiembre.
El índice general de alimentos permaneció sin cambios respecto a agosto, mientras que los precios de los productos comprados en supermercados disminuyeron un 0,1% mensual, según el informe del BLS.
Esto no significa que todos los productos alimenticios se abarataran, sino que el promedio de esa categoría registró una ligera reducción. Los movimientos de precios pueden variar considerablemente entre carnes, lácteos, frutas, verduras y otros artículos de consumo habitual.
Por su parte, comer fuera de casa continuó encareciéndose. El índice de alimentos consumidos en restaurantes y otros establecimientos aumentó un 0,2% mensual.
En términos interanuales, los alimentos acumularon una subida del 2,5%, lo que indica que, aunque el promedio general se mantuvo estable durante septiembre, los consumidores siguen pagando más que hace un año.
Otro indicador relevante es la denominada inflación subyacente, que excluye los precios de los alimentos y la energía para ofrecer una medida menos expuesta a las fluctuaciones de esos dos sectores.
Este índice aumentó un 0,3% mensual en septiembre, la misma variación registrada en agosto. Sin embargo, su tasa interanual pasó del 2,4% al 2,6%, lo que muestra que las presiones inflacionarias no se limitaron exclusivamente a la gasolina.
Entre las categorías que registraron aumentos mensuales estuvieron las actividades recreativas, los automóviles y camionetas usados, la educación, los pasajes aéreos, la atención médica y la ropa.
En cambio, el índice de comunicaciones figuró entre las pocas categorías principales que experimentaron una reducción de precios durante septiembre.
La aceleración de la inflación supone un cambio respecto a los meses anteriores. En junio de 2026, los datos sobre el encarecimiento del costo de vida ya habían generado preocupación por las presiones sobre los presupuestos familiares.
Los resultados de septiembre muestran que esas presiones continúan, aunque con diferencias importantes entre los productos y servicios que consumen los hogares.
Para las familias cubanas establecidas en Estados Unidos, especialmente aquellas que deben afrontar alquileres elevados y desplazamientos diarios en automóvil, la combinación de vivienda y combustible puede representar una parte considerable de sus gastos mensuales.
Sin embargo, el informe publicado este miércoles corresponde al promedio nacional de consumidores urbanos y no ofrece, por sí solo, una medición específica de cuánto aumentaron los gastos de una familia en Miami o en otra localidad de Florida.
El próximo informe del IPC, correspondiente a octubre de 2026, está programado para el 10 de noviembre, cuando se conocerá si las presiones sobre los combustibles y otros gastos cotidianos continuaron durante el nuevo mes.
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