El congresista cubanoamericano Mario Díaz-Balart recibió el miércoles el Champion of Freedom Democracy Award 2026 de la Fundación Nacional para la Democracia (NED) durante una ceremonia celebrada en la Torre de la Libertad de Miami.
El legislador republicano, expresó en X su agradecimiento por recibir tan alto honor en un lugar emblemático, que acogió a tantas familias que huían de la tiranía comunista.
«En mis años de servicio en el Congreso trabajé para garantizar que quienes luchan por la libertad cuenten con un firme aliado en Estados Unidos. Ese compromiso es ahora especialmente urgente en nuestro propio hemisferio donde generaciones de cubanos, venezolanos y nicaragüenses han demostrado una enorme valentía y una resiliencia extraordinaria frente a décadas de represión autoritaria», dijo.
En la ceremonia, el político dedicó buena parte de su intervención a defender la necesidad de sostener el respaldo estadounidense a quienes enfrentan regímenes autoritarios. «La libertad es frágil», advirtió ante los asistentes, y añadió: «Quienes están en esa lucha necesitan saber que no están solos».
Según el reporte de CubaNet, Díaz-Balart argumentó que los programas de la NED operan en entornos donde el gobierno federal de Estados Unidos no puede actuar directamente, y los vinculó tanto a principios democráticos como a razones de seguridad nacional.
Señaló que quienes viven en Estados Unidos pueden llegar a dar por sentadas libertades que otras sociedades han perdido, incluso tras largos periodos de estabilidad. Como ejemplo, recordó que en manifestaciones celebradas en Cuba e Irán se han visto banderas estadounidenses, símbolo, a su juicio, de las expectativas que numerosos manifestantes depositan en ese país.
La elección de la sede tuvo un peso simbólico explícito: la Torre de la Libertad funcionó entre 1962 y 1974 como centro de asistencia para refugiados cubanos, conocido popularmente como «El Refugio», y acogió a cientos de miles de personas que huían del régimen revolucionario. Díaz-Balart, cuya familia abandonó Cuba en 1959, señaló que recibir el galardón en ese lugar tenía un significado especial para él.
El acto incluyó mensajes de la dirigente opositora venezolana María Corina Machado y del expresidente colombiano Álvaro Uribe, quienes destacaron la actuación del congresista en asuntos latinoamericanos.
Machado agradeció el apoyo de Díaz-Balart a los presos políticos venezolanos y recordó las elecciones presidenciales del 28 de julio de 2024, cuestionadas por fraude.«Gracias por tu amistad. Y, sobre todo, gracias por ser un verdadero amigo de Venezuela», expresó.
Uribe, por su parte, recordó que Díaz-Balart llegó a la Cámara de Representantes en 2002, el mismo año en que él asumió la presidencia de Colombia, y destacó su papel en el respaldo bipartidista a las relaciones entre ambos países. «Necesitamos una democracia estable en la región», afirmó.
La jornada también incluyó el panel «Voices of Freedom in the Americas», con la participación de la activista cubana Ninoska Pérez Castellón, el venezolano Ernesto Ackerman, el colombiano Fabio Andrade y la nicaragüense Berta Valle, moderado por la exembajadora Liliana Ayalde, integrante de la junta directiva de la NED.
Peter Roskam, presidente de la junta directiva de la NED y excongresista, vinculó el compromiso del homenajeado con su historia familiar: «Mario Díaz-Balart sabe por la experiencia de su propia familia lo que la tiranía arrebata a las personas, y por qué la esperanza de libertad perdura».
Díaz-Balart comparte el galardón con el senador demócrata Chris Coons, quien lo recibió el 10 de septiembre en Mount Vernon, Virginia, durante la ceremonia principal de los Premios Democracia 2026.
En ese mismo acto, la NED distinguió a los activistas cubanos Luis Manuel Otero Alcántara, Maykel Castillo Pérez y Félix Navarro con el Premio a la Democracia por la Libertad de Expresión; Castillo Pérez y Navarro permanecían entonces encarcelados en Cuba.
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