
Braudilio Vinent, considerado uno de los mejores lanzadores de la historia del béisbol cubano, denunció públicamente el abandono en que vive a sus más de 70 años, sin ayuda económica y con dificultades para conseguir alimentos básicos.
«Yo me sacrifiqué por la Revolución, ahora nadie se acuerda de mí», afirmó el expelotero santiaguero, conocido como «El Meteoro de La Maya», en declaraciones difundidas por el perfil La Tijera en Facebook.
«Yo ya tengo más de 70 años, soy un puro, pero nadie se acuerda de Braudilio Vinent», expresó el exlanzador, visiblemente afectado.
Sus palabras describen una realidad cotidiana de precariedad que contrasta con una trayectoria deportiva excepcional: «Duro es tener que salir a la calle a luchar un poco de arroz, porque no hay ninguna ayuda para las glorias del deporte».
Vinent advirtió que, si la situación no cambia, retirará de las paredes de su hogar los cuadros, diplomas y medallas que atestiguan su carrera, aunque aclaró que no tiene intención de venderlos para sobrevivir: «Los principios no se venden».
Una carrera sin igual en el montículo cubano
Nacido el 10 de julio de 1947 en Songo-La Maya, Santiago de Cuba, Vinent acumuló durante 20 temporadas en las Series Nacionales cifras que lo sitúan entre los más grandes del pitcheo cubano: 221 victorias, 2,134 ponches, 63 blanqueadas y 265 juegos completos, con un promedio de carreras limpias de 2.42.
Fue el primer lanzador de la pelota cubana moderna en alcanzar las 200 victorias —el 16 de mayo de 1976— y el primero en llegar a los 2,000 ponches, en 1986.
Con la selección nacional conquistó seis campeonatos mundiales (1972, 1973, 1976, 1978, 1980 y 1984), cuatro medallas de oro panamericanas y dos Copas Intercontinentales.
En 2014 fue exaltado al Salón de la Fama del Béisbol Cubano, en una ceremonia celebrada en el estadio Mártires de Barbados, en Bayamo.
Un patrón que se repite
El caso de Vinent no es aislado. En semanas recientes, una cadena de denuncias ha expuesto el abandono sistemático que sufren las glorias deportivas cubanas al jubilarse.
El Gran Maestro de ajedrez Lázaro Bruzón denunció que los atletas cubanos retirados fueron descartados por el régimen tras años de servicio: «Fueron cifras útiles mientras producíamos resultados. Una vez retirados, se acabó el negocio para ellos. Así funciona ese sistema: recicla personas, exprime almas y descarta a quien ya no sirve a su narrativa».
El excampeón mundial de boxeo Bernardo Comas padece demencia senil a los 65 años y vive bajo el cuidado de su madre en una vivienda con goteras en Camagüey, con una jubilación de apenas 8,000 pesos cubanos mensuales.
La esposa del campeón olímpico Andrés Aldama pidió ayuda pública ante el abandono que sufre su familia en Matanzas, donde el exboxeador —con demencia y diabetes— vive sin medicamentos ni respuesta del INDER.
A estos casos se suman el del exboxeador Gaspar Casamayor, visto como mendigo pidiendo dinero en las calles de Santiago de Cuba, y el del pelotero Víctor Tornés, reportado en abandono en Bayamo tras sufrir un infarto cerebral.
El año pasado, el comisionado nacional de Atención a Atletas del INDER, Wilmer Lewis Calvo, negó en la Mesa Redonda que las glorias deportivas estuvieran abandonadas, y aseguró que existen estructuras de apoyo. La realidad documentada en múltiples provincias contradice esa versión.
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