Cuba: 67 años de promesas incumplidas

Parada, grafiti y basura, en La Habana. © CiberCuba
Parada, grafiti y basura, en La Habana. Foto © CiberCuba

Este 2 de octubre de 2026, el primer ministro del régimen comunista cubano, Manuel Marrero Cruz, aseguró que estaban convencidos de que en 2027 comenzarían a apreciarse los resultados de las 176 transformaciones económicas y sociales aprobadas en junio de este año. Marrero afirmó: «Ya tenemos el camino abierto para avanzar; y de hecho se está avanzando y se aprecian ya resultados, aunque todavía no se perciba en ese mejoramiento en la calidad de vida de la población».

¿Usted le cree? Pues yo no. Y tengo sobradas razones para no creerle. La historia de los últimos 67 años está llena de promesas de prosperidad, abundancia y bienestar que los gobernantes comunistas cubanos jamás consiguieron materializar. Recordemos algunas, siguiendo el orden de los acontecimientos.

Desde su llegada al poder en 1959, Fidel Castro prometió convertir a Cuba en una nación extraordinariamente desarrollada, productiva y próspera. La leche, la carne, los huevos, el azúcar, las viviendas, las industrias y el transporte abundarían gracias a la revolución socialista.

Durante los años sesenta anunció una transformación ganadera espectacular. Para 1970, según las proyecciones difundidas entonces, Cuba tendría ocho millones de vacas lecheras y produciría treinta millones de litros de leche diarios. Llegó a plantearse que superaríamos a Holanda en leche y a Francia en quesos. ¡Cuba convertida en potencia lechera mundial! Hoy un kilogramo de leche en polvo cuesta en Cuba más que el salario y las pensiones de miles de cubanos.

También prometió incrementos extraordinarios en la producción de carne de res, huevos y otros alimentos, hasta disponer de excedentes exportables. En su discurso del 2 de enero de 1965 aseguró que aquel año se producirían más leche, carne y huevos. La abundancia estaba, supuestamente, a la vuelta de la esquina.

El 22 de diciembre de 1967, durante el III Congreso de la Asociación Nacional de Agricultores Pequeños, Fidel Castro anunció que, a partir de 1970, Cuba construiría 100.000 viviendas anuales, que serían entregadas gratuitamente a quienes las necesitaran. En diez años, un millón de familias tendrían nuevas casas.

La promesa nunca se cumplió en aquellas magnitudes. Hoy miles de familias sufren el deterioro de sus viviendas, mientras numerosos edificios amenazan con derrumbarse. El déficit habitacional según datos oficiales de 2025 es de 805. 583 viviendas, de las cuales 407. 219 necesitan construirse y 398. 364 requieren rehabilitación. 

También se anunciaron grandes proyectos de infraestructura: carreteras, autopistas, modernización ferroviaria, desarrollo industrial y transformación del transporte. Varias de las obras más importantes se comenzaron, pero quedaron inconclusas, mientras el sistema ferroviario y buena parte del transporte público terminaron sumidos en un deterioro alarmante.

Una de las  promesas más espectaculares: la zafra de los diez millones de toneladas de azúcar de 1970.

Fidel Castro movilizó a cientos de miles de cubanos, subordinó enormes recursos económicos a aquel objetivo y presentó los diez millones como una gran victoria inevitable. Sin embargo, la producción quedó en aproximadamente 8,5 millones de toneladas.

¡Y qué contraste con el presente!

Según los datos conocidos de la zafra 2024-2025, Cuba produjo alrededor de 140.000 toneladas de azúcar, menos de una sesentava parte de aquella cosecha de 1970. Una nación que exportaba millones de toneladas debe importar azúcar porque ni siquiera consigue garantizar su consumo interno.

¡El azúcar, antiguamente símbolo de la riqueza cubana, se ha convertido en un lujo, casi tan inaccesible como un diamante para muchas familias cubanas!

En 1990, Fidel Castro anunció planes para incrementar en 700 millones de unidades la producción anual de huevos mediante la construcción de 1.800 naves avícolas. Otra promesa de abundancia que contrasta dramáticamente con la escasez actual. Hoy un huevo cuesta entre 140 y 300 pesos. Treinta unidades sobrepasan el salario mínimo.

El 23 de diciembre de 2005 Fidel Castro aseguró que para mediados de 2006 sobraría la electricidad en Cuba. “Tendremos cuatro veces la capacidad que vamos a necesitar”. Actualmente el déficit diario de electricidad es superior al 60 %. El día de hoy será de 74,5 % en el horario pico.

Durante décadas se sucedieron planes alimentarios, programas agropecuarios, campañas productivas, experimentos agrícolas y proyectos industriales. Algunos produjeron resultados parciales; demasiados terminaron en despilfarro, ineficiencia y frustración.

Después llegó Raúl Castro. Otro mentiroso.

El 26 de julio de 2007, durante su discurso en Camagüey, prometió impulsar la producción lechera para superar la limitación que reservaba el suministro subsidiado fundamentalmente a los niños pequeños. Su propósito era que todos los cubanos pudieran disponer de un vaso de leche.

Casi veinte años después, para innumerables familias cubanas conseguir diariamente ese vaso de leche sigue siendo una verdadera odisea.

Raúl Castro habló también de reformas económicas, eliminación de prohibiciones absurdas, incremento de la productividad, actualización del modelo socialista y prosperidad. Los Lineamientos aprobados en 2011 prometían transformar la economía. Sin embargo, las reformas fueron insuficientes para resolver sus graves problemas estructurales y la miseria continuó creciendo en la otrora próspera isla de Cuba.

Y entonces apareció Miguel Díaz-Canel con nuevas promesas de continuidad, eficiencia, resistencia creativa y prosperidad socialista. 

En mayo de 2020 recomendó incrementar la producción de jugos, guarapo, limonada y masa para pizzas. Su famosa afirmación de que «la limonada es la base de todo» provocó una oleada de burlas entre los cubanos.

¡Qué ironía! Hoy ni siquiera la limonada está al alcance de muchísimos ciudadanos, porque el azúcar es escasa y carísima, y conseguir limones tampoco resulta sencillo para todos. Ni la pizza recomendada por el dictador ni un humilde vaso de guarapo son productos asequibles para miles de familias necesitadas.

En enero de 2021 comenzó la llamada Tarea Ordenamiento, presentada como instrumento para mejorar el funcionamiento económico. Sus consecuencias incluyeron fuertes desequilibrios monetarios, inflación y una considerable pérdida del poder adquisitivo.

Después vinieron nuevas promesas de recuperación productiva, soberanía alimentaria, estabilización macroeconómica, solución de los apagones y mejoramiento del nivel de vida.

Mientras tanto, Cuba continuó padeciendo escasez, inflación, apagones, ruina agrícola, deterioro de los servicios públicos y una emigración masiva permanente.

Ahora Marrero Cruz pretende que creamos que en 2027 comenzaremos a recoger los frutos de otras 176 transformaciones.

¡Otra vez la prosperidad aplazada para el próximo año! ¡Otra vez el bienestar prometido para un futuro que nunca llega!

Durante más de seis décadas, quienes gobiernan Cuba han exigido sacrificios en nombre de un mañana luminoso. Generaciones enteras han envejecido esperando una abundancia que jamás llegó. Hoy miles de  ancianos y niños sufren desnutrición mientras los farsantes que tantas promesas ha hecho, viven en la opulencia.

Los cubanos no necesitamos más falsas promesas. Necesitamos libertad económica y política, seguridad jurídica, respeto a la propiedad, instituciones democráticas y oportunidades para que todos  podamos trabajar, producir, invertir y prosperar.

Después de tantas promesas incumplidas, tantos experimentos fracasados y tantas generaciones sacrificadas, solo queda una pregunta: ¿Quién puede creer, a estas alturas, que los ineptos, incapaces y corruptos de siempre van a sacar a Cuba del abismo en que ellos mismos la han hundido?

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José Daniel Ferrer García

José Daniel Ferrer García (Palma Soriano, 1970). Coordinador de UNPACU y presidente del Partido del Pueblo.






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Este artículo ha sido generado o editado con la ayuda de inteligencia artificial. Ha sido revisado por un editor antes de su publicación.


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