
Las prisiones cubanas se convirtieron en el epicentro de la represión durante septiembre de 2026, según el informe mensual de la organización de derechos humanos Cubalex, publicado el 13 de octubre.
Casi la mitad de los 298 eventos represivos documentados ese mes afectó a personas privadas de libertad, algunas de las cuales protestaron dentro de los centros penitenciarios mediante huelgas de hambre y de sed.
Como respuesta a esas protestas carcelarias, el régimen impuso un bloqueo de comunicaciones que la organización calificó como el más severo registrado en todo 2026: «durante cerca de una semana, familiares de presos en decenas de centros no pudieron comunicarse con ellos y quedaron sin noticias».
Los 298 eventos represivos de septiembre representan un leve aumento frente a los 280 de agosto, y las víctimas directas pasaron de 187 a 193.
Sin embargo, el dato que más contrasta es la caída drástica de las protestas públicas: Cubalex documentó solo 35 manifestaciones ciudadanas, un descenso del 63% respecto a las 94 registradas el mes anterior.
La organización advirtió que «los datos de monitoreo no permiten establecer por sí solos las causas de ese descenso», aunque el informe sitúa el mes en un contexto de «apagones casi diarios, escasez de alimentos y salarios impagos».
La Habana concentró el 38% de los hechos represivos —unos 113 eventos—, mientras que Camagüey, sede de la prisión con más incidentes, ocupó el segundo lugar con el 15%. Santiago de Cuba reunió el 6% de los casos.
La represión alcanzó en proporciones similares a integrantes de la sociedad civil independiente y a personas sin vínculos organizativos conocidos.
El informe también registró 12 muertes vinculadas a la custodia estatal en septiembre, la cifra mensual más alta desde febrero de 2026. De ellas, ocho ocurrieron dentro de prisiones, dos correspondieron a excarcelados fallecidos poco después de su liberación en estado crítico, y dos fueron reclutas de 18 años muertos durante el Servicio Militar Obligatorio.
Esas cifras elevan a 49 los fallecimientos carcelarios documentados por Cubalex durante 2026 hasta ese momento.
Entre los casos individuales, Cubalex alertó sobre el grave deterioro de salud de Yoan Arévalo, preso en la prisión Jóvenes del Cotorro, en La Habana, quien vomitaba y defecaba sangre sin ser trasladado a un hospital.
También denunció la situación de Saylí Navarro Álvarez, recluida en La Bellotex, en Matanzas, con problemas estomacales en un penal que, según la denuncia, no contaba con médico desde mayo de 2026. Navarro Álvarez, integrante de las Damas de Blanco y promotora de Cuba Decide, cumple una condena de ocho años por su participación en las protestas del 11 de julio de 2021.
El patrón de muertes en custodia no es nuevo. Entre febrero de 2024 y junio de 2026, Cubalex documentó 115 fallecimientos en cárceles cubanas, el 70% atribuidos a negligencia o negación de atención médica. Al menos 21 presos murieron por desnutrición severa o inanición y 12 por tuberculosis en ese período.
El contexto socioeconómico agravó el cuadro: el 18 de septiembre, el Sistema Electroenergético Nacional colapsó por completo y tardó aproximadamente 32 horas en restablecerse, en medio de una crisis de apagones que ya acumulaba meses de deterioro.
Según la organización Prisoners Defenders, Cuba cerró septiembre con 1,351 presos políticos, de los cuales 476 padecen enfermedades y permanecen encarcelados.
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