
Luis Peñate, un cubano de 35 años residente en Miami que entrenaba maratones, estuvo a punto de morir en menos de dos meses tras ser diagnosticado con una forma devastadora de inflamación cardíaca, y solo sobrevivió gracias a un trasplante de corazón en el Cleveland Clinic Weston Hospital, en Broward.
Todo comenzó en agosto de 2025, cuando Peñate enfermó de la enfermedad mano-pie-boca y contrajo posteriormente COVID-19. Lo que parecía una recuperación ordinaria se convirtió en una emergencia: fue evaluado en un hospital de Miami y diagnosticado con miocarditis, una inflamación del músculo cardíaco. Su estado no mejoró.
«Era una persona muy sana», recordó Peñate según el relato publicado por Cleveland Clinic. «Corría maratones, comía bien, dormía bien, trabajaba mucho. Luego todo cambió».
Su padre, médico, consultó a colegas cardiólogos en busca de orientación. La respuesta fue unánime: trasladarlo al Cleveland Clinic Weston Hospital.
Cuando llegó al centro, su función cardíaca había caído al 10-15 % y continuó deteriorándose hasta alcanzar apenas el 5 %. El equipo médico lo conectó de inmediato a ECMO —oxigenación por membrana extracorpórea—, un sistema de soporte vital temporal que asume la función del corazón y los pulmones mientras se define el siguiente paso.
Las evaluaciones adicionales revelaron el diagnóstico definitivo: miocarditis de células gigantes, una variante extremadamente rara y agresiva cuya supervivencia mediana sin tratamiento es de apenas tres meses desde el inicio de los síntomas.
Durante su hospitalización, Peñate fue reanimado tres veces. En una de esas ocasiones, vivió lo que se denomina experiencia extracorporal, según contó a Telemundo 51. «Mi cuerpo, literalmente, me vi por encima, me fui para otro lugar y vi lo que creo que es Dios».
Con el corazón incapaz de recuperarse, los médicos lo colocaron en posición prioritaria en la lista de espera de trasplante cardíaco. La incertidumbre de esa espera fue, según sus propias palabras, lo más difícil de todo el proceso.
«No sabes si va a ser hoy, si va a ser mañana, si tu cuerpo va a aguantar tanto tiempo», dijo. «Eso fue lo más duro: lo desconocido».
Finalmente recibió el trasplante. «La operación fue extremadamente exitosa», afirmó Peñate, quien no deja de agradecer al personal del Cleveland Clinic Weston, donde «todos fueron increíbles conmigo».
Hoy, este empresario, casado y padre de tres hijos, ha recuperado aproximadamente el 90 % de su nivel de actividad habitual: vuelve a correr, juega baloncesto y pasa tiempo con su familia. Pero la experiencia transformó su manera de ver la vida.
«Antes iba a 100 millas por hora todo el tiempo», reflexionó. «Ahora pienso las cosas un poco más. El tiempo es muy, muy valioso para mí».
Consciente de que tiene una segunda oportunidad gracias a una familia que —posiblemente en el peor día de su vida— accedió a donar el corazón de un muchacho fallecido, lo primero que hizo Peñate tras salir del hospital fue colocar su condición de donante en su licencia.
Su caso se suma al de otros cubanos de Miami que han necesitado trasplantes de órganos en Florida en estos años. En diciembre de 2025, Alejandro Cuevas, cubano de 36 años, recibió un trasplante multivisceral de cinco órganos en Jackson Memorial Hospital.
Los residentes de Florida pueden registrarse como donantes de órganos en DonateLifeFlorida.org o al tramitar su licencia de conducir, un gesto que, como demuestra la historia de Peñate, puede significar la diferencia entre la vida y la muerte para otra persona.
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