El Hospital Universitario «Manuel Ascunce Domenech» de Camagüey publicó un comunicado en su página de Facebook para responder a las denuncias del periodista independiente exiliado José Luis Tan Estrada, quien había difundido un vídeo mostrando los baños del centro con pisos sucios, heces y orina desbordadas e inodoros destruidos.
En lugar de anunciar medidas concretas de reparación, la Dirección del hospital reconoció las carencias del edificio con una frase que resume el tono del comunicado: «somos un hospital con paredes enmohecidas, pero con cimientos fuertes basados en la sapiencia de nuestro personal y el sacrificio de todos y cada uno de nuestros trabajadores».
El comunicado acompañó imágenes de trabajadores limpiando pasillos, baños, escaleras e inodoros atascados, presentadas como evidencia de la «moral» y la «entrega» del personal, no como respuesta a una emergencia sanitaria.

Para explicar el deterioro, la institución recurrió al guion habitual del régimen: «Exhortamos a todos a denunciar las verdaderas causas de la no intervención constructiva en cada una de estas áreas: el bloqueo genocida, las políticas de asfixia económica y social impuestas a nuestro pueblo».
Tan Estrada, quien documenta las condiciones del sistema sanitario camagüeyano, fue descalificado directamente por la institución: «detrás de cada foto y de cada comentario hay un objetivo real que no es mejorar las condiciones, sino desacreditar nuestro sistema y a nuestros dirigentes. Todo esto está diseñado desde el exterior del país y aplicado por apátridas con falta de conocimientos y sin moral para este tipo de señalamientos».
El cierre del comunicado fue igualmente revelador: «No permitiremos que la necesidad real de nuestro hospital se use para atacar a la revolución».
Las denuncias sobre el Ascunce Domenech no son recientes ni aisladas. En noviembre de 2025, derrumbes en los techos de los quirófanos obligaron a suspender cirugías programadas. A inicios de 2026 se documentaron aguas albañales bajo las camas de pacientes. En junio de ese año, el Observatorio Cubano de Derechos Humanos difundió fotografías con agua verdosa en los pisos, cables expuestos, musgo y presencia de roedores en el área de cirugía ambulatoria.
En septiembre, Tan Estrada publicó un video con baños inundados en la sala de cirugía del mismo centro. Y apenas cuatro días antes de este nuevo comunicado institucional, el periodista denunció que una anciana de 85 años con cáncer pulmonar sufría una infestación de chinches en su cama, situación agravada por los apagones que impiden lavar la ropa hospitalaria a temperaturas que eliminen huevos y larvas.
Este patrón de respuesta —admitir las carencias, atribuirlas al embargo y atacar a los denunciantes— no es nuevo en el hospital ni en el sistema. En junio de 2026, ante una denuncia anterior, la misma institución respondió con la frase «Criticar es fácil, pero deténganse un segundo a pensar antes de hablar», sin anunciar ninguna medida correctiva. El MINSAP empleó un esquema idéntico en febrero de 2025 ante denuncias sobre las precarias condiciones de otro hospital cubano.
Archivado en: