
Amanda Martínez recibió la llamada que ninguna madre quiere recibir la mañana del 3 de septiembre: su hija Rosa Flores, de 19 años, había quedado atrapada en los restos de un automóvil destrozado frente al campus Kendall del Miami Dade College, tras ser impactada por una camioneta.
Desde ese momento, según relató a Telemundo 51, su vida entera quedó suspendida.
La joven sobrevivió al accidente, pero sufrió graves lesiones que la mantienen en rehabilitación y dependiente de cuidados constantes. Amanda, madre soltera, tuvo que dejar de trabajar para atenderla, mientras los gastos médicos y las necesidades de la familia siguen aumentando. Ante esta situación, una amiga de la familia organizó una campaña de recaudación para ayudarlas.
Tres semanas en coma y varias cirugías
Rosa viajaba como pasajera junto a otras dos personas cuando el vehículo intentaba girar para entrar al campus y una camioneta los impactó. El choque fue tan violento que el video circuló en redes sociales.
La joven fue trasladada de urgencia en estado crítico.
«Tenía una hemorragia interna y en el cráneo, así que tuvieron que intervenirla para drenar la sangre. Tenía moretones por todo el cuerpo», describió Amanda en declaraciones recogidas por Local 10.
Rosa permaneció tres semanas en coma inducido y fue sometida a varias cirugías craneales.
«Ver a mi hija luchando por su vida, no saber si contaba con ella en Navidad, no saber si iba a volver a abrazarla… me estaba matando por dentro. Esto no se lo deseo a ninguna madre, ni a mi peor enemigo», confesó.
Reaprender a caminar, hablar y tragar
Hoy Rosa se encuentra en un centro de rehabilitación con una sonda de alimentación, dependiendo de otros para caminar, hablar, tragar, bañarse y moverse.
«Ella es un milagro. Que haya sobrevivido a este impacto es un milagro de Dios. Ahora tiene que aprender a caminar, hablar, a tragar… cosas que son tan sencillas para nosotros, ella tiene que aprender a hacerlas», explicó su madre.
Según relató Amanda, los médicos le explicaron que Rosa necesitará rehabilitación para recuperar esas funciones básicas.
Una vida pausada desde septiembre
Amanda es madre soltera y tuvo que renunciar a su trabajo para cuidar a Rosa a tiempo completo, sin saber cuándo podrá retomar su empleo.
«No puedo trabajar. Mi hija necesita ayuda las 24 horas del día, asistencia para el baño, para comer, para todo, para moverse. Yo no sé cuándo pueda volver a trabajar», admitió.
A los gastos médicos y de rehabilitación se suma la pérdida total de ingresos, lo que ha complicado aún más la situación de la familia.
«Todavía estoy traumatizada. No sé lo que es una cama, un hogar, lo que es un plato de comida hecho en casa. Desde septiembre 3 mi vida se pausó. El mundo sigue, todo el mundo tiene que trabajar, ir a su día. Para mí todo está en pausa, para mí todo paró», afirma la madre de la joven.
Cómo ayudar a Rosa
La amiga de la familia Rachel Palma organizó una campaña en GoFundMe en nombre de Amanda para cubrir gastos médicos, hospitalarios, de transporte y familiares, con una meta de 35.000 dólares.
En la página de la campaña, Palma describe a Rosa así: «Tiene un corazón hermoso, un alma hermosa y una sonrisa capaz de iluminar todo un lugar. Ha dejado una huella permanente en los corazones de quienes la conocen».
Hasta el cierre de esta nota, la campaña había reunido 14.535 dólares en 84 donativos.
El accidente continúa bajo investigación y los demás ocupantes del vehículo se encuentran fuera de peligro.
Los sueños que esperan por Rosa
Antes del accidente, Rosa comenzaba su primer año universitario con la ilusión de trabajar en tecnología de imágenes médicas. También aprendió sola a tocar guitarra y cantaba.
«Mi hija es una niña que entra a cualquier cuarto y lo ilumina. Brinda paz, alegría, es muy dulce», dijo Amanda.
Su madre confía en que Rosa podrá recuperarse: «Yo sé que ella se merece una segunda oportunidad. Ella es una niña con un futuro tan brillante por delante de ella».
Amanda también aprovechó para enviar un mensaje a los conductores: «Que presten atención, que no andemos con prisa. Es mejor llegar que no llegar. Hay que manejar con cuidado».
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