
La economía cubana enfrenta un nuevo pronóstico desfavorable para 2026: la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL) prevé que el valor de las exportaciones de bienes de la Isla disminuya un 13% este año, en marcado contraste con la expansión del comercio exterior proyectada para el conjunto de la región.
La estimación aparece en el informe «Perspectivas del Comercio Internacional de América Latina y el Caribe, 2026: la importancia de las exportaciones de servicios modernos y cómo promoverlas», publicado el jueves último por la comisión regional de las Naciones Unidas.
El documento no solo anticipa una caída de las ventas cubanas al exterior, sino también una contracción del 10% en el valor de las importaciones de mercancías, un segundo indicador que apunta a dificultades en los intercambios comerciales de la Isla.
Los datos, recogidos en el cuadro I.11 del informe completo de la CEPAL, corresponden a proyecciones para el cierre de 2026 y no a resultados definitivos.
La previsión resulta especialmente significativa porque sitúa a Cuba entre los países de América Latina y el Caribe con una de las mayores caídas porcentuales del valor exportado, en un año para el que el organismo estima un crecimiento regional del 20%.
Mientras el conjunto de la región podría vender un 20% más en mercancías al exterior, Cuba registraría una reducción del 13%. La distancia entre ambas variaciones alcanza los 33 puntos porcentuales.
La CEPAL desglosa las variaciones comerciales en tres componentes: precios, volumen y valor total. Esta distinción permite identificar si un cambio responde fundamentalmente a las cantidades de mercancías comercializadas o a sus precios.
En el caso cubano, el organismo proyecta que el volumen de bienes exportados disminuya un 16%, mientras que los precios de exportación aumentarían un 3%.
Por tanto, la reducción prevista del 13% en el valor de las exportaciones no se explica por una caída de los precios de los productos vendidos, sino principalmente por una disminución de las cantidades exportadas.
La estimación indica que Cuba vendería menos mercancías al exterior, aunque los precios promedio de esas exportaciones registrarían un ligero aumento.
Este comportamiento es relevante para una economía que necesita generar ingresos en divisas con los que financiar compras internacionales, adquirir materias primas y sostener parte de su actividad productiva.
Una precisión importante es que la previsión se limita al comercio de bienes y, por tanto, no equivale a una medición de todos los ingresos que recibe el país desde el exterior. Actividades como el turismo y otros servicios se contabilizan en categorías diferentes.
Las importaciones presentan un panorama igualmente desfavorable: la CEPAL estima que su valor se reducirá un 10% en 2026, acompañado por una caída del 12% en el volumen de mercancías adquiridas en el extranjero.
Los precios de esas importaciones, en cambio, registrarían un incremento del 2%.
Esto significa que, según la proyección, Cuba importaría una cantidad menor de productos y pagaría precios promedio ligeramente superiores por ellos.
La combinación merece atención porque las importaciones permiten abastecer tanto el consumo de la población como las necesidades de las empresas y los servicios públicos.
Entre los bienes que una economía puede necesitar importar figuran alimentos, combustibles, medicamentos, equipos, piezas de repuesto y materias primas. No obstante, la tabla de la CEPAL no especifica cuáles de esas categorías explicarían la contracción prevista para Cuba.
El informe muestra una perspectiva de reducción simultánea de las cantidades de bienes que Cuba vende y compra en los mercados internacionales.
Las estimaciones para la Isla contrastan con el comportamiento previsto para América Latina y el Caribe en su conjunto.
La CEPAL proyecta un incremento del 20% en el valor de las exportaciones regionales de bienes, impulsado por una mejora de los precios y por un aumento de las cantidades comercializadas.
El organismo también anticipa un crecimiento del 16% en el valor de las importaciones regionales, asociado tanto a un mayor volumen de compras como a un incremento de sus precios.
La expansión regional no será uniforme. México, por ejemplo, registraría un aumento del 26% en el valor de sus exportaciones, mientras Brasil crecería un 16% y Perú un 30%.
En el Caribe también existirían diferencias importantes. República Dominicana tendría un crecimiento exportador del 14%, mientras Jamaica avanzaría un 2% y Cuba retrocedería un 13%.
De acuerdo con las proyecciones de la CEPAL para los 33 países examinados, las únicas caídas del valor exportado más pronunciadas que la cubana corresponderían a Saint Kitts y Nevis, con un 24%; Dominica, con un 20%; y Panamá, con un 14% en el cálculo que excluye la Zona Libre de Colón.
El contraste evidencia que, aunque la región mantiene perspectivas de expansión comercial, varios países enfrentan dificultades para aprovechar ese dinamismo.
El informe explica que parte del crecimiento regional responde al aumento de los precios internacionales de productos básicos y al fortalecimiento de las relaciones comerciales con mercados asiáticos.
También destaca el comportamiento de sectores como la minería, el petróleo y las manufacturas, que contribuirían significativamente al incremento del valor exportado en 2026.
Sin embargo, el desempeño de Cuba sería distinto: la mejora proyectada de los precios de sus exportaciones no alcanzaría para compensar la fuerte reducción de los volúmenes comercializados.
El nuevo pronóstico sobre comercio exterior aparece en un contexto de persistentes dificultades económicas en la Isla.
A finales de septiembre, economistas de la Universidad de La Habana advirtieron sobre la posibilidad de una nueva contracción de la economía cubana en 2026, prolongando el deterioro de la actividad productiva.
Aquel análisis abordaba las perspectivas generales del producto interno bruto (PIB), mientras que el nuevo informe de la CEPAL aporta una evaluación específica del comercio de mercancías.
Ambos indicadores miden aspectos diferentes de la economía. El PIB refleja la producción de bienes y servicios, mientras que las estadísticas comerciales permiten observar cómo evolucionan las ventas y compras internacionales.
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