
El embajador de Estados Unidos ante la ONU, Mike Waltz, reafirmó este martes el respaldo de Washington al pueblo cubano y denunció la estrategia del régimen de presentarse como víctima ante Naciones Unidas, en una entrevista en el programa Fox & Friends donde resumió las conclusiones del foro organizado un día antes en la sede de la ONU en Nueva York.
Sus declaraciones llegaron tras el foro «Cuba Libre: La opresión que La Habana oculta», celebrado el lunes por la Misión Permanente de EE.UU. ante la ONU, que reunió a expresos políticos cubanos para denunciar la represión del régimen ante la comunidad diplomática internacional.
«Cuba adora hacerse la víctima en la ONU, mientras sus líderes comunistas viven en el lujo y su pueblo sufre en la oscuridad. Estados Unidos está al lado del pueblo cubano y sus sueños de libertad y prosperidad», escribió Waltz en su cuenta de la red social X al compartir el segmento televisivo.
En la entrevista, el embajador fue directo: «Cada año el régimen viene aquí y se hace la víctima. Introducen resoluciones sobre un supuesto bloqueo a Cuba. No hay ningún bloqueo. No hay ningún anillo de barcos de guerra».
Waltz denunció la brecha entre la vida de los funcionarios cubanos y la realidad del pueblo: «La gente se muere de hambre, hay apagones, pero los funcionarios del régimen viven en el lujo en Europa y América Latina. No hay combustible en la isla, pero sí para sus jets privados y sus residencias».
Una de sus acusaciones más contundentes apuntó a las prioridades del régimen en materia energética: «Hay electricidad en las instalaciones de inteligencia cubanas y chinas, pero no en los hospitales».
El foro del lunes contó con testimonios de figuras como José Daniel Ferrer, expresidente de la UNPACU, quien declaró haber pasado más de 12 años en prisiones cubanas —más de nueve en aislamiento— y denunció que funcionarios del régimen le ofrecieron suspender su condena a cambio de respaldo público al gobierno.
También participó Luis Manuel Otero Alcántara, artista y activista liberado tras cinco años de cárcel y enviado al exilio en julio de 2026, junto a la investigadora María Werlau, el analista Emilio Morales, la congresista republicana Nicole Malliotakis y el representante de Ucrania ante la ONU, Volodimir Pavlichenko.
La respuesta del régimen no se hizo esperar. Diplomáticos cubanos protagonizaron un acto de repudio en los pasillos de la ONU, gritando «terroristas» y «fuera de la ONU» contra los panelistas. Waltz describió lo ocurrido: «Vimos los gritos, los alaridos. Vimos a funcionarios del régimen cubano intentando intimidar y filmar a esas personas cuando salían de nuestro foro».
El embajador cubano ante la ONU, Ernesto Soberón Guzmán, había calificado el evento de «maniobra de motivación política» e intentó impedirlo invocando normativas internas de la organización. Waltz le respondió que si al gobierno cubano le molestaban las denuncias debía «dejar de reprimir».
El embajador también subrayó el cambio de postura de Washington en el organismo multilateral: «La ONU era como su feudo. Pues ya no, no con esta administración. Estamos rechazando esta propaganda».
El foro y las declaraciones de Waltz se producen a días de la votación anual de la Asamblea General sobre la resolución que pide el fin del embargo estadounidense a Cuba, prevista para el 27 y 28 de octubre.
En 2025, esa resolución obtuvo 165 votos a favor, el nivel más bajo en más de una década, frente a los 187 de 2024, y en julio de 2026 solo logró 136 votos para abrir un debate extraordinario —señal del creciente aislamiento diplomático del régimen.
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