Donald Trump volvió a bromear este viernes con desplegar buques de guerra frente a Cuba durante un mitin celebrado en el Alico Arena de la Florida Gulf Coast University, en Fort Myers, donde movilizó apoyo republicano de cara a las elecciones legislativas del 3 de noviembre.
En respuesta a una pregunta, Trump improvisó un escenario entre jocoso y amenazante en el que los buques estadounidenses, de regreso de Irán, harían una parada frente a la isla.
«Volveremos de Irán con esos hermosos barcos, pasaremos por Cuba y haremos que uno de ellos se detenga a unas 50 yardas de la costa», dijo el presidente.
«Levantarán las manos y entonces enviaremos a Marco Rubio para cerrar el acuerdo», agregó.
La referencia a levantar las manos podría interpretarse de dos maneras: como un gesto de agradecimiento del pueblo cubano ante la llegada de los buques estadounidenses o como una muestra de rendición de las autoridades de la Isla.
Las 50 yardas a las que se refiere Trump equivalen a apenas 46 metros de la costa cubana, una cercanía que, en el escenario imaginado por el mandatario, simbolizaría para muchos cubanos el sueño de ver a su país libre de la dictadura.
La multitud respondió con una ovación cerrada ante las palabras del mandatario, quien añadió que ni siquiera sería necesario detener los barcos: «Podemos simplemente dejarlo allí y él lo resolverá. Es un gran tipo».
El mitin en Fort Myers fue organizado para respaldar a Byron Donalds, candidato republicano a gobernador de Florida, en la recta final de la campaña legislativa.
No es la primera vez que Trump recurre a este tipo de retórica en 2026. La primera versión del escenario surgió el 1 de mayo, durante una cena privada del Forum Club en West Palm Beach, cuando planteó enviar el portaaviones USS Abraham Lincoln a unas 100 yardas de la costa cubana tras concluir operaciones en Irán.
La segunda iteración llegó el 22 de septiembre, durante la cumbre del «Escudo de las Américas» en Nueva York, donde Trump bromeó con llevar a Rubio a Cuba en un portaaviones y dejarlo allí para que «resolviera el resto».
El secretario de Estado Rubio —hijo de inmigrantes cubanos— es el protagonista recurrente de estos escenarios, lo que refleja el peso simbólico de la comunidad cubano-estadounidense en la estrategia electoral republicana en Florida.
El 29 de septiembre, Rubio declaró en una entrevista televisiva que el régimen cubano «ya cayó» y sostuvo que la isla necesita una transición democrática.
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