
La actriz cubana Susana Pérez está compartiendo en sus redes sociales las divertidas aventuras y algunos contratiempos de su viaje a Japón junto a su nieto Víctor, de 19 años. Desde una habitación diminuta en Tokio hasta una auténtica odisea para comerse una pizza, la artista ha relatado con mucho humor las sorpresas que se ha encontrado durante su estancia en el país asiático.
En una primera publicación en Facebook, Susana contó que llevaba tres meses organizando el viaje y que, por motivos que prefirió no revelar, estuvo a punto de cancelarlo.
«Estuve 3 meses planificando este viaje y por razones que no quiero explicar estuvo a punto de frustrarse, pero como a esta edad ya no quiero quedarme con deseos de nada me decidí a hacerlo por mi cuenta», confesó.
La actriz también reconoció que, antes de partir, sintió cierta preocupación por su salud y decidió contratar un seguro médico por primera vez en su vida. Su mayor temor era sufrir algún imprevisto que dejara a su nieto en una situación complicada. Sin embargo, terminó siendo Víctor quien estuvo pendiente de ella durante el viaje.
Tras aterrizar en Tokio, ambos llegaron sin problemas al hotel, aunque la primera sorpresa apareció al entrar en la habitación que habían reservado. El espacio era tan pequeño que apenas podían moverse.
«La nuestra era abrir la puerta y tirarse en la cama, no había otra opción», relató Susana, quien intentó cambiarla por otra más amplia, pero le pidieron unos 29.000 yenes adicionales.
«Me dio un ataque de tacañería sin darme cuenta que no eran más de 100 y un poquito de dólares», comentó entre risas, aunque la cantidad en yenes que mencionó equivale a una cifra superior a los 100 dólares.
Finalmente, decidieron quedarse en la pequeña habitación, que la actriz bautizó como su «habitación/clóset», y aprovechar el tiempo para recorrer la ciudad.
En una segunda publicación en Facebook, Susana compartió otras experiencias que le llamaron la atención durante su estancia en Japón, especialmente el tamaño de las raciones de comida, que, según contó, resultaban insuficientes para su nieto.
«En Japón todas las raciones, ya sean de comida, café, café latte, agua o carne, hay que mirarlas con lupa, no para examinarlas, sino para que te parezcan más grandes y así saciar el hambre de un joven de 19 años, deportista además», escribió con su característico sentido del humor.
Pero una de las anécdotas más divertidas llegó cuando ambos decidieron probar una pizza de MARUMO, una pizzería situada en el barrio de Ebisu, en Tokio, que habían descubierto en redes sociales y que alguien había calificado como la mejor del mundo.
Después de varios intentos fallidos para conseguir una mesa, descubrieron que el establecimiento solo atendía con reserva previa, por lo que finalmente optaron por pedir la pizza para llevar.
Sin embargo, conseguirla tampoco fue tan sencillo. Tuvieron que esperar unos veinte minutos de pie frente al local, ya que, según contó Susana, la encargada no les permitió sentarse en una escalera cercana.
Cuando por fin recibieron su pedido, también les entregaron un mapa con los lugares donde podían comerse la pizza. El más cercano estaba a unos diez minutos caminando, así que no les quedó más remedio que continuar la aventura.
«Fuimos y resultó ser un parque infantil donde, en un banco, casi sin luz y con las manos, nos comimos la dichosa mejor pizza del mundo, que resultó ser ni más ni menos que una masa de harina con queso, igual a todas las pizzas que nos hemos comido en la vida», relató la actriz.
Susana acompañó su historia con una fotografía nocturna en la que aparece sosteniendo la caja de pizza, una imagen que refleja el peculiar desenlace de aquella búsqueda gastronómica.
La actriz cubana mantiene una relación muy especial con su nieto Víctor, con quien comparte esta aventura. De hecho, en 2023, el joven se tatuó las máscaras del teatro en la pierna derecha, exactamente en el mismo lugar donde las lleva su abuela, como muestra del cariño y la complicidad que existe entre ambos.
Susana Pérez, quien cuenta con más de cinco décadas de trayectoria artística, parece estar disfrutando de esta experiencia junto a su nieto, incluso cuando las cosas no salen como esperaba.
Y, por lo visto, todavía quedan más historias por contar, pues la actriz terminó sus publicaciones con una palabra que promete nuevas anécdotas de su viaje: «Continuará…».
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