De hacer pizzas en casa a tener su propio negocio: el sueño de una familia cubana en Brasil

Cubanos abren pizerría en Brasil Foto © Collage capturas Facebook/Daniela Martinez Hernández

Una familia cubana que emigró a Brasil y comenzó preparando pizzas por encargo en la cocina de su casa logró abrir su propio negocio gastronómico en el estado de Minas Gerais, después de combinar durante un tiempo sus empleos diarios con largas jornadas de trabajo nocturno.

Daniela Martínez Hernández compartió su historia en un video publicado en Facebook, donde mostró parte del recorrido de su familia hasta conseguir tener una pizzería en la localidad brasileña de Tarumirim.

«Somos una familia de migrantes que decidió comenzar desde cero en Brasil», expresó Daniela al presentar una historia marcada por el trabajo, la paciencia y la decisión de emprender lejos de Cuba.

Los primeros pasos no fueron sencillos. Según contó, durante el día trabajaban en un mercado y, al regresar a casa, dedicaban las noches a preparar pizzas para entregarlas a domicilio.

Lo que comenzó como una actividad complementaria fue creciendo gracias a las recomendaciones de los propios consumidores. Los clientes empezaron a compartir sus experiencias y cada nuevo pedido representaba una oportunidad para dar a conocer el emprendimiento.

«Así nuestra casa se llenaba de pedidos, risas y el olor a pizza recién hecha», relató Daniela.

La familia continuó trabajando desde su vivienda mientras ahorraba para adquirir los equipos y materiales necesarios para convertir aquel proyecto doméstico en un establecimiento propio.

La expansión no ocurrió de un día para otro. Como explicó la joven, fueron comprando poco a poco lo que necesitaban, sin abandonar la idea de tener algún día un local donde atender a sus clientes.

«Con esfuerzo y paciencia fuimos comprando todo lo necesario para nuestro sueño, hasta que un día dijimos: ya es hora de dar el siguiente paso», contó.

Ese momento llegó cuando decidieron buscar un establecimiento comercial y apostar por el negocio que habían desarrollado desde casa.

«Buscamos un local, apostamos todo y aquí estamos hoy, con nuestra propia pizzería en Brasil», anunció Daniela.

El establecimiento está situado en la Praça Monsenhor Horta, número 42, en Tarumirim, un municipio del estado de Minas Gerais, en el sureste de Brasil.

La ubicación señalada por Daniela coincide con registros comerciales públicos que identifican actividades gastronómicas en esa plaza.

Un directorio empresarial brasileño también incluye un establecimiento registrado a nombre de Daniela Martínez Hernández en la Praça Monsenhor Horta, 22/42, en el centro de Tarumirim.

El video muestra a integrantes de la familia trabajando juntos, imágenes de las pizzas que preparan y parte de las instalaciones del negocio, además de Daniela hablando frente a las banderas de Cuba y Brasil.

La presencia de ambos símbolos resume una parte importante de su historia: una familia que salió de su país de origen y encontró en Brasil la posibilidad de desarrollar un proyecto propio mediante su trabajo.

Su relato destaca la importancia que tuvieron los primeros clientes, las recomendaciones entre conocidos y la decisión de reinvertir lo obtenido para continuar creciendo.

«Los sueños sí se cumplen, solo hay que trabajarlos con amor y fe», aseguró Daniela, quien invitó a quienes conocieran su historia a seguir el desarrollo del emprendimiento familiar.

«Somos una familia de cubanos emprendedores y este es solo el comienzo de muchos sueños más aquí en Brasil», concluyó.

La experiencia de esta familia recuerda la de otros emigrantes cubanos que han conseguido abrir negocios gastronómicos después de comenzar con recursos limitados y desarrollar sus propias recetas.

En México, por ejemplo, el emprendedor cubano Ricky Thyam logró establecer una pizzería en Mérida, Yucatán, después de llegar al país en 2017 y desarrollar otros proyectos profesionales.

Originario de Banes, Holguín, el joven explicó que su negocio gastronómico comenzó cuando empezó a experimentar con recetas de pizza cubana. Un amigo le encargó diez unidades y aquel primer pedido terminó convirtiéndose en el punto de partida de Atope Pizzas.

Con el tiempo, consiguió involucrar a sus padres en el emprendimiento y contratar trabajadores, mientras proyectaba la posibilidad de ampliar el negocio a otras ciudades.

En Estados Unidos también existen historias de cubanos que han apostado por la gastronomía para construir una nueva vida. Dany González, natural de Caimito, Artemisa, abrió junto a dos amigos un negocio de comida en Kendall, Miami, especializado en carnes a la parrilla y platos de la cocina cubana.

Tras emigrar a Estados Unidos, el joven decidió emprender después de trabajar en el sector gastronómico. Su negocio, Al Fuego Grill, nació de la decisión de arriesgarse a trabajar por cuenta propia.

«Si no corres el riesgo, te quedas con la duda de si puede ir bien», expresó entonces.

Pero emprender también implica dificultades. Una cubana que abrió una pizzería en Houston contó en julio de 2025 que estaba considerando cerrar el establecimiento debido a la falta de clientes, apenas seis meses después de iniciar operaciones.

Su experiencia reflejó los desafíos económicos que pueden enfrentar los pequeños negocios incluso después de conseguir abrir sus puertas.

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