
Un equipo de la televisiora estadounidense CBS News recorrió La Habana y recogió testimonios de médicos que no consiguen medicamentos esenciales para sus pacientes, jubilados que deben esperar durante horas para cobrar sus pensiones y ciudadanos que apenas disponen de electricidad unas pocas horas al día.
El reportaje de Matt Gutman y Sarah Lynch Baldwin se publicó este viernes y muestra el deterioro de servicios básicos en Cuba.
En un hospital pediátrico, los periodistas conversaron con médicos que reconocieron las dificultades para conseguir fármacos críticos destinados a los niños. Mientras los padres hacían fila para recibir atención, no tenían garantías de que hubiera tratamientos disponibles.
La situación contrasta con la imagen del sistema sanitario público que el gobierno cubano ha defendido durante décadas como uno de los principales logros de la revolución de 1959.
La escasez también obliga a los ciudadanos a buscar alternativas fuera del sistema estatal. La jubilada Sara Emilia Márquez mostró al equipo de CBS medicamentos que había recibido mediante donaciones, después de que su receta mensual comenzara a entregarse una vez cada tres meses, cuando había disponibilidad. Otros cubanos recurren al mercado negro para conseguir productos básicos que no encuentran en las farmacias.
El deterioro sanitario precede a las sanciones más recientes de Washington. En agosto, el gobernante Miguel Díaz-Canel admitió que solo estaba disponible 30 % del cuadro básico de medicamentos, unos 190 de los 651 fármacos incluidos.
En febrero, el ministro de Salud Pública, José Ángel Portal Miranda, describió el sistema como "al borde del colapso" en declaraciones a Associated Press. Además, 98,500 pacientes permanecen en lista de espera quirúrgica, entre ellos 12,000 niños, de acuerdo con las autoridades.
La crisis eléctrica agrava las dificultades de los hospitales y de la población. En La Habana, 178 circuitos acumulaban este viernes interrupciones del servicio y algunos barrios llevaban entre 24 y 37 horas consecutivas sin electricidad.
Las consecuencias también alcanzan a los centros médicos. Esta semana, el hospital de Cárdenas tuvo que trasladar pacientes de terapia intensiva al hospital Faustino Pérez, tras una avería eléctrica.
Los apagones se suman al encarecimiento de los alimentos y a la pérdida de poder adquisitivo. Una mujer entrevistada por la televisora estadounidense, mientras esperaba en una cola para comprar pan en uno de los barrios más acomodados de La Habana, afirmó que el precio del producto había aumentado 10 veces en lo que va de año.
Con un salario estatal inferior a 20 dólares mensuales, la mujer intenta que cada baguette le dure al menos dos días. Al cambio informal mencionado en la información, el ingreso medio mensual a nivel nacional equivale a unos nueve dólares al mes.
La publicación del reportaje coincidió con una nueva medida de presión de Washington contra el sistema financiero cubano. Un día antes, la administración del presidente Donald Trump sancionó al Banco Internacional de Comercio de Cuba (BICSA) por sus vínculos con el iraní Karafarin Bank.
El canciller Bruno Rodríguez calificó la medida de "castigo colectivo" y defendió que la entidad es "absolutamente legítima". La Oficina de Control de Activos Extranjeros (OFAC) estableció el 14 de noviembre como fecha límite para que entidades extranjeras cierren sus operaciones con BICSA.
El secretario de Estado estadounidense, Marco Rubio, ha defendido una estrategia económica destinada a impedir que el Gobierno cubano encuentre vías para sortear las sanciones. Según sus declaraciones, la campaña busca evitar que el régimen disponga de "válvulas de escape" financieras.
Mientras tanto, los contactos entre La Habana y Washington continúan sin avances hacia un diálogo formal. Tanieris Diéguez, segunda jefa de misión de la Embajada de Cuba en Estados Unidos confirmó que se han producido "varios intercambios", aunque reconoció que no se ha progresado hacia un "diálogo serio", declaró en una entrevista concedida a la agencia española EFE y publicada este viernes.
El Gobierno cubano atribuye buena parte de las dificultades económicas a las sanciones estadounidenses, pero la distribución de los recursos estatales también plantea interrogantes sobre sus prioridades.
Según cifras de la Oficina Nacional de Estadística e Información correspondientes al primer semestre de 2024, cerca de 40 % de la inversión estatal se destinó al turismo, mientras que la salud recibió apenas el 2,7 %. El sector turístico está controlado en gran medida por el Grupo de Administración Empresarial S.A. (Gaesa), el conglomerado de la élite militar cubana.
El reportaje de CBS News pone el foco en las consecuencias cotidianas de una crisis que atraviesa la sanidad, la electricidad y el acceso a bienes básicos.
Los testimonios recogidos en La Habana muestran a ciudadanos que dependen de donaciones, soportan apagones prolongados y ven cómo sus ingresos pierden capacidad para cubrir necesidades esenciales.
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