
La Policía de Hialeah, una de las ciudades con mayor presencia de cubanos en Estados Unidos, lanzó una advertencia sobre una modalidad de estafa telefónica en la que delincuentes se hacen pasar por agentes policiales y exigen dinero a los residentes bajo la amenaza de arrestarlos.
Para hacer más creíble el engaño, los estafadores llegan a utilizar nombres reales de oficiales, números de placa e incluso números telefónicos manipulados que aparentan proceder de la propia institución.
El Departamento de Policía de Hialeah advirtió en una publicación de Instagram que los responsables contactan a sus posibles víctimas para informarles falsamente de supuestos procesos judiciales, órdenes de arresto o pagos de fianzas pendientes.
Durante la conversación, los individuos exigen que se realice un pago para evitar que la persona sea detenida o enfrente otras consecuencias legales, según explicó la institución en una advertencia recogida este martes por NBC6.
La advertencia es especialmente importante porque los delincuentes no necesariamente utilizan nombres inventados.
Algunos recurren a la identidad de funcionarios que realmente pertenecen al cuerpo policial, lo que puede generar confianza o temor entre quienes reciben la llamada.
«Estos individuos pueden utilizar nombres de oficiales reales, números de placa e incluso manipular el identificador de llamadas para aparentar que la llamada es legítima», alertaron las autoridades.
Esta última técnica, conocida como caller ID spoofing o suplantación del identificador de llamadas, permite falsificar el número que aparece en la pantalla del teléfono para hacer creer al destinatario que la comunicación procede de una institución oficial.
Por tanto, que en la pantalla aparezca un número asociado a la Policía no garantiza que la llamada sea auténtica. Tampoco basta con que el interlocutor conozca el nombre de un agente o proporcione un número de placa que pueda verificarse públicamente.
El Departamento de Policía de Hialeah fue categórico al desmentir el procedimiento utilizado por los estafadores.
«El Departamento de Policía de Hialeah NUNCA le llamará para exigir dinero a cambio de evitar un arresto», recalcó la institución.
Las autoridades recomendaron a los residentes desconfiar de cualquier persona que, identificándose como policía, les solicite dinero para cancelar una supuesta orden judicial, resolver un expediente penal o impedir una detención.
Si se recibe una llamada de este tipo, la primera recomendación es no proporcionar información personal, financiera ni bancaria.
Los agentes también aconsejan no enviar dinero ni realizar pagos, independientemente de la urgencia o las amenazas utilizadas por el interlocutor.
En lugar de continuar la conversación, recomiendan colgar inmediatamente y comunicarse directamente con la institución mediante un número obtenido de una fuente oficial, no a través del teléfono facilitado por quien realizó la llamada.
Además, resulta conveniente conservar cualquier prueba del intento de fraude, incluidos mensajes de voz, comunicaciones de texto y capturas de pantalla que permitan documentar lo ocurrido.
Los incidentes pueden reportarse a la Policía de Hialeah llamando al 305-687-2525, número que también aparece en el directorio oficial de servicios del departamento.
La institución pidió compartir la advertencia con familiares y amigos, especialmente con los adultos mayores, a quienes identificó como un grupo frecuentemente afectado por esta clase de engaños.
Las llamadas pueden resultar particularmente intimidantes para personas que desconocen los procedimientos judiciales estadounidenses o que no están familiarizadas con la forma en que las autoridades notifican actuaciones legales.
La amenaza de un arresto inmediato también puede generar temor entre inmigrantes que tienen trámites o situaciones legales pendientes.
Un detalle importante es que el mecanismo descrito por la Policía consiste en presionar psicológicamente a quien recibe la llamada para que realice un pago sin disponer de tiempo suficiente para comprobar si la supuesta acusación es verdadera.
Entre otras señales habituales de fraude telefónico se encuentran la exigencia de pagar de inmediato, la negativa a permitir que la persona consulte con un abogado o familiar y las solicitudes de transferencias difíciles de recuperar.
Los pagos mediante tarjetas de regalo, criptomonedas o aplicaciones de transferencia como Zelle también deben despertar sospechas cuando se presentan como la única manera de evitar una detención.
Estas son señales generales de posibles estafas y no métodos específicos que la Policía de Hialeah haya atribuido a los responsables de las llamadas denunciadas.
El uso fraudulento de identidades policiales no es un fenómeno desconocido en Hialeah y otras localidades de Miami-Dade.
En septiembre, agentes del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) detuvieron en Hialeah a Jonathan Christian González Reyes, de 45 años, acusado de hacerse pasar por un alto funcionario de esa agencia federal para presuntamente extorsionar al propietario de un negocio en Miami Gardens.
Según la investigación difundida entonces, el sospechoso había contactado al comerciante presentándose como un oficial de alto rango de ICE, antes de acudir a su establecimiento portando una placa y un arma de fuego.
Meses antes, en julio, Enrique Pérez-Palenzuela, de 55 años y residente de Hialeah, fue arrestado tras ser sorprendido conduciendo un automóvil equipado como patrulla policial.
El vehículo tenía luces de emergencia, sirenas, un reflector, una barra de protección frontal y un compartimento acondicionado para transportar detenidos. El conductor también vestía uniforme y llevaba una placa, según los detalles de la investigación.
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