Al menos 85 migrantes cubanos llegaron deportados a Bangui, capital de la República Centroafricana, desde el aeropuerto Alexandria, Luisiana, en un vuelo que partió al amanecer del jueves sin que nadie les informara su destino, según el testimonio de uno de los afectados recogido este sábado.
Eric González Peña, de 44 años, relató que los migrantes fueron sacados de los centros de detención y conducidos a la aeronave esposados de manos y pies, sin posibilidad de comunicarse con sus familias ni de conocer el país al que serían enviados.
El grupo estaba compuesto por 80 mujeres y cinco hombres, muchos de ellos detenidos en redadas del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE).
La tensión escaló cuando, ya dentro del avión, las autoridades les comunicaron que volarían a África, aunque sin precisar siquiera a qué nación. Ante esa incertidumbre, los migrantes se pusieron de pie en un intento colectivo de impedir el despegue. La protesta no tuvo efecto: la aeronave partió de todas formas.
El viaje se extendió durante casi 60 horas, un trayecto durante el cual las familias en Estados Unidos permanecieron sin información. Las autoridades migratorias se limitaban a indicar que sus seres queridos habían sido «removidos» del país, sin especificar destino ni condiciones.
La confusión al aterrizar era extrema. Algunos de los deportados preguntaban si habían llegado a Guinea Ecuatorial.
Fue Yasmany Noel Moreno de Armas, un cubano enviado a ese mismo país en agosto, quien les explicó dónde se encontraban y actuó como enlace con las familias a través de una transmisión en vivo a través de la cuenta de TikTok del inmigrante Raúl Hernández, que se prolongó durante gran parte de la noche.
El caso de González Peña ilustra el perfil de los afectados. Detenido por ICE en marzo de 2026 mientras trabajaba en Texas, fue trasladado primero a El Paso y luego a Luisiana sin que su familia recibiera explicación alguna.
Su última comunicación fue el miércoles 21 de octubre desde un aeropuerto de Alexandria en ese estado. Su esposa, Isabel Estua, ciudadana estadounidense y madre de un bebé de la pareja, pasó casi 60 horas sin saber su paradero hasta que él la llamó desde Bangui este sábado.
Varios de los deportados afirmaban no tener antecedentes penales en Estados Unidos y algunos sostienen que no habían firmado documentos de deportación, aunque esas circunstancias no han podido verificarse de manera independiente.
Una vez en Bangui, los recién llegados recibieron vacunas contra la fiebre amarilla, medicamentos antipalúdicos y algunas prendas de vestir.
El gesto más inmediato, sin embargo, vino de los cubanos deportados en meses anteriores, quienes los esperaban con tarjetas de acceso a internet y panes con mantequilla para que pudieran comunicarse con sus familias.
Las condiciones en la capital centroafricana son precarias. Moreno había denunciado el 17 de octubre que prácticamente todos los deportados presentaban síntomas de malaria y que la atención médica era insuficiente.
La República Centroafricana registró casi dos millones de casos de esa enfermedad y más de 2.000 muertes en 2023, según datos sanitarios internacionales.
Este vuelo se inscribe en una política más amplia de deportaciones a terceros países impulsada por la administración Trump.
Entre junio y agosto de 2026, al menos 92 personas de distintas nacionalidades fueron enviadas a Bangui en tres vuelos previos, y entre enero de 2025 y agosto de 2026, ICE deportó a 536 personas a 12 países africanos distintos de su nacionalidad, según datos analizados por Human Rights Watch.
El aeropuerto de Alexandria, Luisiana, se ha consolidado como uno de los principales puntos de salida de estos vuelos. Según señaló el senador Markwayne Mullin, desde esa instalación pueden partir hasta seis vuelos de deportación al día.
Otro cubano deportado a Bangui a finales de julio, Arístides Fernández García, logró salir del país el 19 de octubre con ayuda de la Organización Internacional para las Migraciones y llegó a Bolivia dos días después, en lo que hasta ahora representa uno de los pocos casos de salida documentados.
Este caso forma parte de una serie de operaciones migratorias que afectan a cubanos en Estados Unidos. Sigue todos los detalles en nuestra sección de Inmigración en EE.UU.
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