El presidente Donald Trump anunció este viernes, durante un mitin en Fort Myers, Florida, que una vez concluidas las operaciones militares estadounidenses en Irán, enviará al secretario de Estado Marco Rubio a Cuba para «cerrar el trato» con el régimen de La Habana, en una declaración que la cuenta oficial de la Casa Blanca difundió en la red social X.
«Vamos a volver de Irán, esos hermosos barcos pasarán por Cuba. Haremos que uno de ellos se detenga a unas 50 yardas de la costa. Levantarán las manos, y luego enviaremos a Rubio para terminar el trabajo», dijo Trump ante una multitud que respondió con una ovación cerrada, según la publicación de Rapid Response 47, la cuenta de respuesta rápida de la Casa Blanca.
La declaración vincula explícitamente dos frentes geopolíticos: Trump presentó Cuba como un asunto pendiente que Washington atenderá una vez que los recursos militares desplegados en Oriente Medio queden disponibles, convirtiendo la demostración de fuerza naval en el preludio de una gestión diplomática encabezada por Rubio.
El acto en el Alico Arena de la Florida Gulf Coast University tenía como objetivo apoyar a candidatos republicanos de cara a las elecciones de medio mandato del 3 de noviembre, entre ellos Byron Donalds, aspirante a gobernador de Florida, estado con una numerosa comunidad de exiliados cubanos.
Este viernes, además, Marco Rubio publicó un mensaje en su cuenta oficial de X que marca un punto de inflexión en la presión de Washington sobre La Habana: una invitación pública y explícita a quienes deseen cambiar Cuba para que colaboren de forma discreta con la Agencia Central de Inteligencia.
«Para aquellos que buscan generar un cambio positivo en Cuba: ahora es el momento. La decepción por las promesas incumplidas, la corrupción y las vidas privilegiadas de unos pocos; aprovecha esta oportunidad para generar el cambio que deseas a través de una colaboración discreta con la CIA», escribió en su perfil de X.
¿Acuerdo con Cuba?
Desde febrero de 2026, el presidente Trump ha mantenido un discurso constante sobre la posibilidad de un acuerdo con el régimen de Cuba.
Primero afirmó que Rubio sostenía conversaciones «a un nivel muy alto» con el gobierno, sin identificar interlocutores ni objetivos concretos.
En marzo, en la cumbre Escudo de las Américas en Miami, aseguró que Cuba «quería negociar» y que un acuerdo podría alcanzarse «muy fácilmente».
En septiembre, ante la Asamblea General de la ONU, Trump volvió a la carga: declaró que Rubio estaba «profundamente involucrado» en negociaciones con Cuba y que creía que su secretario de Estado había «descifrado» el asunto.
Sin embargo, la realidad sobre el terreno dista de ese optimismo. Según una investigación de The Atlantic publicada en octubre, los contactos indirectos entre Rubio y Raúl Guillermo Rodríguez Castro —nieto de Raúl Castro, conocido como «El Cangrejo»— se estancaron después de que Washington exigiera la salida de Miguel Díaz-Canel como condición para avanzar.
La Habana también rechazó una propuesta estadounidense de 100 millones de dólares en ayuda —60 millones en combustible— vinculada a la privatización de la industria energética cubana, una condición que el régimen consideró inaceptable.
El gobierno cubano, por su parte, ha sido cuidadoso en rebajar las expectativas. El canciller Bruno Rodríguez Parrilla reconoció apenas «algunos episodios de conversación» con funcionarios estadounidenses.
La encargada de negocios cubana en Washington, Lianys Torres Rivera, precisó el 6 de octubre que los contactos —que incluían reuniones, llamadas y mensajes de WhatsApp— no constituían negociaciones formales.
Días después, la diplomática Tanieris Diéguez confirmó los intercambios pero descartó avances hacia un diálogo formal y rechazó discutir la estructura política del régimen.
Mientras la diplomacia permanece en un punto muerto, la presión económica sobre Cuba no ha cedido.
La administración Trump habría interceptado al menos siete tanqueros con combustible destinado a la isla, lo que se tradujo en una reducción estimada de entre 80% y 90% de las importaciones cubanas de crudo, según datos publicados a comienzos de mayo.
Archivado en:
