El locutor cubano Rolando Zaldívar volvió a alejarse de la posibilidad de recuperarse: el pasado sábado abandonó voluntariamente el centro de rehabilitación al que había ingresado apenas días antes, convirtiéndose en su tercera salida de un programa de este tipo, según informó el proyecto comunitario Conducta Dade a través de sus redes sociales.
«Con mucha tristeza informamos que Rolando Zaldívar ha abandonado, por tercera vez, un programa de rehabilitación», escribió la organización, que había logrado ingresarlo el 16 de octubre a un centro ubicado fuera de Miami, lejos del entorno en que ha vivido durante años.
Conducta Dade había esperado 48 horas antes de hacer público ese segundo ingreso, precisamente para confirmar que Zaldívar permanecía en el programa. El anuncio del nuevo intento llegó acompañado de una advertencia: «No estamos celebrando una recuperación que todavía no ha ocurrido. Estamos celebrando que Rolando ha dado un paso importante. Ahora depende de él aprovechar esta oportunidad». Apenas cinco días después, el locutor decidió marcharse.
En el video difundido tras el abandono, el propio Zaldívar aparece hablando de su cansancio físico sin mostrar plena conciencia de la gravedad de su situación. Menciona tener 7 de hemoglobina y padecer anemia crónica, y habla de planes inmediatos como salir en bicicleta, sin referirse al tratamiento que acaba de dejar.
Conducta Dade reconoció haber llegado a un límite emocional y operativo: «Hemos hecho todo lo que ha estado a nuestro alcance para ayudarlo, acompañarlo y brindarle nuevas oportunidades. Pero llega un momento en que la decisión ya no está en nuestras manos». La frase que resume su postura es contundente: «La ayuda puede abrir puertas, pero es Rolando quien tiene que decidir atravesarlas».
Este tercer abandono es el punto más reciente de una historia que se ha extendido durante casi un año. Zaldívar fue arrestado en Miami en noviembre de 2025 por hurto menor y posesión de cocaína, con una fianza de apenas 150 dólares. La difusión de su fotografía policial, en la que aparecía visiblemente deteriorado, conmovió a la comunidad cubana. En febrero de 2026 reconoció públicamente su adicción, admitiendo llevar «aproximadamente un año y un poquito» consumiendo sustancias.
El primer ingreso a un centro de rehabilitación terminó en abandono en abril de 2026. Meses después, en agosto, fue encontrado nuevamente en las calles de Miami en estado de agotamiento físico extremo, momento en que pronunció una frase que resumía su situación: «A todas las personas, incluyéndome a mí, los sueños se les rompieron».
Zaldívar fue una de las voces más reconocidas de la radio cubana en los años 90, especialmente por su trabajo en «Disco Fiesta 98» de Radio Ciudad de La Habana. Tras emigrar de Cuba vivió en México y Houston antes de establecerse en Miami en 2014, donde la adicción lo fue alejando de los medios y de la vida que conocía.
Conducta Dade, proyecto fundado en Miami en octubre de 2024 para asistir a personas en situación de calle —con especial atención a migrantes cubanos afectados por adicciones—, ha sido el principal motor de los intentos de recuperación del locutor. Pese al nuevo revés, la organización no cierra la puerta: «Desde Conducta seguiremos deseándole lo mejor. Porque ayudar también significa comprender que no podemos tomar por otra persona la decisión de recuperarse».
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